Sáhara Occidental: nuevas víctimas de minas y bombas – Um-elfadli Mulay Ahmed, una mujer saharaui mutilada cuando niña, quiere ser voz de las víctimas

Fuente: https://dalesvozalasvictimas.wordpress.com

LUTO OFICIAL POR LOS TRES MILITARES SAHARAUIS MUERTOS EN UNA EXPLOSIÓN EN TIFARITI

Camino a Tifariti

Ha sido una semana trágica, sin duda. Cuando la muerte golpea por sorpresa en accidentes impensables y sesga la vida de un ser querido, se le parte a uno el alma por la mitad. Escribir desde el luto sobre más muertes es difícil, al menos para mí, que he perdido a alguien muy querido en ese avión estrellado en Francia. Por eso, lo haré desde la empatía, para rendir un homenaje a las cinco víctimas de la última masacre provocada por las minas terrestres en el Sahara Occidental, la más cruda realidad de los efectos de estas malditas armas que siembran de sangre, dolor y tragedia la arena de esa meseta desértica y pedregosa donde se encuentra Tifariti. Una de las zonas habitadas de mayor contaminación por minas y municiones en racimo de todo el territorio saharaui y no sólo por la proximidad del muro marroquí en el Sahara Occidental, sino porque fue objeto de cruentos bombardeos por parte de la aviación marroquí en 1976 y de posteriores batallas de conquista y reconquista. Los expertos aseguran que hay más de 70.000 artefactos explosivos abandonados y activos en las inmediaciones de la ciudad amenazando permanentemente la vida de la población y de sus animales.

El pasado día 26 de marzo, alguno de esos artefactos malditos explotó y causó cinco víctimas, tres de ellas mortales. Salamo Mulay Sidina, Hamadi Sahek Hammad y Sidi Mohamed Bouzid perdieron la vida mientras desarrollaban labores de preparación para unas maniobras militares en la zona de Tifariti, II Región Militar del Sahara Occidental en la zona bajo control del Frente Polisario. Mohamed Moulud Said Aldav y Mohamed Bah Laibah se debaten entre la vida y la muerte, por lo que  permanecen ingresados en el hospital militar de Tindouf (Argelia). En memoria de los tres fallecidos, el Frente Polisario ha decretado 3 días de luto oficial.

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Un amigo de Salamo Mulay Sidina, el más joven del grupo de los cinco militares, decía ayer que estaba profundamente triste… Era un joven vital y activo, con 25 años y toda la vida por delante. Amaba su país y se le llora en la daira de Adchera, en la wilaya de El Aaiún donde vivía con su familia, en los campamentos de refugiados saharauis de Tindouf. Como sufren igualmente los cinco hijos de Hamadi Salek Hammad, de 59 años, y la familia de Sidi Mohamed Bouzid. Porque el horror no es sólo la pérdida de vidas humanas, sino lo que dejan detrás esas muertes inocentes, que cargan a sus familiares con pesadas cargas de sentimientos encontrados que hay que aprender a canalizar sin odio ni rencor. Difícil misión la suya, cómo negarlo.

Hamadi Salek Hammad, 59 años y 5 hijos

Y lo peor en este caso es que, además, es complicado entender lo ocurrido en el accidente, porque no se conocen las circunstancias exactas, que ahora se procede a investigar, pero sí se sabe que los cinco caminaban juntos preparando el terreno de maniobras, que no iban en un vehículo  militar. Asaltan preguntas con incógnitas de difícil respuesta que sólo tratan de encontrar sentido a algo de todo esto.

En 2015 van 12 víctimas (5 muertos) en los territorios liberados y 8 en la zona ocupada, 2 fallecidos. Veinte vidas en seis accidentes. Veinte familias destrozadas por unas explosiones de armas prohibidas que permanecen abandonadas y activas en el desierto saharaui. Tres días de luto oficial no es suficiente respuesta y, honradamente, tampoco me parece muy justo con todas las demás víctimas a quienes no se les ha reconocido siquiera su derecho a serlo. La respuesta es la lucha por quitarlas, la lucha por evitar el peligro y reducir sus consecuencias en las familias. La respuesta es presionar para conseguir la firma marroquí en los Tratados Internacionales de Prohibición de Minas y Municiones en Racimo para proceder a la limpieza del territorio. La respuesta es asumir las responsabilidades sobre lo hecho durante una cruenta y larga guerra, para que no siga repercutiendo en la vida de inocentes. No se es más o menos víctima si eres militar o civil. Sólo son Víctimas y ahí es nada. Que descansen todos en paz y desde Dales Voz a Las Víctimas sólo podemos enviar nuestras condolencias a las familias y amigos de los fallecidos, así como nuestros mejores deseos de pronta recuperación a los heridos.

© Elisa Pavón

Fotografías: Revista Futuro Sahara

MUERE UN SAHARAUI VÍCTIMA DE LA EXPLOSIÓN DE UNA BOMBA EN RACIMO

convencion-bombas-racimo-vigor-agosto2010El desierto se ha vuelto a teñir de sangre inocente.Ahmed Emhamed Sidi Mousa, de 50 años, ha fallecido a consecuencia de las heridas causadas por la explosión de una bomba en racimo en la zona Zaaiziaat, en la Tercera Región Militar de los territorios liberados del Sahara Occidental.

Aunque no han trascendido las circunstancias del accidente, lo cierto es que la contaminación por armas prohibidas en el territorio saharaui ha cercenado la vida de un padre de familia numerosa, cuyos 7 hijos -2 mujeres y 5 hombres- deben ahora salir adelante como víctimas indirectas de esta tragedia que se repite ante la pasividad del mundo.

Desde Dales Voz a Las Víctimas expresamos nuestras condolencias a la familia y reiteramos nuestro reiterado llamamiento a la cordura, para instar a Marruecos a la firma de los Tratados Internacionales de Prohibición de Minas Terrestres y Municiones en Racimo, para poder efectuar una limpieza del territorio como se debe hacer y con los medios y tiempos en que se puede llevar a cabo, así como para que se puedan implementar programas de atención y apoyo a las víctimas y a sus familias.

Descanse en paz Ahmed Emhamed Sidi Mousa.

Fuente en árabe: http://futurosahara.net/?p=4856

UM-ELFADLI MULEY AHMED, INOCENCIA PERDIDA A GOLPE DE EXPLOSIÓN

MAYO 2013  IMG_1249Las mujeres saharauis están hechas de una pasta especial, diferente a cualquier otra. Haciendo honor a la verdad, al escribir sobre ellas sólo se puede alabar su coraje, su valentía, su capacidad de sacrificio, su voluntad, su generosidad… Poco tienen que ver con la imagen extendida y estereotipada de la mujer árabe y musulmana. Ya sea en el desierto argelino como refugiadas saharauis obligadas al exilio por la ocupación marroquí del Sáhara Occidental o siendo víctimas de sistemáticas violaciones de sus derechos humanos (los de sus familias y los del resto del pueblo saharaui) en los territorios ocupados, ellas demuestran diariamente que la virtud que desata la rabia y la desazón en el mandamásmarroquí es precisamente la oposición mantenida ante el atropello cometido sobre su tierra, a través de una resistencia pacífica que denota una infinita paciencia.

Pero si éstas ya de por sí son cualidades excepcionales comunes en la mujer saharaui que tiene que aguantar lo inaguantable, imaginad por un instante que vivís en el desierto, en lo más profundo y lejano del desierto, y que arrastráis, además de lo que ya de por sí arrastra desde hace 38 años el pueblo saharaui, el trauma psicológico y las consecuencias físicas de ser víctima de la explosión de una bomba de racimo. El esfuerzo requerido es ingente. Por eso me sorprende tanto Um-elfadli Mulay Ahmed, porque a ella no se le ponen barreras delante que le impidan enfrentar los retos diarios de la vida, pese a que aquella maldita bomba le robó su mano derecha y un dedo de la izquierda siendo demasiado joven. Su fortaleza es ejemplar. En el campamento de refugiados saharauis de Smara, Um-elfadli  nos regala su sonrisa cómplice, que nos  transporta a sus recuerdos más entrañables, a los que le aportan algo positivo y le alejan de lo negativo. Como debe ser. Como nos gusta que sea, la verdad.  Es sincera, denota cierta timidez en sus gestos y en su risa nerviosa, pero a la vez la honestidad de su mirada indica que hay mucho mar de fondo en su vida y que nos invita a mantener con ella una cordial charla alrededor de un té para compartir algunos recuerdos con nosotros.

KIN_0982mayo 2013Um-elfadli Mulay Ahmed  fue víctima de un artefacto desconocido cuando tan sólo tenía 11 años. Los expertos aseguran que, por el tipo de lesiones que le produjo la explosión, lo más probable es que fuera una bomba de racimo, si bien el caos provocado por la detonación y las graves amputaciones que sufrió la que entonces era una niña, no dieron oportunidad a que alguien pensara siquiera en recoger los restos explosionados para identificarlos. Ella jugaba con otras niñas muy cerca de sujaima, en las cercanías de la ciudad de Gelta ocupada, que dista de los campamentos de refugiados saharauis unos 600 km. Como siempre ocurre, algo que estaba en el suelo le llamó la atención y la inocencia de la infancia hizo el resto. Tocó, movió, levantó e inspeccionó aquel extraño objeto sin pensar siquiera que guardaba un cobarde secreto explosivo en su interior… Hasta que le explotó en las manos, llevándose consigo en la detonación no sólo una de ellas y parte de la otra, sino también aquella inocencia infantil revestida de alegría, que pasó a convertirse en un río de lágrimas ensangrentadas que señalan culpable al asesino marroquí. La pequeña fue evacuada hasta Tinduf, en un infernal e interminable viaje que duró cuatro días de camino, con un sufrimiento y unos dolores inimaginables que apenas podía soportar cuando recobraba el sentido, asegura haciendo al tiempo un gesto a su Dios para que termine cuanto antes el relato del suceso que marcó para siempre su vida.

Como cantaba Antonio Flores, la carne viva cicatrizó, pero la herida sigue debajo… Aunque no lo parece a la vista de su destreza al realizar las tareas domésticas, su herida está ahí, sin duda. Porque le duele el alma al hablar de ellos y más aún cuando recuerda lo que le costó superarlo, pues quedó sin fuerzas. La sangre perdida, sumado a que las condiciones de alimentación en los campamentos de refugiados saharauis no favorecen precisamente la producción de hierro en la sangre, hicieron que la debilidad física se apoderase de su cuerpo durante demasiado tiempo. Dentro de todo, ella tuvo suerte. No en vano las víctimas saharauis fallecidas por causa de la explosión de bombas de racimo marroquíes sucumben al desangrarse esperando el ansiado rescate en el desierto. 

No temo recordarlo, ni contarlo una y mil veces –asegura la joven Um-elfadli-,lo que realmente temo es que vuelva a suceder esta tragedia a otra niña saharaui, a cualquier saharaui. A sus 11 años nunca había oído hablar de las minas, ni de sus peligros. Por eso ahora ella misma quiere ser voz de las víctimas, quiere que el testimonio de su historia sirva para que no se repita, para que se conciencie la población saharaui de que el desierto guarda secretos que te llevan de la mano a la tragedia, a la muerte. Um-eldaldi lucha a diario por seguir adelante, por hacer de su vida un camino más fácil, más llevadero. Aplaudimos su entrega, su motivación y su entrega para conseguirlo como lo ha conseguido.

© Elisa Pavón / ©Fotografías: Joaquin Tornero10799746_10152833960332370_1400616028_n

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