Kurdistán: El genocidio de Kobane – Palestina: El genocidio de Gaza – BOICOT A MARRUECOS. PAREMOS EL GENOCIDIO SAHARAUI. SAHARA LIBRE YA! – Historias de una masacre

mujer kurda de guardia

El genocidio de Kobane

Algunas victimas de las masacres de Kobane / Facebbok

Vuelve a aparecer el nombre de esta famosa ciudad kurda en la prensa mundial, esta vez por las masacres cometidas por un centenar de extremistas del Estado Islámico que irrumpieron, en la madrugada del pasado 25 de junio, en la ciudad de Kobane y en un pueblo de su periferia.

Al menos 233 personas inocentes fueron asesinadas y 273 resultaron heridas, en su mayoría niños, mujeres y ancianos. No les dio tiempo para decapitar a muchas personas porque el objetivo yihadista era exterminar el mayor número de ciudadanos kurdos. Al grito de ‘Allaho Akbar’ (Alá es grande) y “Sois apóstatas” disparaban a los civiles que salían a la calle para averiguar el motivo del tiroteo y, además, entraron en algunas casas y masacraron, con armas blancas, a familias enteras.

Fotos de combatientes del YPJ y YPG que murieron en los enfrentamientos con los extremistas / Hawar News

Si no fuera por las Unidades de Protección Femenina (YPJ, en siglas kurdas) y las Unidades de Protección del Pueblo(YPG) el Genocidio del 25 de junio hubiera tenido lugar en el mes de septiembre de 2014 cuando empezó el asedio contra el cantón de Kobanê por los yihadistas, no lo lograron, porque los guerrilleros kurdos pudieron evacuar a los ciudadanos del cantón a tiempo y protegerlos hasta el paso fronterizo con Turquía. Esta vez no se pudo evitar estas masacres colectivas.

Una familia masacrada en su casa / Welati.net

¿Y qué han hecho los kurdos para merecer esto?

Pues el único “delito” de los kurdos sirios es intentar construir una región democrática y laica al norte de Siria, una región donde todas la etnias (Kurdos, árabes, asirios, etc.) y las religiones (cristianos, yazidiés y musulmanes) puedan convivir en paz lejos de la guerra civil que está azotando el resto de Siria.

Todos los actores internos y regionales ven con recelo el modelo de administración que están liderando los kurdos al norte de Siria. Tanto la oposición islamista como el régimen sirio se enfrentaron en varias ocasiones a las fuerzas kurdas. La oposición islamista “moderada”, según José Manuel García Margallo, ministro de Asuntos Exteriores de España, impuso un cerco durante largos meses sobre Los Montes Kurdos (El cantón de Afrin), donde todavía viven mis hermanos, una región entre olivos y viñas.

Entierro de las víctimas del genocidio de Kobane / Hawar News

La oposición islamista que colabora con la rama de al-Qaeda en Siria, todos patrocinados por las monarquías de Golfo, secuestran a menudo a los ciudadanos kurdos que viajan desde Afrin hacia Alepo y Damasco. Pero eso no es nada comparándolo con las atrocidades yihadistas contra los kurdos en el cantón de Kobane y los pueblos cristianos al noreste de Siria. Es bien sabido que Turquía colabora con los extremistas y que el enemigo número uno de la administración kurda en Siria es el Gobierno islamista “moderado”, del presidente turco Receb Tayyib Erdogan, éste nunca se preocupó por tener al Estado Islámico como un estado vecino para Turquía, al contrario tenía las fronteras abiertas de par en par a los extremistas. Erdogan, sin embargo, se vuelve histérico cuando los kurdos arrebatan una ciudad de las manos yihadistas, alegando que los kurdos quieren crear un Estado, cosa que no piensa tolerar: “Nunca permitiremos la creación de un Estado en el norte de Siria, al sur nuestro”, “En ese tema seguiremos nuestra lucha cueste lo que cueste” declaró el mandatario turco recientemente. Y de hecho el Consejo de Seguridad Nacional Turco ya se ha reunido esta semana para estudiar una posible incursión militar en el norte de Siria.

Sin lugar a duda, el Gobierno turco tiene algo que ver con este nuevo genocidio contra el pueblo kurdo. Ojalá que Wikileaks nos pudiera conseguir un documento para saber hasta qué punto está implicado el Gobierno turco en su colaboración con los extremistas.

* Artículo publicado originlmente en El Crisol de Ciudad Real.

26-6-2015 kobane 120 şehîdên Kobanê spartin axê كوباني تشييع جثمان 120 شهيداً في كوباني

KOBANE BLOODY BATTLE- ELITE SNIPERS vs. ISIS

https://www.youtube.com/watch?v=5jWVTjUVecI

El genocidio de Gaza

Publicado por Alejandra Nahabedian

Masacre cometida por Israel . Gaza Palestina Julio Agosto 2014 El estado genocida sigue Impune . NO olvidamos . la vida de inocentes. Y el silencio continua asesinando . VICTIMAS ? Ya todos sabemos . No las contamos . No son un números .No son cifras son seres humanos. No necesitamos decir no al perdón ya sabemos . El dolor continúa .el bloqueo continúa el genocidio continua. Y el pueblo palestino sigue saliendo de las cenizas sigue queriendo la vida . Una gran fortaleza admirable .una gran dignidad

Foto de Alejandra Nahabedian Abuhadba.
Foto de Alejandra Nahabedian Abuhadba.
Foto de Alejandra Nahabedian Abuhadba.
Foto de Alejandra Nahabedian Abuhadba.
Foto de Alejandra Nahabedian Abuhadba.

Israel lanzó su mayor ataque genocida sobre Gaza: más de 100 muertos

https://boicotmarruecos.wordpress.com

¿QUÉ ES EL GENOCIDIO SAHARAUI?

fosas comunes saharaEn octubre de 1975, la población civil saharaui comenzó a huir de las ciudades del Sáhara Occidental hacia las zonas controladas por el Frente Polisario, debido a la invasión del ejército marroquí.

A finales de noviembre de 1975, varias de las principales ciudades saharauis ya estaban controladas por el invasor marroquí y se iba conociendo los horrores a los que los invasores sometían a la población saharaui: robos, incendio de casas, detenciones masivas, torturas, desapariciones y asesinatos. Una joven saharaui, Mariam Mohamed Salem, testigo de los hechos, relató:

“Por donde pasaban los tanques y los soldados marroquíes, muchos de ellos drogados con hachís, cometieron asesinatos en masa; muchas madres y niños saharauis fueron asesinados simplemente por no decir ¡Viva el rey Hassan II de Marruecos! (…) obligaban a que todas las casas fueran adornadas con la bandera marroquí y la fotografía del Rey de Marruecos; si no se hacía, se llevaban a la familia entera a la cárcel (…) En la cárcel, las mujeres son dejadas a merced de los soldados marroquíes, acostumbrados a una vida de drogas y prostitutas. La violación era regla general (…) yo estuve cuatro días detenida por sospechosa de ser miembro del Frente POLISARIO junto con otras treinta chicas estudiantes. Muchos de los encarcelados o detenidos nunca volvieron”. 

Ante tal barbarie, decenas de miles de saharauis cogieron lo poco que tenían para huir hacia los campamentos que se habían instalado en el interior del territorio. El duro camino y las duras condiciones, costaron la vida a cientos de personas, principalmente ancianos y niños por las condiciones de calor, falta de agua, falta de alimentos, enfermedades y agotamiento. En diciembre de 1975, según diversas fuentes, unas 20.000 personas intentaban subsistir en los campamentos del interior del territorio, sin atenciones médicas, sin medicamentos y con graves carencias de agua, abrigo y comida. En febrero de 1976, ya eran 50.000 los refugiados que habitaban los campamentos. Los alimentos y el agua tuvieron que ser duramente racionados.

Si ahí no había comenzado el Genocidio Saharaui, comenzó a finales de enero de 1976. La aviación marroquí comenzó a bombardear los campamentos, principalmente habitados por ancianos, mujeres y niños, puesto que los hombres luchaban con escasos medios contra la invasión marroquí. Primero fueron bombardeados los campamentos de Amgala y Tifariti, con un saldo de decenas de muertos y cientos de heridos. Unos días más tarde fue bombardeado el campamento de Bir N´zaran, con idéntico resultado.

Marruecos comprendió que borrando del mapa a la población saharaui, se acababa el problema. Aunque el problema fueran mujeres, ancianos y niños indefensos. Y se empleó a fondo. Los días 18, 20 y 23 de febrero de 1976, la aviación marroquí bombardeó el campamento de Um Draiga con fósforo blanco y napalm, armas prohibidas que queman la piel y llegan a deshacer la carne y los huesos. El resultado fue de al menos 2.000 muertos, niños, mujeres y ancianos quemados por los bombardeos que querían borrar del mapa a la población saharaui.

Las operaciones de la aviación marroquí contra la población civil continuó hasta finales de marzo de 1976, cuando Argelia abrió sus fronteras para acoger a los refugiados saharauis. El Frente Polisario y la Media Luna Argelina se emplearon a fondo para trasladar a la población diezmada y traumatizada hacia la región de Tindouf, en el interior del territorio argelino.

En el traslado final hacia Tindouf, cientos de vidas siguieron cayendo, ya que la aviación marroquí, lejos de acabar con el genocidio, siguió bombardeando las caravanas de vehículos. Finalmente, la mayoría de la población saharaui fue puesta a salvo en territorio argelino, aunque las condiciones seguían siendo muy precarias.

La población saharaui quedó dividida en dos: los que pudieron huir a territorio argelino y los que se quedaron en los territorios ocupados bajo la invasión marroquí. Los que se fueron y sus descendientes, malviven en los campamentos de refugiados de Tindouf, 33 años después. Con enormes dificultades, se han ido organizando los campamentos, que fueron renombrados con el nombre de las principales ciudades del Sáhara Occidental (El Aaiun, Auserd, Smara y Dakhla), además del campamento 27 de febrero, día de la proclamación de la independencia de la RASD.

Los que se quedaron, han seguido sufriendo durante 33 años la represión del régimen marroquí. Han seguido las torturas, las detenciones, las desapariciones, las violaciones y los asesinatos. Son ya miles de muertos y desaparecidos, además de cientos de presos políticos de los que apenas se sabe nada. Uno de los principales centros de detención y tortura, la Cárcel Negra del Aaiun, tiene a decenas de saharauis detenidos y torturados, y se ha convertido en centro de la infamia del régimen marroquí.

Voces del régimen (algunas de altos cargos del ejército) de Hassan II reconocieron públicamente como se ejecutaba a los presos saharauis y como se les arrojaba vivos desde helicópteros en el desierto del Sáhara. Dichas declaraciones fueron silenciadas rápidamente por el régimen de Mohamed VI, ya que el Genocidio Saharaui que comenzó con la invasión de 1975, sigue hoy en día. Hace menos de un mes, dos estudiantes saharauis fueron asesinados en Agadir (marruecos) mientras hacían una sentada pacífica. Que sepamos (por desgracia es imposible tener toda la información debido a que el régimen marroquí la silencia de forma constante) son las dos últimas víctimas del Genocidio Saharaui, que se suman a la larga lista de miles de nombres y rostros que dieron su vida por el hecho de ser saharauis y no querer ser marroquíes.

El mundo debería tener la información de lo que sucedió en realidad, de como marruecos quiso y quiere exterminar al Pueblo Saharaui. Mientras exista esta información, será imposible que lo consigan.

Genocidio de Marruecos-España en el sahara

Historias de una masacre

Se ha anunciado la intención de extender la causa del genocidio saharaui para incluir la investigación concreta de los bombardeos con fósforo blanco y napalm lanzados por Marruecos el 19 de febrero de 1976, que cayeron del cielo sobre el campamento de Um Draiga, una zona del Sahara occidental.

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Sus muñecas le recuerdan por qué está donde está. “Mis hijos estaban jugando cuando empezaron los bombardeos. Les llamé para que viniesen conmigo, pero cuando corrían hacia mí, nos tocó a nosotros”, relata Balla. Le tocó observar la muerte de su hijo en el acto, ver a su bebé fallecer meses después, huir hasta el campamento de refugiados más alejado del muro para no escuchar ese estruendo jamás. Es una de las víctimas del bombardeo de fósforo blanco y napalm cuyo testimonio podría formar parte de la ampliación de la causa que, por el momento, ha procesado a 11 altos jerarcas y militares marroquíes por posible genocidio en el Sahara occidental.

El equipo jurídico liderado por Manuel Ollé ha anunciado su intención de extender la causa del genocidio saharaui para incluir la investigación concreta de los bombardeos con fósforo blanco y napalm lanzados por Marruecos el 19 de febrero de 1976, que cayeron del cielo sobre el campamento de Um Draiga, una zona del Sahara occidental situada en los actuales territorios ocupados. Aunque el auto del magistrado Pablo Ruz incluye los bombardeos, no cuenta con los testimonios de sus víctimas. El equipo de Manuel Ollé pretende presentarlas en persona, una actuación que se ha materializado en el caso de los familiares de los desaparecidos cuyos restos fueron localizados en dos fosas comunes halladas en los territorios liberados. Estas son algunas de las historias con nombres y apellidos que están siendo recopiladas con el objetivo de integrarlas al caso “en un futuro próximo”.

Las víctimas recuerdan un primer acercamiento de algunos aviones que iluminaron la zona alrededor de las 4 de la madrugada. Se fueron, pero cerca de las 10 regresaron. “De repente se lanzaron las bombas. Había carne y huesos por todas partes”, relata Abubekeren ben-Nani Abdalame, de 70 años, quien estuvo presente en el ataque que también dejó paralítica a su madre. Los bombardeos acabaron con la vida de 60 personas, según el recuento de la Asociación de Familiares de Presos Desaparecidos Saharauis (Afrapredesa).

Uno de los hijos mayores de Balla, de 11 años, murió en el acto. “La bomba cayó sobre sus piernas, se las destrozó y falleció frente a mí”, describe la mujer en su jaima, la casa de tela y adobe en la que vive. “Tuvimos que dejar sus restos allí.” Huyó junto a sus otros cuatro hijos y la abuela de éstos. En los brazos de la más pequeña (de 10 meses) aparecían manchas provocadas por los productos lanzados desde los aviones marroquíes. El bebé acabó muriendo meses después, cuando ya estaban instalados en los campamentos de refugiados.

EL SONIDO DEL HORROR. Las víctimas describen los momentos de horror y desesperación vividos durante los bombardeos. “Las bombas cayeron también sobre el dispensario.” Varias víctimas aseguran que una de las enfermeras estaba embarazada. “La bomba la partió en dos y el feto salió disparado”, describe Ben-Nani Abdalame.

Cerca de ella trabajaba Hurilla Horia, enfermera catalana y superviviente del ataque. Su entonces marido, el médico Bala Mhamad Ahmed, murió junto a ella, describe Chibla, su sobrina política. Ha escuchado la historia demasiadas veces y la cuenta como si hubiera estado presente, aunque nació una década más tarde. “Ella no paraba de gritar: ‘Ay mi madre, ay mi madre’”, dice junto a su madre. Saben bien los detalles del día que marcó el lugar donde montarían su nueva vida temporal, su estancia de adobe.

Prácticamente todas las víctimas de los bombardeos con fósforo y napalm viven en Dajla, uno de los cinco campamentos de refugiados situados en un espacio desértico cedido por Argelia, enemigo histórico de Marruecos, tras el inicio de la invasión marroquí. El resto de los campamentos están instalados muy cerca de la ciudad de Tinduf, donde hay un aeropuerto militar. “Los bombardeos dejaron familias enteras exterminadas. Los supervivientes quedaron aterrorizados. Cuando (días y semanas después) escuchaban los aviones pasar, se escondían debajo de los árboles. Les daba mucho miedo.”

Balla afirma estar dispuesta a hablar ante un juez si se lo requiriesen. Desde Afrapredesa confirman que su testimonio formará parte de un informe coordinado por el abogado Carlos Beriestain, uno de los artífices de la investigación que, junto con Francisco Echeberria, culminó con el descubrimiento de dos fosas comunes en los territorios liberados del Sahara occidental. La identificación de los restos hallados fue clave para determinar el procesamiento de los 11 altos jerarcas y militares marroquíes.

La causa, que fue abierta por el juez Baltasar Garzón en 2007 en virtud de una querella presentada por la Afapradesa, investiga asesinatos, bombardeos de campamentos y torturas cometidos por las fuerzas marroquíes en el Sahara entre 1975 y 1992, imputables a los procesados o sin autor conocido.

Entre los hechos descritos en el último auto del juez Pablo Ruz se encuentran amputaciones de miembros a prisioneros, incluido un recién nacido, la quema de personas vivas y la aplicación de descargas eléctricas a refugiados que vivían en las localidades saharauis de El Aaiún, Smara, Amgala. El magistrado imputó de estos hechos a responsables militares marroquíes que siguen en ejercicio.

“No hemos sido víctimas de un único país. Hemos sido víctimas de los estados que actuaron directamente, pero también de la potencia que tiene la responsabilidad sobre nosotros, España. Nos abandonó, y nunca pensamos que iba a hacerlo de esta manera”, reflexiona el saharaui Ben-Nani Abdalame, junto al abogado que pretende incluirlo en la querella que ha marcado un antes y un después en la investigación de los crímenes perpetrados por Marruecos en el Sahara occidental.

(Tomado de http://www.eldiario.es)

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