Actualización: MENSAJE DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA A LAS FUERZAS POLÍTICAS Y SOCIALES AMIGAS (castellano e inglés) – CUBA VA – Saludo de Yanis Varoufakis desde Asturias – Epílogo al libro de Manuel Grossi, La insurrección de Asturias

1o de MAYO. (Foto:Raúl López Sánchez). 1-5-2003. MAYO01N5.

1o de MAYO. (Foto:Raúl López Sánchez). 1-5-2003. .

 

 
No. 2/2016   14 de abril de 2016
 
(English below)
 
 
MENSAJE DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA A LAS FUERZAS POLÍTICAS Y SOCIALES AMIGAS     
Entre los días 16 y 19 de abril el Partido Comunista de Cuba celebrará su VII Congreso que tendrá como objetivos fundamentales evaluar el cumplimiento de los Lineamientos de la Política Económica y Social aprobada en el VI Congreso. También se discutirá y aprobará la estrategia de desarrollo del país hasta el 2030 y la conceptualización del modelo económico y social cubano.
El Congreso se celebrará en un clima internacional marcado por la crisis mundial y la agudización de las contradicciones geopolíticas globales. Mientras que en el contexto latinoamericano se recrudece la contraofensiva imperialista y de la derecha contra los procesos revolucionarios, democráticos y liberadores del continente, y contra los esfuerzos integracionistas en el área.
En medio de este contexto, la Revolución Cubana mantiene su rumbo inalterable. Desde el año 2011, y con el respaldo mayoritario del pueblo cubano, se desarrolla la actualización del modelo económico destinado a construir un socialismo próspero y sostenible.
Al mismo tiempo, desde diciembre del 2014, se avanza en un complejo proceso de normalización de las relaciones con los Estados Unidos de América que aspira a alcanzar una convivencia civilizada con el gobierno de ese país, en consonancia con los esfuerzos de Cuba y el resto de América Latina y el Caribe para hacer de nuestra región una Zona de Paz, tal y como lo proclamó la II Cumbre de la CELAC en La Habana , en enero de 2014.
El Partido Comunista de Cuba está consciente de los desafíos que nos impone este proceso de normalización. Conocemos que importantes sectores estadounidenses mantienen el objetivo de erosionar las bases de la Revolución y derrocar nuestro sistema político a través del acercamiento y la influencia directa. En este sentido, consideramos que la visita del presidente Barack Obama a La Habana confirmó la decisión de hacer irreversible esta nueva táctica contra Cuba.
La normalización de las relaciones con los Estados Unidos de América abre un nuevo camino en la batalla de ideas que venimos librando entre la solidaridad y el individualismo, entre la inclusión y el desprecio, entre el designio de Monroe y el espíritu de Martí, entre la explotación y la justicia social, entre la dominación neoliberal y la soberanía e integración latinoamericana.
Hemos llegado hasta aquí gracias a  la unidad y a la resistencia de nuestro pueblo frente al poderío militar, económico y cultural del imperialismo, unido a la sabia conducción de los compañeros Fidel y Raúl Castro. A lo que se suma nuestra fidelidad a los principios, la coherencia de nuestra  política exterior y nuestra solidaridad con las causas nobles del mundo.
Debemos subrayar que los triunfos del pueblo cubano no se pueden separar del extraordinario movimiento solidario internacional, que durante estos años nos ha acompañado en batallas esenciales como la desplegada por la libertad de nuestros Cinco Héroes. Solidaridad que agradeceremos eternamente y consideramos hoy más que nunca,  vital.
El pueblo cubano y su vanguardia organizada mantendrán la lucha contra el bloqueo económico comercial y financiero de los Estados Unidos de América. No descansaremos hasta ver izada nuestra bandera en el territorio que ilegalmente ocupa la Base Naval estadounidense en la Bahía de Guantánamo. Seguiremos denunciando los planes de injerencia y la financiación de grupos contrarrevolucionarios dentro de Cuba, así como las ilegales trasmisiones radiales y televisivas violadoras de nuestra soberanía y pagadas con los fondos públicos del gobierno estadounidense.
Como expresó recientemente el líder histórico de la Revolución Cubana , Comandante en Jefe Fidel Castro, nuestro pueblo noble y abnegado no renunciará a la gloria, a los derechos ni a la riqueza espiritual obtenidos con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura. No necesitamos -ni necesitaremos- que el imperio nos regale nada. Mantendremos nuestro compromiso con la paz y la fraternidad y seguiremos siempre fieles a nuestra historia.
Departamento de Relaciones Internacionales
Comité Central del Partido Comunista de Cuba
 
 
 
MESSAGE FROM THE COMMUNIST PARTY OF CUBA TO FRIENDLY POLITICAL AND SOCIAL FORCES
Between April 16 and 19, the Communist Party of Cuba will celebrate its Seventh Congress with the main targets of evaluating the fulfillment of the Guidelines of the Economic and Social Policy approved at the Sixth Congress. The country’s development strategy up to 2030 and the conceptualization of the Cuban economic and social model will also be discussed and approved.
The Congress will be held in an international climate marked by the world crisis and the sharpening of the global geopolitical contradictions, at a time when the imperialist and rightist counteroffensive against the revolutionary, democratic and liberating processes of the continent and against the integrationist efforts in the area intensifies in the Latin American context.
In the midst of this context, the Cuban Revolution maintains its inalterable course. Since 2011 and with the majority endorsement of the Cuban people takes place the updating of the economic model destined to build a prosperous and sustainable socialism.
At the same time, since December 2014 there is an advance in a complex normalization process of relations with the United States of America that seeks to attain a civilized coexistence with the government of that country, in accordance with the efforts being made by Cuba and the rest of Latin America and the Caribbean countries to turn our region into a Peace Zone, as proclaimed by the Second CELAC Summit in Havana, in January, 2014.
The Communist Party of Cuba is conscious of the challenges imposed by this normalization process. We are aware that important sectors of the United States maintain the purpose of eroding the bases of the Revolution and overthrowing our political system through the approach and the direct influence. In this regard, we consider that the visit of President Barack Obama to Havana confirmed the decision of making irreversible this new tactic against Cuba.
The normalization of relations with the United States of America opens a new road in the battle of ideas we have been fighting, of solidarity against individualism, of inclusion against contempt, of Monroe’s intentions against the spirit of Martí, of exploitation against social justice, of neoliberal domination against Latin American sovereignty and integration.
We have come so far thanks to the unity and resistance of our people in the face of the military, economic and cultural power of imperialism, together with the wise leadership of comrades Fidel and Raúl Castro. Added to this is our fidelity to the principles, the coherence of our foreign policy and our solidarity with the world’s noble causes.
We must underline that the triumphs of the Cuban people cannot be separated from the extraordinary international movement of solidarity that has accompanied us during these years in essential battles like the one displayed in favor of the liberation of our Five Heroes. We will be eternally grateful for that solidarity that today, more than ever, we consider vital.
The Cuban people and its organized vanguard will keep up the struggle against the economic, commercial and financial blockade of the United States of America. We will not rest until we see our flag raised in the territory that is illegally occupied by the U.S. Naval Base in Guantánamo Bay. We will continue denouncing the meddling plans and the financing of counterrevolutionary groups in Cuba, as well as the illegal radio and television broadcasts that violate our sovereignty, paid with public funds by the U.S. Government.
As recently expressed by the historical leader of the Cuban Revolution, Commander in Chief Fidel Castro, our noble and self-sacrificed people will not renounce to the glory, the rights or the spiritual wealth obtained with the development of education, science and culture. We do not need –nor will us need– any gift from the empire. We shall maintain our commitment with peace and fraternity, and we will always continue faithful to our history.
International Relations Department
Central Committee of the Communist Party of Cuba
 

desde el orgullo latinoamericano

CUBA VA

Subido el 30 dic. 2011

53 ANIVERSARIO DEL TRIUNFO DE LA REVOLUCIÓN CUBANA. El 1 de enero de 1959 Batista huye del país. En una maniobra de última hora, bendecida por la embajada norteamericana, el General Eulogio Cantillo intenta crear una junta cívico-militar. Fidel Castro conmina a la guarnición de Santiago de Cuba a que se rinda y al pueblo a una huelga general que, apoyada masivamente por todo el país, aseguraría la victoria de la Revolución.

Apenas instalado en el poder, el gobierno revolucionario inició el desmantelamiento del sistema político neocolonial. Se disolvieron los cuerpos represivos y se garantizó a los ciudadanos, por primera vez en largos años, el ejercicio pleno de sus derechos. La administración pública fue saneada y se confiscaron los bienes malversados. De esta manera se erradicó esa tan funesta práctica de la vida republicana. (Fuente: ECURED)

Saludo de Yanis Varoufakis

Saludo de Yanis Varoufakis en el acto sobre Europa de la #Sema…Saludo de Yanis Varoufakis en el acto sobre Europa como espacio de lucha social y política de la #SemanaRepublicana2016

 

Epílogo al libro de Manuel Grossi, La insurrección de Asturias.

Barricades (6 d'octubre)

Barricades (6 d’octubre)

 

    Cárcel Modelo, Valencia, julio de 1935.


Desde la Commune de París no se había visto nada tan hermoso como el movimiento revolucionario de Asturias”. Ha dicho esas magníficas palabras un artista, un gran escritor francés, que ha cantado quizá como nadie la Gran Revolución del 93 y las revoluciones del 38 y del 48; un hombre, formado en la tradición revolucionaria de su país, que ha exaltado como una epopeya popular, y que hoy contempla el mundo y sus convulsiones desde su retiro, actuando con su pluma siempre joven y hoy al servicio del proletariado, que crea la nueva epopeya… Ese artista, ese hombre, que sintetiza en su espíritu el fin del ciclo de las revoluciones burguesas y el comienzo del ciclo de las revoluciones proletarias, es Romain Rolland.

¿Hermoso el movimiento revolucionario de Asturias? ¡Ya lo creo! Pueden los cerriles gobernantes publicar folletitos de encargo para desvirtuarlo; pueden graznar contra él las Cortes reaccionarias, tratando de difamarlo; pueden calumniarlo cuanto quieran los plumíferos a tanto la línea o la mesada; pueden, en fin, anatematizarlo día tras día todos los clérigos desde el púlpito: ese movimiento quedará en la Historia como una de las páginas más hermosas escritas con su sangre por los hombres. ¡Y qué hombres! Los mineros, que abandonan un día la entrañas de la tierra para elevarse al sol. Esos hombres han dado como nadie pruebas de valor, de heroísmo, de generosidad, de sacrificio, de disciplina… ¿Cuándo se vio nada más hermoso?

La Commune de París trazó el camino. Por vez primera en la Historia, los proletarios tomaron el Poder revolucionariamente Sobre sus jefes pesaban las influencias doctrinales más variadas, entre las que primaba el proudhonismo pequeño burgués; no habían llegado a una concreción teórica, revolucionaria, que guiara su acción; los miembros de la Internacional, fundada por Marx y Engels, no ejercían todavía un gran ascendiente sobre las masas. Y se carecía, por ende, del instrumento de revolución, del partido revolucionario que condujera a esas masas hacia su victoria definitiva. En lugar de iniciar la marcha sobre Versalles, reducto del contrarrevolucionario Thiers, y de aplastarle, para instaurar la dictadura proletaria, los comuneros en un empacho de legalismo, no tuvieron más que una preocupación: convocar elecciones, con lo cual se perdió un tiempo precioso. Por otra parte, el París comunero se vio casi totalmente aislado del resto de Francia. Thiers aprovechó esta serie de errores y de circunstancias y, sin pararse en legalismos, haciéndose apoyar incluso por las bayonetas de Bismarck —todas las burguesías se unen cuando se trata de aplastar al proletariado revolucionario–, cayó sobre París y aplastó la Commune en una repugnante orgía de sangre. ¿Fue inútil aquella gloriosa derrota? En manera alguna. Sus experiencias tenían que enriquecer extraordinariamente el arsenal revolucionario del proletariado. ¿Qué experiencias eran éstas? Es menester una teoría revolucionaria que guíe el movimiento revolucionario, un partido disciplinado que sepa conducir a las masas a la victoria. Es necesario unir el movimiento de la ciudad y del campo para la lucha contra el enemigo común. En fin: es preciso instaurar la dictadura del proletariado, régimen transitorio de defensa de la revolución y de aplastamiento del enemigo. Todo el movimiento obrero internacional, a pesar de transitorias desviaciones, se ha nutrido de aquellas experiencias. En este sentido, la derrota de la Commune tenía que ayudar al proletariado a encontrar el camino de la victoria…

Otro jalón en ese camino tenía que ser la revolución rusa de 1905. Esta se produjo como consecuencia del famoso «domingo rojo». El 9 de enero de ese año, conducidos por el pope Gapón, los obreros de San Petersburgo, explotados y oprimidos hasta el extremo límite, acudieron en manifestación, con estandartes religiosos e imágenes de los zares, a postrarse de rodillas ante el Palacio de Invierno, implorando al «padrecito». Este les mandó a los brutales cosacos, que sembraron de pobres cadáveres la nevada perspectiva Nevski. Esta monstruosa hazaña, digna del zarismo, conmovió a la inmensa Rusia. Las masas obreras, antes pacíficas e implorantes, se levantaron indignadas contra él. Se proclamó la huelga general revolucionaria. A falta de otro tipo de organización surgieron espontáneamente los soviets. El zarismo, herido de muerte, se tambaleó. La revolución fue vencida. La represión hizo dieciocho mil víctimas. Pero 1905 fue el preludio de 1917. Sin aquella gloriosa derrota no hubiera podido producirse la magnífica victoria de Octubre. La sangre de los comuneros y la sangre de los obreros rusos tenían que encontrar así su compensación histórica.

Después, una nueva serie de derrotas proletarias… Bajo la dirección del Spartakusbund de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht el proletariado alemán, imitando al proletariado ruso, se al lanza a la conquista del Poder. Los socialdemócratas, que en 1914 votaron los créditos de guerra, en 1918-19 completan su traición ahogando en sangre la revolución alemana con ayuda de di: los oficiales kaiseristas. Rosa y Karl caen asesinados. De capitulación en capitulación, por el camino del «mal menor», la social- ha democracia acaba entregándole el Poder a Hitler.

Tras cinco meses de República soviética en Hungría, ésta es aplastada y conduce a la dictadura de Horthy.

Los obreros italianos ocupan las fábricas en Milán y los campesinos empiezan a distribuirse las tierras. El movimiento obrero italiano está muy dividido y carece de un partido disciplinado y con autoridad suficiente para conducirle a la victoria. El fascismo de Mussolini, apoyado por la gran burguesía industrial y agraria, conquista el Poder en 1922 e instaura la más feroz de las dictaduras.

En Austria triunfa la revolución en 1919. Los austromarxistas toman el Poder, pero para entregárselo a la burguesía. Viena está en sus manos. Organizan una policía socialista. Construyen magníficas casas. No saben utilizar su fuerza. En 1927 aplastan en nombre de la democracia burguesa, un movimiento insurreccional del proletariado vienés. El fascismo católico de Dollfus va ganando terreno, sin que los austromarxistas le opongan otra cosa que bellas frases y llamamientos desesperados a la Sociedad de las Naciones. En febrero de 1934 el proletariado austríaco, desesperado, se lanza a una lucha condenada al fracaso. Es demasiado tarde ya. El enemigo ha conquistado sólidas posiciones. La Commune austriaca es ahogada en sangre.

¡Qué trágica cadena de derrotas! ¿Cuál será el nuevo eslabón revolucionario?

El movimiento obrero español ha sabido aprovechar, claro está, las experiencias del movimiento obrero internacional. La Commune de París tuvo una gran repercusión en España. Los obreros catalanes y los campesinos andaluces miraban hacia el París revolucionario Nuestros repúblicos, faltos de visión política, incapaces de aprovechar las fuerzas obreras y campesinas en movimiento para llevar a cabo la revolución democrática en España no se cuidaron más que de perseguirlos y aherrojarlas preparándoles así el lecho a Pavía y a la restauración monárquica. Con eso no consiguen sin embargo, arrancar del corazón de las masas españolas la gesta gloriosa de los comuneros. Cada año, los trabajadores españoles celebraban esa efeméride, que no ha sido sustituida más que por otra: el triunfo de la revolución rusa, el 7 de noviembre de 1917.

Esta encontró también un eco formidable en España. El gran movimiento huelguítisco de 1918 a 1921 se produjo bajo la influencia de la revolución rusa. Mejor dirigido, ese movimiento hubiera podido culminar en una victoria revolucionaria.

Después, el triunfo de Mussolini en Italia determinó, en gran parte, el de Primo de Rivera, su caricatura en España. ¿Y quién puede dudar que el triunfo de Hitler en Alemania y el de Doilfus en Austria, el primero conseguido sin lucha, el segundo tras una insurrección fracasada, han servido para aleccionar al proletariado español?

Este cuenta, sin embargo con experiencias propias, nacionales. Octubre de 1934 no es sino la culminación histórica de todo un proceso revolucionario iniciado en 1909 y que tiene en su haber la huelga general de 1917; el movimiento huelguístico ya indicado, de 1918 a 1921; el de 1930, que aboca en la insurrección de Jaca y, finalmente, en la proclamación de la República verdadero comienzo de la revolución española, de la cual es Octubre a más brillante etapa. Sean cual fueren los altibajos que nos reserve el porvenir inmediato, ese proceso no puede terminar más que con la victoria definitiva del proletariado español.

“Los socialistas asturianos no son como los demás socialistas”, me decía estos días el anarquista Durruti en la Cárcel Modelo donde trazo estas líneas. Durruti ha querido decir. Sin duda, que los socialistas asturianos —Y yo añadiré que los obreros asturianos en general- están más curtidos en la lucha, mejor preparados para la batalla insurreccional, que los del resto de España.

En la mayoría de los países han solido ser los mineros quienes han mantenido luchas más reñidas con las compañías explotadoras. La cuenca minera asturiana no podía ser una excepción. Los trabajadores astures se han templado para la lucha a través de duras batallas de clase. ¿Quién no recuerda aquellas huelgas en que los mineros, para poder resistir mejor, tenían que mandar a sus hijos a otras regiones y en que sus bravas compañeras se acostaban sobre los raíles para que no pasaran los trenes de mineral?

La Alianza Obrera, organizada inicialmente en Cataluña —y ello constituye un gran orgullo para nuestro Bloque Obrero y Campesino—, encontró en Asturias, desde el primer momento, su organización más completa y más perfecta. A ella dio su adhesión, contrariamente al resto de España, la Confederación Nacional del Trabajo. De hecho, englobaba a la totalidad del proletariado organizado de Asturias. Los dos grandes artífices de la Alianza, al lado de nuestro camarada Grossi, fueron José María Martínez, sindicalista, y Bonifacio Martín, socialista. Asesinados durante la represión, hoy son los dos héroes, que simbolizan el heroísmo colectivo, del proletariado astur.

¿Quién es Grossi, autor de este libro? Pocos le conocen fuera de Asturias. Es joven, muy joven; no llega a los treinta años. Y es un proletario, un minero. Su rostro es enérgico e inteligente. Sus ojos tienen la fiereza de los revolucionarios convencidos, acostumbrados a mirar cara a cara a la vida y a quienes hoy la administran. Me lo decía hace poco en Madrid un abogado: «Grossi es un muchacho inteligentísimo, que sabe lo que se hace y cómo lo hace.»

Grossi ha jugado un papel de primer orden antes y durante la insurrección asturiana. Mieres fue el centro insurreccional y Grossi era en Mieres el representante de la Alianza Obrera. A él le cupo designar el primer Comité revolucionario y dirigió la primera batalla insurreccional, que decidió las demás. Lo han querido así las circunstancias, pero también sus magnificas dotes de revolucionario, de organizador y —¿por qué no pronunciar la palabra?— de jefe. Un jefe revolucionario no lo es porque él se -Io diga o trate de erigirse en tal; lo es porque sabe, en los momentos decisivos, ser el intérprete de las masas, ganarse su confianza, sintetizar sus aspiraciones. En este sentido, nuestro camarada ha sido un jefe.

Digamos ahora dos palabras sobre el libro. Lo primero que verá el lector es que no ha sido hecho por un escritor. Está exento de galas literarias. Es una obra sin pulir. Yo la prefiero así. Esas notas breves, directas, como aguafuertes, tienen un sabor de cosa vivida de verdadero documento humano. Es el diario de un combatiente rojo que, en el silencio carcelario, va rememorando las escenas vividas durante la lucha. La insurreccion asturiana, inspirara muchos libros, tantos como inspiró la Comuna de París. Serán crónicas o reportajes o estudios vistos después de los hechos, a través de referencias; el estilo literario será más pulido y su arquitectura más perfecta; pero siempre que se quiera recoger una sensación de realidad, de vida, habrá de acudir al libro de Grossi como a una fuente prístina.

El proletariado aprende siempre tanto en sus derrotas como sus victorias. Y quizá más aún en las primeras que en las segundas. En este sentido Octubre es una extraordinaria lección, la lección única.

Por primera vez en la Historia, los trabajadores de una región española han tenido el Poder en sus manos, han pasado por el fuego de la guerra civil, de una verdadera insurrección armada. No nos corresponde estudiar aquí estudiar por qué fracasó Octubre; otros lo han hecho y lo harán con todo detalle en su día. En todo caso, alguna responsabilidad incumbe por ese fracaso a los valientes trabajadores asturianos. Octubre es con relación a las futuras batallas revolucionarias nuestro país lo que fue 1905 con respecto a 1917 en Rusia: el preludio de la gran revolución triunfante, una especie de ensayo general. Pero con una diferencia fundamental: que las condiciones del país y las posibilidades combativas del proletariado español no tienen semejanza alguna con las condiciones de la Rusia 1905 y con las posibilidades del proletariado ruso. Los trabajares españoles cuentan con una tradición de lucha y unas organizaciones de clase que no poseían los trabajadores rusos. Vencida la revolución del 5, en Rusia hubo que esperar una nueva coyuntura revolucionaria. En España, el proceso revolucionario se ha interrumpido. Sigue más viril, más consciente, más seguro que nunca. Nada podrán contra él los ardides de la burguesía, de derecha o de izquierda, si el proletariado español sabe mantener su unidad de clase y su independencia de clase para realización de sus objetivos de clase.

El camarada José Mª Martínez, el héroe sindicalista asturiano,  pocas horas antes de morir, en unas sencillas y sublimes palabras expresó el deseo de que el proletariado español se mantenga unido, cada vez más unido, si quiere vencer. El partido al cual pertenecemos Grossi y yo, haciéndose eco de ese deseo, que la aspiración de las grandes masas obreras y campesinas de España, ha lanzado tres consignas unitarias: fortalecimiento de Alianza Obrera, una sola Central Sindical, un Partido Marxista Único.10799746_10152833960332370_1400616028_n

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