Actualización: Videos de Berta Cáceres- Gobernador indígena asesinado en Colombia – ¡Gaza vive! – Fue asesinada dirigente del pueblo originario lenca de Honduras, Berta Cáceres – Sandra Cuellar, mariposa colombiana, 5 años de su desaparición – ¿Dónde está José Huenante, mapuche huilliche y primer desaparecido de la “democracia” chilena? A 10 años de su desaparición

Asesinan de tres disparos a gobernador indígena en Colombia (Telesur)Gobernador indígena asesinado
http://www.telesurtv.net/news/Asesinan-de-tres-disparos-a-gobernador-indigena-en-Colombia-20160303-0044.html

Organizaciones colombianas denunciaron el crimen y señalaron que el hecho forma   parte del plan de exterminio contra los líderes sociales, indígenas y campesinos  de ese país.
El gobernador indígena del grupo Yanacona de Río Blanco, William Alexander Joiner,fue asesinado este miércoles en la ciudad de Popayán, capital del departamento del Cauca en el suroccidente de Colombia.

Testigos del hecho informaron que Joiner recibió tres disparos por parte de tres  motociclistas que lo abordaron en el centro histórico de la ciudad. Tras el hecho fue trasladado al Hospital Universitario San José de Popayán donde falleció.

El coronel Pedro Rodelo Asfora, comandante de la Policía Metropolitana de la      localidad, informó que se estableció una recompensa de 10 millones de pesos (3.032 dólares) para quien ofrezca información que permita identificar a los autores    materiales e intelectuales del asesinato.

>> Colombia: más de 300 líderes campesinos asesinados en 2015

El coronel señaló que no ha descartado ninguna hipótesis sobre los hechos, pero   descartan el móvil del robo.

Repudian el asesinato del gobernador indígena

La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y sus filiales en el resto   del país expresaron su repudio por el asesinato de William Alexander Joiner al    considerar el hecho como parte de la estrategia de exterminio de dirigentes y     pueblos indígenas.

La ONIC junto a sus 47 filiales y el Movimiento Indígena Nacional demandaron a las fuerzas policiales celeridad en la investigación para esclarecer el hecho. 

Los pueblos indígenas colombianos exigieron a las autoridades colombianas         investigar el asesinato y no dar lugar a la impunidad.

>> Ejército colombiano asesina a campesino en el Cauca

El líder indígena era reconocido en la región del Cauca por su lucha contra de la minería ilegal de la que se lucran grupos del crimen organizado.

Gaza vive!

 

Gaza 2016: es una ebullición de vida!

 

3 de Marzo de 2016: Fue asesinada dirigente del pueblo originario lenca de Honduras, Berta Cáceres, la cual era una destacada militante ecologista

Cuerpo de Berta Cáceres fue trasladado a Medicina Forense de Tegucigalpa.

http://videos.telesurtv.net/video/516345/madre-de-berta-caceres-asegura-que-esta-no-renuncio-a-ser-protegida

En entrevista para teleSUR, la madre de la activista social Berta Cáceres, Berta Flores, aseguró que su hija representaba a los pueblos indígenas, las mujeres y las grandes luchas por la defensa de los recursos naturales en Honduras. En este sentido, Flores aseguró que su familia sólo permitirá que un médico forense de confianza realice la autopsia a la líder indígena para tener mayor certeza sobre las causas de su muerte. Por otro lado, la madre de Berta Cáceres subrayó que su hija nunca renunció a la protección policial ni a las medidas cautelares como lo indicaron autoridades de Tegucigalpa. teleSUR

¿Quién era Berta Cáceres?

http://videos.telesurtv.net/video/516302/conexion-digital-516302

Hondureña asesinada1

La ecologista hondureña y dirigente del pueblo lenca, Berta Cáceres, murió en la madrugada de hoy, jueves 3 de marzo de 2016, cuando hombres armados desconocidos le dispararon cuando ella regresó a su casa en La Esperanza, a unos 200 km al noroeste de Tegucigalpa, dijo su familia.

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Berta Cáceres fue asesinada a balazos en su casa en La Esperanza. (La Prensa)
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Berta Cáceres había emprendido una lucha por la defensa del río Gualcarque en Santa Bárbara. (La Prensa)

Berta Cáceres, era coordinadora de COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras) y fue galardona en el año 2015 con el Premio Medioambiental Goldman, máximo reconocimiento mundial para defensores del Medio Ambiente, por su trabajo en defensa de los derechos de los pueblos originarios, su territorio y recursos naturales.Hondureña asesinada2

La policía afirmó que Berta fue asesinada por ladrones, pero todos sabemos que fue por su lucha “ecologista, dijo su madre, Berta Flores, al canal de televisión Globo TV.

“La policía dijo que era para robar, pero es un crimen político del gobierno” de Honduras, dijo a la AFP, Carlos H. Reyes, dirigente del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP).
“Para la policía, los desconocidos entraron en la casa por la puerta trasera y le dispararon varias veces, pero todos sabemos que son mentiras, la mataron por su lucha” por el medio ambiente, ha insistido.

La Sra. Flores agregó que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos había pedido medidas para garantizar la seguridad de la militante, pero de hecho no había recibido ninguna protección del Estado bajo la presión de los que abogan por los proyectos mineros e hidroeléctricos.

Berta Cáceres era conocida por su defensa del río Gualcarque, en el departamento de Santa Bárbara, en el noroeste de Honduras, donde una empresa tiene previsto construir una presa hidroeléctrica que amenaza con privar de agua a cientos de residentes de la zona.

Hondureña asesinada3

Manifestación del pueblo lenca en la Comunidad Río Blanco (La Prensa)

En las actividades de solidaridad con los pueblos oprimidos realizadas en Febrero de 2016 en Santiago, Chile; se hizo un pequeño homenaje a Sandra Viviana Cuéllar desaparecida en Febrero de 2011, es decir, hace 5 años, en Palmira, Colombia. Asimismo, se hizo un pequeño homenaje a José Huenante, de 16 años, desaparecido de la “democracia” chilena, en Puerto Montt, en septiembre de 2005.

Sandra, mariposa en la flor de la vida:

Sahara y Colombia, Chile y Haití,

Palestina y Kurdistán, Honduras y el Wallmapu

Sandra1

A MI HERMANA Y COLEGA SANDRA, EN COLOMBIA Y EN EL SAHARA, EN CHILE Y EN HAITÍ, EN PALESTINA Y EL KURDISTÁN…

“uno se muere cuando lo olvidan” 

(Sandra Viviana Cuéllar desapareció en Febrero de 2011,

se pierde su rastro en la ciudad de Palmira, Colombia)

Sandra, bella como ella sola,

valiente como el agua,

(y defensora del agua

y de la vida)

cantarina como un volcán,

bailaora de palmeras,

ambientalista por esencia,

ingeniera por presencia

(buscabas utilizar

las fuerzas de la naturaleza,

con y para

las comunidades campesinas),

¡ACTIVISTA COMO UNA MARIPOSA!

En Colombia y en el Sahara

te buscan.

En Chile y en Haití

te buscan.

En la lucha de las

mujeres kurdas

estás presente!

Las niñas y mujeres palestinas

te saludan!

Y en cada acción

de las mujeres saharauis,

en los territorios ocupados

por el invasor marroquí,

las alientas!

En Colombia hay casas

donde el tiempo se congeló,

en el Sahara también

(y eso a pesar del calor)

(y eso van 40 años,

como en mi patria Chile)

Sandra tenía 26 años,

cómo ahora los tiene Hassanna,

estás en los labios,

de mujeres y hombres,

de niños y pueblos

(en un idioma o en otro)

que luchan por su liberación!

“El 17 de febrero de 2011, la activista ambientalista Sandra Viviana Cuéllar Gallego fue desaparecida en Cali (Valle), Colombia. Su amigo y colega de trabajo Hildebrando Vélez fue reiteradamente amenazado y hostigado por sus labores de búsqueda de Sandra Viviana. Su desaparición pondría en evidencia las falencias de la política pública de búsqueda de desaparecidos del Estado colombiano (…) Sandra Viviana Cuéllar sigue desaparecida y su crimen impune. La investigación penal por su desaparición permanece en fase preliminar”.

Salir de casa y no volver (fragmento)

Salir de casa y no volver /Revista GENTE Colombia

Cada día, un altísimo número de colombianos se levantan, salen de sus casas y no regresan. ¿Por qué se esfuman?  No existen razones para justificar su ausencia, no estaban amenazados, ni sus oficios los ponían en riesgo. GENTE muestra dramáticos casos de una tragedia silenciosa que no tiene una explicación lógica (artículo publicado en la edición de abril de 2011 de Revista GENTE Colombia)

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En Colombia hay casas en donde el tiempo se congeló. El árbol de Navidad está sin desarmar, la cama está con el tendido de hace meses y hay un celular a la espera de una llamada que no llega. Son los hogares de los desaparecidos. Por culpa de la guerra, se cuentan por miles. La Fiscalía investiga 27 mil 300 casos en el país. Pero el Registro Nacional de Desaparecidos reporta, sin hacer discriminaciones, más de 45 mil y casi dos mil, son de personas que aparecieron muertas. ¿Por qué? Dónde está, por ejemplo, la niña que salió a comprar una golosina a la tienda y nunca más regresó? O, ¿la mamá de un niño de 8 años que se desplazaba en su carro? ¿Y la que salió a dar su último concierto? ¿Y el joven que se fue a celebrar el Año Nuevo pero no regresó?…Sandra5

Para los familiares de estas personas, la vida es un permanente vía crucis. Han tenido que volverse, a la fuerza, una especie de investigadores natos, que a punto de la desesperación y de amor, piden a su Dios, cada noche, una pista, una llamada, una buena noticia. Y también buscan, por sus propios medios, las respuestas a la desaparición. Patricia Silvestre, hermana de Adriana, una de las personas que presentamos en este reportaje y que acaba de cumplir dos años desaparecida, dice que, sin pensarlo, escudriña a cada mujer que ve en la calle y que ya tiene la triste costumbre de mirar sobre sus hombros, porque cree que la están siguiendo. Tal vez sea Adriana o, tal vez, su victimario.Sandra6

Estas son historias de aquellos que salen de casa sin problema alguno y no regresan. Algunos aparecen muertos, en condiciones que generan más preguntas que respuestas. Luego sus familiares se tienen que enfrentar a juicios tan duros como la popular sentencia: “por algo sería”. Abundan los casos en que, no hay razones, o, por lo menos, alguna que justificara la muerte. Las hipótesis abundan, pero las investigaciones son lentas y en la mayoría de los casos se cierran. El resultado, finalmente, sigue siendo la impunidad. Con los niños, las cifras también aterran. Según Medicina Legal, en Colombia hay cerca de 4 mil niños desaparecidos o secuestrados, sin contar a los menores que se llevan a la guerra. La búsqueda es desesperada en todos los rincones. ¿Dónde están? Es la pregunta. ¿Qué se hicieron estos seres anónimos y sin enemigos conocidos?Sandra4

Las siguientes páginas son para llamar la atención de este hecho doloroso. A Sandra Viviana, defensora del medio ambiente; a Gloria, cantante de música popular; a Adriana, mamá de un niño de 8 años; a la pequeña Gina, que soñaba con ser modelo; a John Jaiver, un estudiante de décimo grado, y a Julio César, un feliz escalador, porque como decía el poeta antioqueño Manuel Mejía Vallejo: “uno se muere cuando lo olvidan”.

 

Sandra Viviana Cuéllar / Palmira, Valle del Cauca

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El último que la vio fue su hermano Diego. Caminó hasta la parada del bus y no regresó. Es ambientalista y bailarina de música folclórica. Solo han encontrado su celular y un morral

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Poco a poco, en la plazoleta central de la sede de la Universidad Nacional, un grupo de estudiantes se organiza para protestar por la desaparición de Sandra. Una mujer lanza un grito de no al olvido y repite el nombre que se lee en decenas de carteles: Sandra Viviana Cuéllar. Todos responden: ¡presente!, ¡presente!, ¡presente!Sandra8

Se cumplen 30 días de su desa-parición. Es 17 de marzo y su mamá, María Elena, está de cumpleaños. “Mal día”, dice. A su lado está Dúmar, el papá de Sandra, alzando una pancarta que muestra a su hija bailando y sonriendo. Ambos llevan una camiseta blanca donde se lee: “seguimos adelante”.Sandra9

El día que desapareció, Sandra llevaba en su morral una muda de ropa porque esa noche se quedaría en Palmira, acompañando a varios estudiantes universitarios que tomarían una clase de cultura y medio ambiente. Era habitual verla apoyar este tipo de actividades. Era una ambientalista conocida en la ciudad. Hace tan solo tres años se había graduado como ingeniera ambiental y estaba entusiasmada. Acababa de regresar de recorrer otros países de Suramérica, donde –les dijo a muchos– encontró la paz espiritual que buscaba. “Los buenos tenemos que juntarnos”, decía.  El pasado 17 de febrero ella aprovechó para saludar a sus papás que viven sobre la vía que de Cali conduce a Palmira. Pero sólo encontró a su hermano, Diego. Él fue el último que la vio. Al salir, para cumplir su cita en la universidad a la 1 de la tarde, Sandra tuvo que caminar por una amplia avenida donde hay una terminal de buses, famosa por la escopolamina. Eso fue lo último que se supo. Desde entonces, no se tienen testimonios creíbles sobre el paradero de esta joven de 26 años. Solo aparecieron su celular y su morral.Sandra10

Nunca dijo: “Me persiguen”. Jamás: “Tengo miedo”. Se desconoce lo que pudo pasarle a esta ambientalista que era conocida por defender causas como el referendo por el agua. Durante la marcha, María Elena no pudo contener las lágrimas. Muchos la abrazaron y ella se aferró a esos abrazos, tal vez esperando una respuesta.Sandra11

Fuente: http://revistagentecolombia.com/2011/05/09/salir-de-casa-y-no-volver-reportaje/

Subido el 04/04/2011

te esperamos Sandra Viviana Cuellar! (por su hermana de vuelo: María Alejandra)

Sandra12https://www.youtube.com/watch?v=zlVjkp1qE6E

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¿Qué fue de José Huenante?, el primer detenido desaparecido en democracia

El joven de orgien mapuche tenía 16 años cuando desapareció de Puerto Montt en septiembre de 2005. La última persona que lo vio con vida, alcanzó a ver cuando lo subían a una patrulla de Carabineros. Cuando el caso parecía avanzar, pasó a la justicia militar, donde se perdió rastro de todo. Un estudio de la Universidad Diego Portales del 2009 relacionó el caso a las desapariciones forzadas en dictadura y desde ese momento se empezó a nombrar a Huenante como “el primer detenido desaparecido en democracia”. El 6 de mayo se lanza el primer libro que recopila su historia.

Nicolás Binder saluda de buena gana, pero su voz se indigna lentamente al hablar de José Huenante. Binder, periodista de la Universidad de Chile pasó un año investigando la historia del joven con el que no tenía mucho en común. Excepto que tenían la misma edad y vivían en la misma ciudad: “lanzamos monedas pidiendo deseos a la misma pileta que alguna vez decoró la plaza. Crecimos entre los mismos volcanes, nos empujó el mismo viento y corrimos bajo la misma lluvia”, reflexiona Binder en su libro “La vida breve de José Huenante”, investigación que recoge la investigación de la desaparición del joven de origen mapuche que fue detenido por carabineros el tres de septiembre de 2005 de quien hasta hoy no se sabe su paradero y que será lanzada por la editorial Ceibo el próximo 6 de mayo.

La historia

José Huenante fue hijo de Cecilia Huenante y José Plácido Paredes. Nació el primero de noviembre de 1988 cuando Cecilia tenía 15 y José Plácido un año más. Él no se hizo cargo y el bebé fue inscrito con los dos apellidos maternos, aunque finalmente fue la abuela y las tías de José Huenante Huenante las que lo criaron porque Cecilia se puso a trabajar poco después de nacido su hijo como nana puertas adentro. Durante su infancia José pasaría por la casa de su abuela María Eudomilia, la de sus tíos y por hogares de la Fundación Mi Casa. Para el dos de septiembre del 2005 José vivía con su tía María Huenante y su esposo Jaime.

A lo largo de un año, Nicolás Binder habló con familiares, amigos, fiscales, abogados y Carabineros para reconstruir paso a paso, la vida y lo que posiblemente fue la última noche de José. Ese dos de septiembre era viernes, y José y sus amigos quedaron en juntarse en la noche para ir a tomar. Pasó y salió de su casa un par de veces durante la tarde. Se encontró con su expolola Claudia y al final se juntó con tres amigos.

Pasada la una de la mañana, llegó a la esquina donde se encontraban una patrulla conducida por el Cabo Primero Ronnie Ibarra Sánchez y acompañado por el Sargento Segundo Arnoldo Canobra Oyarzo. Según relata Binder en su libro, los uniformados “les avisaron que se tomaran lo que quedaba de botella y que luego se retiraran de la esquina, o si no iban a ser detenidos”. Los amigos se fueron pero a comprar más pisco. En algún momento de la madrugada dos amigos se van a sus casas y los dos restantes se suman a Negro, Yoni, Carlos y Nelson. A eso de las dos y media el grupo se separa. Una hora más tarde llega Carabineros y encuentran a Carlos, Yoni y Negro quienes dicen a los uniformados que se llevan a Carlos a la casa porque estaba muy borracho.

La escena la observan escondidos, Nelson, Sombra y José. Están a menos de 100 metros de la casa de José que era “el más borracho de todos. Apenas se sostenía, aferrado a un cerco de madera en la esquina”. Mientras Carlos, Yoni y Negro se van, uno pregunta si alguna vez le han “hecho la guerra” a Carabineros y comienzan a tirarle piedras a los uniformados Canobra e Ibarra que se devuelven a la patrulla y piden cooperación. Nadie vio que José tirara piedras. Envían a dos patrullas y dos testigos afirman haber visto a José Huenante corriendo por las calles perseguido por uno de estos vehículos. Nelson señala: “en cuestión de segundos, observo que el mismo vehículo le hizo una encerrona a José en la entrada al pasaje Tres; que se bajaron dos funcionarios, lo agarraron y lo arrojaron con fuerza al interior del móvil por la puerta posterior izquierda”. Fue la última vez que alguien declara haberlo visto.

En diciembre del 2005 el fiscal Naín Lamas no descartaba la posibilidad de que Carabineros estuviera involucrado aunque señalaba que no tenía pruebas suficientes. Recién en marzo del 2009 el fiscal Sergio Coronado, que llevaba seis meses en el caso, procesó al Sargento Segundo Juan Altamirano, al Cabo Primero Patricio Mena y al Cabo Segundo César Vidal. Los tres habían estado en la patrulla RP-1375 y “no podían acreditar todo su servicio realizado la noche en que desapareció José. No podía explicar lo realizado entre las dos y las seis de la mañana de la madrugada del tres de septiembre”. Altamirano además había declarado en 2008 haber enmendado el número de detenidos de dos a uno, aunque lo negaría en 2010 cuando el caso pasara a la fiscalía militar.

“FUE UN CRIMEN PERFECTO. NO HAY MODO DE DECLARAR CULPABLE EN UN TRIBUNAL A QUIENES FUERON LOS RESPONSABLES DE HACER DESAPARECER A JOSÉ”.

Sin embargo, según la investigación y análisis conducidos por Binder, quienes estarían más cerca de dar respuesta a la desaparición de Huenante son Canobra e Ibarra. “Porque ellos o lo vieron ser perseguido por otra patrulla o lo vieron en la noche”, cuenta a The Clinic Online. También cree que los tres formalizados tienen algo que ver en la desaparición, pero no directamente. Sí está seguro de que miembros de Carabineros de Chile causaron la desaparición de José. Más allá de todo eso, Binder se declara como “un pesimista”, dice que este fue “un crimen perfecto” y que a su juicio “no hay modo de declarar culpable en un tribunal a quienes fueron los responsables de hacer desaparecer a José”. La única esperanza que le queda, es que alguno de los implicados decida hablar, aunque sea para dar consuelo a la familia de José.

El caso “ninguneado por Michelle Bachelet”

Para Binder una de las cosas que más le molesta del caso, es la impunidad que parece rondar a Puerto Montt cuando se trata de Derechos Humanos. “¿Por qué ocurrió esto en Puerto Montt y no en otro lado?” Para Binder es clave que en la zona, en casos de Derechos Humanos, de los cientos de torturados y desaparecidos “cuando empiezas a averiguar, te das cuenta que en ninguno de esos casos ha habido justicia. La impunidad que ha existido en esta ciudad ha sido desde siempre en temas de Derechos Humanos. Nunca ha habido justicia acá. Entonces uno entiende por qué lo que ocurrió con José pasó acá y no en otro lado”.

Para eso, Binder, que nació en Valdivia pero vivió toda su vida en Puerto Montt, cree que había que relatar cómo la ciudad ha sido marcada por sucesos como la matanza de Pampa Irigoin, de 1969 donde diez personas murieron a manos de Carabineros. Entre ellos también falleció una guagua de nueve meses. Se trata de la misma ciudad donde vive la concejala Patricia Espinoza, hija del parlamentario socialista Luis Espinoza, quien fuera detenido y acribillado por agentes del Estado poco después del Golpe de Estado de 1973. Patricia le contó a Binder cómo se encuentra cada cierto tiempo, caminando por las calles de la ciudad impunemente, con uno de los asesinos de su padre.

Binder también infiere que la ciudad influye en que el caso fuera mirado en menos por el gobierno de Michelle Bachelet. Cuando el estudio de la UDP hizo que la opinión pública se refiriera a José Huenante como el “primer detenido desaparecido en democracia”, no se obtuvo la respuesta que se esperaba de un gobierno que había inaugurado el Museo de la Memoria. El Ministro Secretario General de la Presidencia de esa época José Antonio Viera Gallo, se apresuró en decir que esto no era un caso de desaparición forzada porque no había persecución política. Pero Binder señala que “dos meses antes él había estado en la Cámara de Diputados leyendo la convención de detención forzada de la OEA, y en la definición nunca se habla de que tiene que haber de persecución política, sino que el requisito es que sea causada por agentes del Estado. Él (Viera-Gallo) sabía que lo que estaba diciendo era una mentira”. Pérez Yoma, entonces Ministro del Interior, se refería a la determinación de detenido desaparecido en dictadura como “un desprestigio para todo lo hecho en materias de derechos humanos”.

Hasta el día de hoy Binder no se explica por qué nadie mostró interés por el caso de Huenante, como señala en su libro “un crimen ignorado por el gobierno de Ricardo Lagos, ninguneado por el gobierno de Michelle Bachelet y olvidado por el gobierno de Sebastián Piñera”.

Nicolás Binder, autor del texto:

“El caso de José Huenante ilustra lo peor de nuestro país”

Damaris Torres C. | Viernes 8 de noviembre 2013, Radio U. de Chile

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En el marco de la Feria Internacional del Libro de Santiago se presentó el libro que relata la historia del primer detenido desaparecido en democracia.

 

José Huenante Huenante tenía sólo 16 años cuando fue detenido por carabineros en la población Vicuña Mackenna de Puerto Montt.

Este adolescente que vivía con su tía María y sus dos primas, salió de su casa un día 2 de septiembre de 2005 para reunirse con sus amigos en una caseta verde que colindaba con un terreno eriazo.

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Varios minutos después de la medianoche y en medio de la fiesta pasó una patrulla que fue apedreada por el grupo de jóvenes en claro estado de ebriedad, por lo que los policías llamaron refuerzos y fueron tras ellos. En medio de la bataola Huenante fue atrapado y desaparecido.

La historia de este muchacho se puede encontrar en el libro “La vida breve de José Huenante” del periodista Nicolás Binder, quien realizó una exhaustiva investigación en la que relata, paso por paso, lo ocurrido ese nesfasto 3 de septiembre, como también un recuento de la biografía.

Aunque los hechos pudieron ocurrir en cualquier parte de Chile, que éstos hayan sucedido en la capital de la región de Los Lagos acrecienta la impunidad, explica el autor.

“En Puerto Montt siempre ha existido la impunidad en cuanto a lo que ha hecho Carabineros de la ciudad, ahora por qué se deba eso, no sé. En el caso de José, lamentablemente, es una muestra más de por qué estas cosas ocurren, pero lo peor es que a nadie le importa. Cuando me refiero a nadie, obviamente a la familia y amigos sí, pero las autoridades, concejales, incluso a la fiscalía, a nadie le importa”, relató.

Vida

Hasta los 8 años Huenante vivió en la casa de sus abuelos, luego con su madre en los Muelmos, para después pasar a un centro del Sename. En aquel transcurso dejó de estudiar y se dedicó a trabajar para aportar en la última casa que le dio acogida.

Pobre, mapuche y sin escolaridad, pareciera ser que cumple con las características para que su caso pase al olvido por parte del Estado, comentó Nicolás Binder. Y agregó que “siento que esto ilustra lo peor de cómo funciona nuestro país, ya que por su condición social no le importó a nadie, incluso el gobierno de Michelle Bachelet en su minuto dijo que él no era un detenido desaparecido, cosa que por lo menos a mí más me molesta en cuanto función del Estado, ya que uno supone que éste debe velar por igual a todos, pero con una consideración especial por los más vulnerables, y en la situación de José Huenante fue todo lo contrario”.

El caso se conoció nacionalmente por un estudio del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales el año 2009, titulado “Una desaparición forzada en Chile”, donde se contaba acerca de él y sobre las consecuencias que esto tenía en un país democrático del siglo XXI.

“La vida breve de José Huenante. Historia del primer desaparecido en democracia” se presentó en el marco de la Feria Internacional del libro de Santiago y corresponde a la primera publicación de la Colección Periodista José Carrasco Tapia de la Universidad de Chile y Ceibo ediciones.

 

 

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