“Marruecos ha expulsado a la ONU y ni si quiera eso les hace convocar el referéndum saharaui” – “Desde que pones un pie en Marruecos, hasta que te vas, te sigue la Policía. Incluso para ir al baño” – Saharaui abofeteada por manifestarse y agredida por denunciar (video)

 

ENTREVISTA | Jira Bulahi Bad

“Marruecos ha expulsado a la ONU y ni si quiera eso les hace convocar el referéndum saharaui”

Entrevista a Jira Bulahi Bad, la nueva representante del Frente Polisario en España, la primera mujer en ocupar este puesto

“La misión de la ONU se convierte en un rehén para la administración marroquí”, afirma Bulahi Bad

“La guerra está más cerca. Marruecos ya visualizó su intención y ahora quiere cumplir con sus propósitos”

http://www.eldiario.es/desalambre/Entrevista-Saharaui_0_504650331.html

Gabriela Sánchez

Bulahi, la primera mujer que representa al Polisario, pide paz para su pueblo

Bulahi, la primera mujer que representa al Polisario, pide paz para su pueblo EFE

Con nueve años huyó de su ciudad natal tras la ocupación marroquí del Sáhara Occidental y hoy, 40 años después, continúa hablando de un exilio disfrazado de interminable. Como tantos saharuis, Jira Bulahi Bad comenzó su lucha tras escapar a la fuerza del fósforo blanco y napalm arrojado por Marruecos contra miles de refugiados en 1976. Desde febrero, Bulahi Bad, ingeniera electrónica, representa al Frente Polisario en España, convirtiéndose así en la primera mujer que ocupa el puesto en nuestro país.

Habla con eldiario.es en un momento tenso, uno más, de cuatro décadas de conflicto saharui. A finales de marzo, Marruecos cumplió su promesa y expulsó del país al personal de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), después del aumento de la tensión entre el reino alauí y el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon. Durante su visita a los campamentos de Tinduf (Argelia), Moon empleó la “palabra prohibida” que desencadenó el arrebato: “ocupación”.

La Unión Africana ha calificado la expulsión de la misión de la ONU encargada de velar por el alto el fuego como un “precedente peligroso”. Las campanas de guerra en el Sáhara Occidental suenan ya desde hace años, pero la decisión marroquí impulsa la contundencia de la nueva representante del Frente Polisario. “La situación es grave (…) La guerra está más cerca”, dice Jira Bulahi.

Se viven momentos tensos de cara al conflicto saharaui. Tras la expulsión del personal de la ONU de Marruecos, ¿cuál es la reacción del Frente Polisario?

Hay una realidad que proyecta una crisis hacia una guerra. Un elemento más en una situación ya tensa que necesita que no se eche mas leña al fuego. Marruecos no quería que se produjese la visita a Marruecos de las Naciones Unidas porque tenía como fin acabar con el estancamiento de la situación que mantiene en el exilio a miles de personas.

Cuando se produjo, empezó a utilizar la táctica para centrar la atención en la expulsión o no deMarruecos de la  Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO). Lo ñunico que quiere es que la solución el conflicto no avance. Quiere que siga siendo un simple observador del alto el fuego. Y no es solo eso, su mismo nombre lo dice: debe buscar la realización de un referéndum. Además es la única misión de la ONU que no tiene la capacidad de observar los derechos humanos. Se le quita todos los fines que debería tener. Se convierte en un rehén para la administración marroquí.

Y encima, Marruecos hace y deshace lo que le estima conveniente contra  el secretario general de la ONU y contra el derecho internacional. Hay un proceso mal acabado, no se terminó nunca. Y eso es lo que exigimos. El Frente Polisario y el Reino de Marruecos tienen que sentarse para acabar este proceso que tendría que haber culminado con un referéndum hace 25 años.

Pero Marruecos lo que hace es sacar las tres patas al banco, montar el paripé que montó. Y la ONU no le pone en su sitio.

La MINURSO tiene el objetivo de controlar el alto el fuego. ¿Creen que ahora la guerra es más probable que nunca?

La guerra está más cerca. Marruecos ya visualizó su intención y ahora quiere cumplir con sus propósitos. La misión de la ONU vino para alcanzar un fin. Si la MINURSO se queda tiene que ser con un calendario que culmina con el referéndum.

Es una realidad que hay que zanjar. Le corresponde al Consejo de Seguridad de la ONU poner a Marruecos en su sitio y darle el contenido que debe tener. Marruecos le ha puesto las patitas fuera y el Consejo aún no se pone de acuerdo con las medidas que tienen que tomar, ni impulsa el referéndum.

¿Qué busca Marruecos? ¿Cree que quiere desencadenar el regreso a las armas?

Marruecos busca que el tema no se resuelva, quieren eternizar y formalizar la ocupación del territorio saharaui. Eso es lo que intenta hacer.

Hace unas semanas Marruecos violó el alto el fuego disparando a un pastor saharaui. 

Hubo una violación poco después de acordar el alto el fuego, ha habido represión y encarcelamientos en el desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik y ahora el asesinato a un pastor que ellos tachan de “accidente”. Es la tercera violación del cese al fuego. No se descarta la posibilidad de que en cualquier momento Marruecos haga algo más.

Si aún con todo esto no se han tomado medidas, imagina hasta donde se puede llegar. No se descarta la posibilidad de que busque la guerra, todo se puede dar, pero todo es una táctica para no dar pasos hacia adelante.

¿Cuál es la respuesta que les está dando el Gobierno de España en funciones como potencia administradora?

El Gobierno no ha hecho lo que debe. Aunque se pronuncia a favor del proceso de paz, apoya la hipótesis de Marruecos en la que torea el derecho internacional.

En la reunión con el Ministerio de Exteriores manifestamos nuestra preocupación sobre el momento actual. España debe actuar para presionar a acabar con el conflicto a través de la celebración de un referéndum. Hasta el momento no ha dado la talla.

¿Le transmitieron que era una situación de gravedad?

Sí. Lo es y queremos que se mire con ese prisma. Poco parecen importar los saharauis. Todo el mundo se tiene que cerciorar. Cualquier conflicto es un peligro que puede acercarse. Si hay guerra, podrá haber otra oleada de refugiados a Europa.

El Sáhara Occidental es un asunto delicado para Marruecos. Fernández Díaz pidió que la UE mejorase sus relaciones con Marruecos,  bloqueadas precisamente por un auto que tiene que ver con el Sáhara Occidental. Mantenerlas tensas, decía el ministro de Interior en funciones, podría suponer la llegada de más personas a través de la ruta de Ceuta y Melilla.  ¿Se sienten como una moneda de cambio en las relaciones diplomáticas?

No creo que seamos tan ingenuos como para creer que España no va a salvaguardar las relaciones con un vecino por muy incómodo que sea. Pero esto no tiene que ser en contra de los derechos de los saharauis ni del cumplimiento de la legalidad internacional.

No sé si es moneda de cambio o no, porque realmente nunca importó este conflicto. Ha sido un proceso mal acabado por la administración española.

¿El Frente Polisario teme la vuelta a las armas debido a los menores recursos con los que cuentan ante una posible guerra?

El tiempo dirá. Partirían de la misma situación que en 1975. Ni se habían pedido  una guerra ni la querían. Pero el pueblo saharaui se autodefiende. Cuando te autodefiendes tienes la voluntad. No hay duda de que nuestro objetivo es la independiencia y los saharauis no escatimarían en esfuerzo y estarían todos unidos en ese empeño.

La llamada crisis de refugiados en Europa ha sido objeto de varias cumbres europeas en los últimos meses y mantiene la atención mediática. Después de 40 años en el exilio, ¿se sienten olvidados?

Nos sentimos identificados. Es la repetición de nuestro episodio. No puedo acabar de ver las imágenes que salen en la televisión.  Me siento identificada, los veo en mi sentir, en mis recuerdos. En Líbano y en Jordania son ya un millón y pico de refugiados en cada país. En Turquía, más de dos millones y, sin embargo, no están alarmando al mundo como hace la Unión Europea.

Y qué pasa con el frío, la la falta de atención que sufren en territorio europeo y el trato recibido en cada frontera. Estamos muy distantes de las crisis humanitarias, ese es el mal que queremos que cambie en este mundo.

Las lluvias torrenciales de octubre arrasaron buena parte de los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia). ¿Cuál es la situación humanitaria actual?

Aún se están recomponiendo de los efectos provocados por la lluvia. A ello se suma la situación con Marruecos,  lqs pocas personas que intercalan el nomadeo con el exilio temen la acción de los soldados después de los disparos recientes a un pastor.

La ONG HRW documentó en un informe reciente la existencia de tres mujeres retenidas contra su voluntad por parte de su familia biológica en los campamentos de refugiados saharauis. La pareja española de una de ellas, Maloma Morales, ha denunciado su presunto secuestro ante la Guardia Civil. ¿El Frente Polisario está tomando medidas?

No hay ninguna mujer secuestrada en el campamento de refugiados. Si se refiere a las mujeres que en su contexto familiar estan retenidas contra su voluntad es un tema aislado de famlia y familia. No estamos a favor de la falta de libertad individual ni colectiva. Estamos hablando con ellos. Precisamente porque nacimos libres, vivimos en jaimas abiertas, sin candados, dormimos en verano a al intemperie… no hay retención alguna.

Usted ha vivido en los campamentos de refugiados saharauis y huyó de El Alaiún del Sáhara Occidental con nueve años. ¿Se podía imaginar que 40 años después seguiríamos hablando del exilio?

Nadie. Ningún saharaui teníamos el chip colocado de que se iba a dilatar tanto en el tiempo. Sobre todo cuando pasan los años y ves la suma del mar solidario que nos apoya y apuesta por la legalidad y la justicia. Por mucho trabajo que se haya hecho por visualizar esa realidad, por recordar los pecados que se cometieron, por mucho esfuerzo que se haga en conjunto aún no se ha cumplido. La situación ha llegado a un límite rojo en esta paz, que pasa por un proceso que culmina en el referéndum.

“Desde que pones un pie en Marruecos, hasta que te vas, te sigue la Policía. Incluso para ir al baño”

Altamira Guelbenzu es una abogada zaragozana que viajó a Rabat la semana pasada; fue detenida cuando llevaba tres horas en Marruecos y deportada al día siguiente. Ana Sebastián, también letrada, viajó El Aaiún en noviembre de 2015; su viaje duró un poco más

“Estuvimos en el aeropuerto, en el hotel, en el furgón y en la comisaría; y dijeron que nos expulsaban por haber incumplido muchas leyes marroquíes y porque éramos un peligro para la seguridad nacional”

“Estaba asustada porque es un sitio donde no tienes ninguna garantía de que se vayan a respetar tus derechos”

“Me encantaría volver. El Gobierno de España no hace nada, la ONU tampoco, si dejamos de ir esa población va a morir”

http://www.eldiario.es/aragon/sociedad/pones-Marruecos-sigue-Policia-Incluso_0_504650429.html

Oscar F. Civieta- Zaragoza

Altamira Guelbenzu y Ana Sebastián.

Altamira Guelbenzu y Ana Sebastián. JUAN MANZANARA / ZARAGOZA

Altamira Guelbenzu y Ana Sebastián tienen varias cosas en común: ambas son abogadas, forman parte de la Agrupación Libre de Abogados de Zaragoza (ALAZ) y las dos decidieron viajar a Marruecos (en coordinación con el Observatorio Aragonés para el Sahara Occidental) para ver in situ cuál es la situación del Sahara Occidental tras casi 41 años de ocupación. Ahora, alejadas de esa injusticia que parece interminable, nos cuentan su experiencia.

La ‘aventura’ de Altamira está muy reciente. Ella formó parte del grupo de ocho juristas que la semana pasada, el 6 de abril, viajó a Rabat con el objetivo de comprobar el estado de los presos políticos de Gdem Izik, encarcelados en la prisión de Salé, que llevaban 37 días en huelga de hambre. No pudieron verlos. Ni a ellos, ni a nadie: “Fuimos del aeropuerto al hotel, del hotel a comisaría, vuelta al hotel y otra vez al aeropuerto”. Poco más de 24 horas en Marruecos rodeada, en todo momento, “hasta para ir al baño”, de la Policía.

Estaban en sus habitaciones, tres horas después de aterrizar, cuando las fuerzas de seguridad les hicieron bajar al hall del hotel. De allí directos a comisaría, donde les requisaron los móviles y los ordenadores: “Continuamente nos decían que era algo rutinario, que todo estaba bien, que Marruecos era un país democrático y con libertad de expresión, pero la realidad es que estábamos detenidos ilegalmente e incomunicados”.

Pasaron varias horas en una habitación de comisaría. Reclamaron un traductor y poder hacer una llamada, pero no, “todo eran largas”. Les hicieron rellenar un cuestionario en el que debían indicar, entre otras cosas, sus sueldos, los bienes a su nombre, los países a los que habían viajado y si pertenecían a algún partido político, asociación o sindicato.

Un peligro para la seguridad nacional

Finalmente, les reconocieron que había una orden de expulsión, ¿por qué?: “Porque habíamos incumplido muchas leyes marroquíes y éramos un peligro para la seguridad nacional”. Querían enviarles en un ferry de Tánger a Algeciras o Tarifa esa misma noche. Pidieron que les devolvieran los móviles y les dijeron que cuando llegaran a Tanger, pero se negaron a subir al furgón. Ese, recuerda Altamira, fue el momento de mayor tensión, “dijimos que no nos montaríamos en el furgón si no nos daban los móviles”. Finalmente subieron, pero por la fuerza.

Ya a las puertas de hotel, aunque todavía en el furgón, hubo momentos de duda mientras los policías hablaban entre ellos. Definitivamente decidieron dejarles pasar la noche (con la prohibición de salir del hotel) y regresar al día siguiente.

Ahora tiene más ganas de ir que antes. Quiere volver, pero no sabe si se lo permitirán. Lo sucedido, le dijeron algunos de sus compañeros que ya habían ido más veces, era extraño; quizás el hecho de que el mismo día de su llegada hubiera una protesta de familiares saharauis a las puertas del Tribunal de Rabat, pudo tener algo que ver.

“Eres una persona inteligente y ya sabes lo que tienes que hacer para no meterte en líos”

El viaje de Ana Sebastián dio más de sí. Aunque en algo fue idéntico al de Altamira: “Continuamente había varios policías siguiéndome, desde que llegué a Marruecos”. Ana viajó a El Aaiún, el 22 de noviembre de 2015, para asistir como observadora al juicio de un preso político: el periodista saharaui Salah Lesbir, condenado a cuatro años de cárcel “por poner en su Twitter algo que no gustó al Gobierno, aunque la acusación oficial es por desórdenes de orden público”.

Viajó sola, y reconoce que en momentos estuvo asustada: “Estaba en un sitio donde no tenía ninguna garantía de que se fueran a respetar mis derechos”. Nada más aterrizar, varios policías pidieron su documentación y comenzaron a hacer preguntas. Ese primer escollo lo logró superar.

Fue al juicio, donde comprobó que todo está preparado para que los saharauis no salgan en libertad. Incluso le dijeron que al periodista encarcelado le habían tenido dos horas desnudo en los calabozos, porque querían evitar que portara una bandera saharaui y la mostrara en el juicio.

Cuando Ana regresó al hotel, después de la vista, le estaban esperando cuatro personas. Dijeron que su trabajo allí ya había terminado y que, por tanto, solo permitían que se quedase como turista: “Eres una persona inteligente y ya sabes lo que tienes que hacer para no meterte en problemas”, le espetaron.

Al día siguiente dio un paseo por el mercado con Brahimi, el traductor que no se separó de ella. Al igual que la Policía, que les seguía unos pasos por detrás. Descubrió una sociedad asustada: “Se percibía el miedo, el silencio”. El traductor, cuenta Ana, “me dijo que no nos parábamos a saludar a gente que él conocía porque podrían detener a esa otra persona por hablar con él”.

“Tienen la esperanza de seguir resistiendo”

Más tarde fue a comer a casa de Mohamed Dihani, un preso político excarcelado dos meses atrás. Le detuvieron del 28 de abril de 2010 y se lo llevaron al centro de tortura de Temara; posteriormente pasó cinco años en distintas cárceles. En total, tres años de aislamiento “con continuas torturas psicológicas y físicas”.

Le contó que él y toda su familia tienen todo el rato a la Policía detrás, y que, debido a las torturas que sufrió, estaba a punto de perder los genitales”. Habló con él, con su familia y con la presidenta de una asociación de derechos humanos del Sahara.

En todo momento la Policía estuvo en la puerta de la casa esperándola. El traductor les dijo a las fuerzas de seguridad que “ellos eran muy hospitalarios, que iban a darle de comer y, después, bajaría”. Y así fue. Ana conoció de primera mano el sufrimiento. “No tienen libertad de pensamiento, parece que solo les queda la esperanza de seguir resistiendo”.

Cuando dieron por finalizada la sobremesa salió de la casa y, como era de esperar, le comunicaron que debía abandonar el país. Tenía el vuelo al día siguiente, así que permitieron que durmiera en el hotel (sin salir de allí) y al día siguiente directa al aeropuerto.

Ana recuerda la experiencia con claridad. Aunque por momentos se asustó, asegura que quiere volver: “El Gobierno de España no hace nada, la ONU tampoco, si nosotros no vamos esa población va a morir”.

Saharaui abofeteada por manifestarse y agredida por denunciar

http://diasporasaharaui-es.blogspot.cl/2016/04/saharaui-abofeteada-por-manifestarse-y.html

(Alfonso Lafarga).- Asistió en El Aaiún a una manifestación por los presos políticos saharauis y fue abofeteada, presentó una denuncia por la agresión y volvió a ser agredida. Fueron los “delitos” de Zainab Abdelahi Bachir Musa, una mujer saharaui dueña de su libertad.
Se dirigieron hacia ella coléricos, ya habían reprimido la manifestación de los saharauis en apoyo de los presos políticos pero esa mujer seguía allí, sola, en la acera, junto a la parada de taxis, con su melfa verde y gafas de sol.
Los policías, hasta cinco en algún momento, todos de paisano, los conocidos como “escuadrones de la muerte”, la rodearon e increparon. Uno de ellos, con sudadera negra y gorra deportiva también negra, se encaró con ella, alzó la mano y le abofeteó.
Zainab Abdelahi Bachir Musa, que procuró en todo momento dialogar con sus agresores, no se amedrentó e intentó defenderse, pero solo consiguió coger las gafas al vuelo antes de que cayeran al suelo.
Ese día, el 2 de abril, salió a la calle en solidaridad con los presos políticos saharauis en huelga de hambre del grupo de Gdeim Izik, los condenados hasta con cadena perpetua por un tribunal militar. Estar allí fue su decisión, lo mismo que cuando en marzo viajó a los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia) para celebrar el 40 aniversario de la Republica Saharaui. Allí participó en el Maratón Internacional por el pueblo saharaui y cuenta que con un buen resultado, “digno de la mujer saharaui”.
Cuatro días después de la agresión acudió por la mañana a presentar una denuncia y nada más salir de la oficina judicial fue abordado por un agente de paisano, que intentó arrebatarle el sobre donde llevaba el escrito, que acabó roto.
La bofetada y el maltrato fueron grabados por un equipo de periodistas saharauis. Es “doloroso y vergonzoso”, dice Zahra Ramdán, presidenta de la Asociación de Mujeres Saharauis en España (AMSE). “Un policía de ocupación marroquí avasallando a una mujer saharaui, tenemos que seguir luchando”, afirma esta activista que tuvo que huir de El Aaiún para no ser encarcelada.
Para Hayat Rgueibi, que con 19 años padeció tortura y prisión, lo ocurrido a Zainab Abdelahi “es la situación que se vive allí, hay muchos casos, en esta ocasión ha quedado grabado”.
La actuación de Zainab Abdelahi “es la fuerza de la mujer contra la ocupación, la lucha por sus derechos”, afirma Hayat y “representa la dignidad y la resistencia de la mujer saharaui, señala Zahra.
Pero lo ocurrido el 2 y 6 de marzo no han sido casos aislados. Cuando llegó el 4 de marzo de los campamentos de refugiados, junto con otros 90 compatriotas saharauis, en el aeropuerto de El Aaiún había un gran despliegue de fuerzas de seguridad y policías marroquíes. Este es su relato, publicado en EIC Poemario Sahara Libre:
“Nos sometieron a un estricto y humillante cacheo, nos requisaron nuestras pertenencias, como libros, banderas, celulares etc. Mi teléfono móvil se lo llevaron y al cabo de un rato me lo entregaron y al abrirlo me di cuenta que el jefe de policía seleccionó las más de 75 fotos personales y las había enviado a su teléfono personal, marca XperiaZ2, y el envío lo había realizado a través de Bluetooth. Al darme cuenta me desvanecí por la rabia y la impotencia ante el injusto y cruel trato que había sufrido ese día. Junto a los otros compañeros nos echaron a la fuerza del aeropuerto”.
“Toda la persecución contra mí –continúa- se debe a mi militancia y mi desafío como la primera chica saharaui de los territorios ocupados que ha osado a participar en nombre de las otras mujeres en la maratón. Y desde aquí mi respeto y mi admiración a todas las mujeres saharauis. Y que sepa nuestro enemigo marroquí que a pesar de sus agresiones contra mí no van a doblegarme, sino que me llenará más de fuerza, más de resistencia pacífica y más de desafío. Y que sepa el ocupante que la mujer saharaui no es aquella que está confinada en su casa o sometida a los quehaceres de ésta”.
Lo ha dicho Red Radio Maizirat, un grupo de periodistas saharauis, al difundir la grabación de la agresión: “La mujer saharaui en su cultura es la dueña de su libertad, no se concibe el maltrato a la mujer, que se considera una parte fundamental de la sociedad”.

Campamentos de refugiados

Nutrición saharaui

Territorios ocupados por el invasor marroquí

El pueblo saharaui resiste dic.2015

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