Falleció el escritor uruguayo Eduardo Galeano, a los 74 años. fue partidario irrestricto de la Independencia del Sáhara Occidental y la autodeterminación del pueblo saharaui.

Eduardo Galeano

El escritor y periodista uruguayo, Eduardo Galeano, falleció esta mañana, 13 de Abril de 2015, a los 74 años de edad. Llevaba tres días hospitalizado y el deceso se produjo en su ciudad natal, Montevideo, luego de ser internado este viernes en el Centro de Asistencia del Sindicato Médico del Uruguay, CASMO; víctima de cáncer a los pulmones. que lo aquejaba hace algunos años.

Eduardo Galeano ha sido recordado por diversos libros como los clásicos: “Las venas abiertas de América Latina”, publicado en 1971, y Memoria del fuego (1986), que han sido traducidos a veinte idiomas. Sus trabajos caracterizados por su originalidad e irreverencia, trascienden diversos géneros literarios y del quehacer humano, combinando documental, ficción, periodismo, análisis político e historia.

Eduardo Galeano: Guidú Humor

Eduardo Galeano: Guidú Humor

Eduardo debió partir al exilio de su patria uruguaya, tras el golpe de estado en Uruguay, en la década delos 70, estableciéndose primero en Argentina y luego en España. Vuelve a Uruguay en 1985, donde funda el semanario denominado Brecha,de amplia circulación y referencia, para la izquierda uruguaya y latinoamericana.

Autor de diversos textos críticos al capitalismo y su expresión más salvaje, el neoliberalismo, incluía una visión insobornable frente a las dictaduras de América Latina y de todo el mundo, particularmente de EEUU. Eduardo tocó temas tan amplios como fútbol, pueblos originarios, feminismo y lucha de clases. Estos últimos temas están reflejados en su último libro, Mujeres, y que no alcanzara a ver editado, saliendo en el curso de las próximas semanas.

Eduardo Galeano, consecuente con sus principios, fue partidario irrestricto de la Independencia del Sáhara Occidental y la autodeterminación del pueblo saharaui. A continuación un par de textos de Eduardo al respecto, así como un video deniminado “Muros”.

Hasta la victoria siempre, compañero Eduardo Galeano!

Eduardo Galeano: “Pueblo saharaui es víctima de impotencia ONU”

 Eduardo Galeano dijo hoy que la población saharaui, que desde hace 30 años vive “despojada de su tierra y de sus derechos”, es “víctima de la impotencia de la ONU” y calificó de “escándalo”, que Europa, y especialmente España, no hayan reconocido la existencia de la República Arabe Saharaui Democrática.

Isabel Laguna
Efe
http://www.rebelión.org

El escritor uruguayo hizo estas declaraciones durante la clausura de la tercera edición del Festival Internacional de Cine del Sáhara, una “lindísima locura” que esta semana se ha celebrado en el campamento de refugiados saharauis de El Aaiun y que hoy dio su primer premio, una rosa del desierto y un camello real, al documental “La historia del camello que llora”.

El festival, durante el que se han proyectado una veintena de películas, se han realizado talleres y otras actividades, se ha convertido sobre todo en un encuentro con la realidad saharaui para los trescientos invitados que han acudido a esta cita, entre ellos, gentes del cine como los españoles Jaime Chávarri, Emma Suárez, Carlos Bardem o Beatriz Rico.

Todos ellos han comprobado durante el festival, que ha dedicado esta edición a Cuba -entre sus invitados estaban los actores cubanos Vladimir Cruz o Yoima Valdés y la película “Fresa y Chocolate” recibió otra rosa del desierto- cómo “aquí, donde todo falta, sobra lo que hace falta en todo el mundo: energías de dignidad, libertad y solidaridad”, gracias a una población que llegó a esta árida zona, conocida como “el desierto de los desiertos”, tras la ocupación marroquí de sus lugares de origen.

En este desierto, con la inquebrantable esperanza de volver algún día a sus tierras, los cerca de 200.000 saharauis que habitan los cuatro campamentos de refugiados saharauis han reconstruido un modelo social, político y administrativo con el nombre de República Arabe Saharaui Democrática.

Pero “sólo 82 países del mundo han tenido el mínimo acto de sentido común de reconocer este gobierno, de decir que existe”, recordó Galeano en la clausura, a la que asistió el presidente de la RASD, Mohamed Abdil Aziz y muchas otras de sus autoridades. “Es un escándalo que Europa no haya reconocido su existencia” y especialmente, dijo, en el caso de España, que “abrió la puerta a la invasión de Marruecos” de los territorios saharauis cuando en 1975 abandonó lo que hasta ese momento había sido su colonia.

El escritor señaló que este problema perdura mientras en el mundo se extiende “la cultura de la impotencia” y “la dictadura invisible del miedo”. “Los saharauis son víctimas de la impotencia de la ONU que ha visto como mil y una resoluciones de apoyo a este pueblo no se cumplían”.

Galeano explicó que “los cinco países con derecho a veto en la ONU, esos que velan por la paz mundial, son los cinco principales fabricantes de armas” y animó a “las personitas” a dejarle “puertas abiertas a la imaginación para horadar el muro de la incomunicación”.

“El muro de Marruecos, que tiene por objeto perpetuar la ocupación del suelo saharaui, es sesenta veces más largo que el que dividía a Berlín, pero no tiene sesenta veces más de repercusión”, añadió el escritor, quien dijo que no sabía si llevará a la literatura esta experiencia: “nunca le doy órdenes a la mano, a mí los libros me escriben”, comentó.

La escritora Eugenia Rico leyó un manifiesto en el que los representantes del mundo de la cultura que han participado en este III Fisáhara reclaman a la comunidad internacional “el cumplimiento de las resoluciones de la ONU a favor de la autodeterminación del pueblo saharaui”, piden al gobierno español la creación de un Instituto Cervantes en estos campos y se comprometen a mantener viva la solidaridad que ha ayudado a los refugiados a sobrevivir durante este tiempo.

MUROS (Saharauis), por Eduardo Galeano en La Jornada, Mexico, 24-4-06

El Muro de Berlín era la noticia de cada día. De la mañana a la noche leíamos, veíamos, escuchábamos: el Muro de la Vergüenza, el Muro de la Infamia, la Cortina de Hierro…
Por fin, ese muro, que merecía caer, cayó. Pero otros muros han brotado, siguen brotando, en el mundo, y aunque son mucho más grandes que el de Berlín, de ellos se habla poco o nada.
Poco se habla del muro que Estados Unidos está alzando en la frontera mexicana, y poco se habla de las alambradas de Ceuta y Melilla.
Casi nada se habla del Muro de Cisjordania, que perpetúa la ocupación israelí de tierras palestinas y de aquí a poco será 15 veces más largo que el Muro de Berlín.
Y nada, nada de nada, se habla del Muro de Marruecos, que desde hace 20 años perpetúa la ocupación marroquí del Sáhara occidental. Este muro, minado de punta a punta y de punta a punta vigilado por miles de soldados, mide 60 veces más que el Muro de Berlín.
¿Por qué será que hay muros tan altisonantes y muros tan mudos? ¿Será por los muros de la incomunicación, que los grandes medios de comunicación construyen cada día?
En julio de 2004, la Corte Internacional de Justicia de La Haya sentenció que el Muro de Cisjordania violaba el derecho internacional y mandó que se demoliera. Hasta ahora, Israel no se ha enterado.
En octubre de 1975, la misma Corte había dictaminado: “No se establece la existencia de vínculo alguno de soberanía entre el Sahara Occidental y Marruecos”. Nos quedamos cortos si decimos que Marruecos fue sordo. Fue peor: al día siguiente de esta resolución desató la invasión, la llamada Marcha verde, y poco después se apoderó a sangre y fuego de esas vastas tierras ajenas y expulsó a la mayoría de la población.
Y ahí sigue.
Mil y una resoluciones de las Naciones Unidas han confirmado el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.

¿De qué han servido esas resoluciones? Se iba a hacer un plesbiscito, para que la población decidiera su destino. Para asegurarse la victoria, el monarca de Marruecos llenó de marroquíes el territorio invadido. Pero al poco tiempo, ni siquiera los marroquíes fueron dignos de su confianza. Y el rey, que había dicho sí, dijo que quién sabe. Y después dijo no, y ahora su hijo, heredero del trono, también dice no. La negativa equivale a una confesión. Negando el derecho de voto, Marruecos confiesa que ha robado un país.
¿Lo seguiremos aceptando, como si tal cosa? ¿Aceptando que en la democracia universal los súbditos sólo podemos ejercer el derecho de obediencia?
¿De qué han servido las mil y una resoluciones de las Naciones Unidas contra la ocupación israelí de los territorios palestinos? ¿Y las mil y una resoluciones contra el bloqueo de Cuba?
El viejo proverbio enseña:
La hipocresía es el impuesto que el vicio paga a la virtud.
El patriotismo es, hoy por hoy, un privilegio de las naciones dominantes.
Cuando lo practican las naciones dominadas, el patriotismo se hace sospechoso de populismo o terrorismo, o simplemente no merece la menor atención.
Los patriotas saharauis, que desde hace 30 años luchan por recuperar su lugar en el mundo, han logrado el reconocimiento diplomático de 82 países.
Entre ellos, mi país, el Uruguay, que recientemente se ha sumado a la gran mayoría de los países latinoamericanos y africanos.
Pero Europa, no. Ningún país europeo ha reconocido a la República Saharaui.
España, tampoco. Este es un grave caso de irresponsabilidad, o quizá de amnesia, o al menos de desamor. Hasta hace 30 años el Sahara era colonia de España, y España tenía el deber legal y moral de amparar su independencia.
¿Qué dejó allí el dominio imperial? Al cabo de un siglo, ¿a cuántos universitarios formó? En total, tres: un médico, un abogado y un perito mercantil. Eso dejó. Y dejó una traición. España sirvió en bandeja esa tierra y esas gentes para que fueran devoradas por el reino de Marruecos.
Desde entonces, el Sahara es la última colonia del Africa. Le han usurpado la independencia.
¿Por qué será que los ojos se niegan a ver lo que rompe los ojos?
¿Será porque los saharauis han sido una moneda de cambio, ofrecida por empresas y países que compran a Marruecos lo que Marruecos vende aunque no sea suyo?
Hace un par de años, Javier Corcuera entrevistó, en un hospital de Bagdad, a una víctima de los bombardeos contra Irak. Una bomba le había destrozado un brazo. Y ella, que tenía ocho años de edad y había sufrido once operaciones, dijo:
-Ojalá no tuviéramos petróleo.
Quizás el pueblo del Sahara es culpable porque en sus largas costas reside el mayor tesoro pesquero del océano Atlántico y porque bajo las inmensidades de arena, que tan vacías parecen, yace la mayor reserva mundial de fosfatos y quizá también hay petróleo, gas y uranio.
En el Corán podría estar, aunque no esté, esta profecía:
Las riquezas naturales serán la maldición de las gentes.
Los campamentos de refugiados, al sur de Argelia, están en el más desierto de los desiertos. Es una vastísima nada, rodeada de nada, donde sólo crecen las piedras. Y sin embargo, en esas arideces, y en las zonas liberadas, que no son mucho mejores, los saharauis han sido capaces de crear la sociedad más abierta, y la menos machista, de todo el mundo musulmán.
Este milagro de los saharauis, que son muy pobres y muy pocos, no sólo se explica por su porfiada voluntad de ser libres, que eso sí que sobra en esos lugares donde todo falta: también se explica, en gran medida, por la solidaridad internacional.
Y la mayor parte de la ayuda proviene de los pueblos de España. Su energía
solidaria, memoria y fuente de dignidad, es mucho más poderosa que los vaivenes de los gobiernos y los mezquinos cálculos de las empresas.
Digo solidaridad, no caridad. La caridad humilla. No se equivoca el proverbio africano que dice: La mano que recibe está siempre debajo de la mano que da.
Los saharauis esperan. Están condenados a pena de angustia perpetua y de perpetua nostalgia. Los campamentos de refugiados llevan los nombres de sus ciudades secuestradas, sus perdidos lugares de encuentro, sus querencias: El Aaiún, Smara…
Ellos se llaman hijos de las nubes, porque desde siempre persiguen la lluvia.
Desde hace más de 30 años persiguen, también, la justicia, que en el mundo de nuestro tiempo parece más esquiva que el agua en el desierto.

EDUARDO GALEANO – “MUROS”

https://www.youtube.com/watch?v=16mQ-jHdEqo
Subido el 01/01/2010

El Muro de Berlín era la noticia de cada día. De la mañana a la noche leíamos, veíamos, escuchábamos: el Muro de la Vergüenza, el Muro de la Infamia, la Cortina de Hierro…
Por fin, ese muro, que merecía caer, cayó. Pero otros muros han brotado, siguen brotando, en el mundo, y aunque son mucho más grandes que el de Berlín, de ellos se habla poco o nada.

Poco se habla del muro que Estados Unidos está alzando en la frontera mexicana, y poco se habla de las alambradas de Ceuta y Melilla.

Casi nada se habla del Muro de Cisjordania, que perpetúa la ocupación israelí de tierras palestinas y de aquí a poco será 15 veces más largo que el Muro de Berlín.

Y nada, nada de nada, se habla del Muro de Marruecos, que desde hace 20 años perpetúa la ocupación marroquí del Sáhara occidental. Este muro, minado de punta a punta y de punta a punta vigilado por miles de soldados, mide 60 veces más que el Muro de Berlín.

¿Por qué será que hay muros tan altisonantes y muros tan mudos? ¿Será por los muros de la incomunicación, que los grandes medios de comunicación construyen cada día?

En julio de 2004, la Corte Internacional de Justicia de La Haya sentenció que el Muro de Cisjordania violaba el derecho internacional y mandó que se demoliera. Hasta ahora, Israel no se ha enterado.

En octubre de 1975, la misma Corte había dictaminado: “No se establece la existencia de vínculo alguno de soberanía entre el Sahara Occidental y Marruecos”. Nos quedamos cortos si decimos que Marruecos fue sordo. Fue peor: al día siguiente de esta resolución desató la invasión, la llamada Marcha verde, y poco después se apoderó a sangre y fuego de esas vastas tierras ajenas y expulsó a la mayoría de la población.

Y ahí sigue.
Mil y una resoluciones de las Naciones Unidas han confirmado el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.

¿De qué han servido esas resoluciones? Se iba a hacer un plesbiscito, para que la población decidiera su destino. Para asegurarse la victoria, el monarca de Marruecos llenó de marroquíes el territorio invadido. Pero al poco tiempo, ni siquiera los marroquíes fueron dignos de su confianza. Y el rey, que había dicho sí, dijo que quién sabe. Y después dijo no, y ahora su hijo, heredero del trono, también dice no. La negativa equivale a una confesión. Negando el derecho de voto, Marruecos confiesa que ha robado un país. ¿Lo seguiremos aceptando, como si tal cosa? ¿Aceptando que en la democracia universal los súbditos sólo podemos ejercer el derecho de obediencia?

¿De qué han servido las mil y una resoluciones de las Naciones Unidas contra la ocupación israelí de los territorios palestinos? ¿Y las mil y una resoluciones contra el bloqueo de Cuba?

El viejo proverbio enseña: La hipocresía es el impuesto que el vicio paga a la virtud.
El patriotismo es, hoy por hoy, un privilegio de las naciones dominantes.

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Una respuesta a Falleció el escritor uruguayo Eduardo Galeano, a los 74 años. fue partidario irrestricto de la Independencia del Sáhara Occidental y la autodeterminación del pueblo saharaui.

  1. Gloria Sellera dijo:

    ¡¡¡Agradezco enormemente este bellísimo regalo!!!

    El 13 de abril de 2015, 12:51, Comite de Amistad Chileno con el Pueblo

    Me gusta

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