Chile: Se nos acaba abril, Misa por el Obispo Enrique Alvear – 11 Mayo, Colombia: “Entre mantas y llantos”, por los niños wayuú asesinados – Chile: Semana saharaui en la comuna de Recoleta

34º aniversario de la muerte del Obispo Enrique Alvear

Se nos acaba abril y es el 34º aniversario de la muerte (Pascua) del Obispo Enrique Alvear, quien fuera Obispo de la zona poniente de Santiago y cuyo compromiso con los pobres era muy conocido, sobretodo durante la larga noche de la Dictadura más cruenta de la historia de Chile.

Además, se cumplen nada más y nada menos que 100 años del nacimiento de Don Enrique Alvear, quien naciera en Cauquenes, el 29 de Enero de 1916.

Por tal motivo, el sábado 30 de abril, se realiza una Misa en la Parroquia San Luis Beltrán,. San Pablo 8871,  Pudahuel,  a las 19 Hrs.

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Biografía breve

Nuestro Padre Obispo, don Enrique Alvear Urrutia, nació en Cauquenes de Maule el 29 de enero de 1916 y se ordenó sacerdote el 19 de septiembre de 1941.  Hombre de profunda oración, fue formador y padre espiritual en el Seminario de Santiago y profesor de Teología Espiritual en la Facultad de Teología de la Universidad Católica en los años 1940 y 1950.  Su inquietud misionera y su amor a los pobres lo llevó a iniciar Comunidades Cristianas en barrios de la periferia de Santiago, junto con los seminaristas.  En 1961 es nombrado Vicario General de Santiago, con el especial encargo de pastorear los sectores populares de la Arquidiócesis.  Desde ese servicio dirige la primera Misión General de Santiago (1963), con un novedoso estilo marcado por el Concilio que impactó el modo de hacer pastoral en la Arquidiócesis.

El 21 de abril de 1963 es consagrado Obispo en la basílica de Nuestra Señora de Lourdes y elige como lema “El Señor me envió a evangelizar a los pobres”.  Ejerció su ministerio episcopal como Auxiliar de Talca (1963-1965), como Obispo de San Felipe (1965-1974) y luego como Auxiliar de Santiago (1974-1982).

Sus hermanos obispos lo eligieron para ocupar puestos claves en los organismos creados para impulsar la renovación de la Iglesia Chilena a partir de los documentos del Concilio Vaticano II.

Su preocupación permanente fue poner el Evangelio en el corazón de los hechos cambiantes de la historia, desde un amor preferencial por los pobres: los obreros, los campesinos, los pobladores, los cesantes, las víctimas de las violaciones de los derechos humanos, sin descuidar la atención y la visita a las personas, cualesquiera fuera su condición social.

El 29 de abril de 1982 siendo Vicario Episcopal de la Zona Oeste de la Arquidiócesis de Santiago, celebra su pascua, rodeado del dolor y del cariño de su querido pueblo.  Hoy sus restos descansan en la Parroquia San Luis Beltrán, San Pablo 8971, Pudahuel Sur, Santiago.

Don Enrique Alvear y la Zona Oeste de Santiago

Don Enrique llegó a Santiago como Obispo Auxiliar de monseñor Raúl Silva Henríquez, y después de encargarse un tiempo de la Zona Oriente, fue designado Vicario de la Zona Oeste.  Era el año 1974.

La Zona Oeste es una de las zonas más populares de Santiago y abarca muchas poblaciones marginales. Las comunas de Quinta Normal, Pudahuel, Maipú y Santiago habían tenido un protagonismo importante en tiempo de la Unidad Popular y, por lo tanto, sufrieron la persecución política en mayor proporción durante el régimen militar. El empobrecimiento progresivo comenzaba a ser una realidad muy dolorosa y un gran desafío para el corazón de Pastor que poseía don Enrique.

Tampoco era fácil suceder a don Fernando Ariztía, que había sido un Obispo cercano y querido por todos. Gran defensor de los derechos humanos, don Fernando había sabido estar a la altura de las circunstancias después del golpe de estado del año 73. El cardenal Raúl Silva Henríquez lo puso al frente del Comité Pro Paz, órgano creado por varias Iglesias, desde el cual se preocupó de defender la vida de los perseguidos políticos. Así, don Enrique llegó a una Zona donde ya sabían lo que era tener un Pastor preocupado de los más pobres, lo que constituyó una mayor exigencia para él.

Como Pastor “en terreno”, lo primero que hizo fue tratar de conocer a su grey. La primera actividad a la que se dedicó fue a visitar a más de un centenar de comunidades repartidas en todas las poblaciones.  Conversaciones, reuniones pastorales, liturgias y confirmaciones fueron la oportunidad para conocer muchas personas, e incluso aprenderse muchos nombres, que trataría de no olvidar más.

Era siempre pedagógico en sus homilías o catequesis. Partía de la vida y la iluminaba con el Evangelio. Los hechos y palabras de Jesús cobraban en sus labios una actualidad insospechada. Resultaba entretenido escucharle y siempre se sacaba enseñanza.

Puso mucho interés en la renovación de los métodos de catequesis y para recibir la confirmación exigía a los jóvenes un cierto grado de madurez y compromiso. A ellos se dirigió en muchas ocasiones proponiéndoles los ideales evangélicos, mostrándoles la fuerza que encerraban y el impulso que debían sacar de ellos para transformar la sociedad. Sabía que hablaba un mundo joven, postergado de oportunidades par estudiar o trabajar, pero solicitado y asediado por el consumo superficial, la droga o la violencia. El Obispo siempre les proponía buscar caminos pacíficos, pero activos, para conseguir una sociedad más justa.

En sus recorridos por la Zona, en las conversaciones con los Agentes de Pastoral, don Enrique fue tomando contacto con un submundo de pobreza, hambre, desnutrición y enfermedades mal curadas. Sensible y muy próximo de todo lo humano, se fue conmoviendo hasta lo profundo.  Sintió que todos esos problemas eran suyos, porque eran de su pueblo; eran suyos porque era el mismo Señor el que sufría en ellos. La pasión por Jesucristo, que tuvo siempre, lo hizo ahora volcarse en una tarea solidaria con los más necesitados.

Inspirado en el texto de Filipenses: “Él, que era de condición divina, no se aferró celoso a su igualdad con Dios, sino que se rebajó a sí mismo hasta no ser nada, tomando la condición de esclavo” (Flp. 2,7), don Enrique fue dándose cuenta de que había muchas situaciones humanas ante las que la Iglesia no podía permanecer impasible, sino que tenía que hacerse solidaria como se hizo Jesús con nosotros.

Eran unos años donde fuimos víctimas de una campaña que pretendía tergiversar los valores. Así, se presentaban como buenos el individualismo, el egoísmo, la absoluta pasividad en el terreno social y político. La tortura, la persecución o el exilio eran tenidos como normales. Las fuerzas de seguridad se llevaban a las personas y nunca más se sabía de ellas. Los medios de comunicación estaban acallados y los pobres fueron perdiendo más y más su poder adquisitivo, su derecho a expresarse, a disentir, a comer y a organizarse.

En otros tiempos, don Enrique aprendió de los sufrimientos de la clase trabajadora, pero ahora asistía a una época en que era sistemáticamente aplastada y sus organizaciones desmanteladas. Atento a estas realidades, rezando siempre como rezaba, fue descubriendo la forma de solidaridad que exigían los tiempos. Su espíritu contemplativo se profundizó en su afán por describir las semillas del Reino, las semillas del bien, que muchas veces pasaban inadvertidas, mezcladas entre tanto pecado. Por eso sabía admirarse de esos pequeños gestos de amor que a veces entregamos sin darnos cuenta. Le gustaba conversar con todos, jóvenes, niños y adultos, y rescataba de cada uno esos frutos del Espíritu que se viven inconscientemente. Ya cerca de su muerte, conoció al “Pollito”.

El “Pollito” era un niño de una de las tantas poblaciones de la Zona. Para Navidad le regalaron una caja con muchos juguetes y él los repartió entre varios amigos. Don Enrique visitó la Comunidad y conoció al niño. Le contaron lo que había hecho y, poniéndole la mano en la cabeza, dijo: “Esta es la semilla del hombre nuevo”. Poco tiempo después, el “Pollito” preguntó por qué la gente estaba triste y le contaron que el obispo había muerto.  Él replicó: “¡Ah!, el que me quería”.

Asimismo, monseñor Alvear fue encontrando esas semillas del hombre nuevo en grupos y organizaciones que, sin confesarse cristianas, hacían lo posible por mejorar la vida de los pobres y por defender sus derechos.

Tomado de http://www.donenriquealvear.cl/obras_escritos.php

 Obras y escritos de Don Enrique Alvear

El mundo de los pobres y de los trabajadores

  1. Debemos mirar el mundo, la justicia, la fraternidad… la autoridad, el desarrollo nacional…no desde el punto de vista del poderoso, sino desde el fondo del corazón de los pobres.

  2. El hambre, la miseria, el abandono de los pobres; éste es el gran pecado de la humanidad de hoy; los pobres son los abandonados de los hombres, pero son los preferidos de Dios, a ellos le dijo que serán felices.

  3. La fuerza de poderes cuasi divinizados es capaz de negociar cuando se encuentra con otro poder, igual o más poderoso que él, pero ante el más débil no se resiste a hacer ostentación de su poder eliminándole de la vida o de la sociedad.

  4. Creemos que, guiados por Cristo, sus discípulos del mundo trabajador podrán cumplir, en la mejor forma posible, los compromisos de fraternidad y acción sindical para preparar el mañana.  Dios quiere que el mañana del mundo de trabajo vaya naciendo hoy en las manos de los trabajadores, en sus organizaciones, en sus sindicatos y en su esfuerzo de cada día cumpliendo con esperanza la tarea que Dios le señala para el hoy de cada día.

  5. La clase trabajadora sufre graves problemas: falta de unidad como clase obrera y falta de participación en las grandes decisiones de la nación, debilidad de su organización y el pesado costo social que le impone el sistema económico vigente.

  6. La clase obrera y, en general, todo el mundo de los pobres experimenta un pesado costo social, fruto de un sistema económico que niega la debida participación a los trabajadores, tanto obreros como empleados y promueve un desarrollo económica que enriquece a una minoría y empobrece a la gran mayoría, a este sistema o mejor dicho a los que lo promueven no les preocupa mayormente el empobrecimiento de multitudes a pretexto de que en el futuro habrá sobreabundancia de bienes. Con terrible frialdad sacrifican toda una generación en aras de un futuro probable que no muchos van a disfrutar.

  7. Para que haya unidad entre todos los trabajadores tiene que haber amor, tiene que haber amistad y comprender que mutuamente poseen lo mismo y buscan lo mismo; entonces el amor tiene 1que ser la fuerza que lleve a la unidad de todos los trabajadores y que lleve el amor que es una esperanza tremenda de grande.  Nosotros creemos que la fuerza del amor tiene que unir, tiene que hacernos pensar y ver las metas y dar los pasos y hay caminos que son largos de recorrer, hay caminos que son de años, pero que tienen que llegar a su punto.

  8. La clase trabajadora debe tener una convicción muy profunda de que la conciencia de clases está por encima de la conciencia de partido, los trabajadores afiliados a partidos políticos, lo cual es perfectamente legítimo debieran influir con energía para que su partido y todos los partidos populares sean auténticos servidores de la causa de los trabajadores.  La unidad de la clase trabajadora, bien lo sabemos, debe ser un preocupación fundamental en este momento en que vivimos.

  9. Los trabajadores y pobladores no quieren ser manipulados por nadie, ni por la Iglesia, ni por las autoridades, ni siquiera por sus líderes y saben apreciar a quienes los sirven sin llevar otros intereses ocultos, en sus planteamientos.

  10. El líder popular es un hombre que nunca se desconecta de las bases y, además, se deja criticar por ellas, dispuesto a cambiar de actitud cuando le hacen ver sus fallas y errores, no es prepotente, no practica la política del “demógrafo”, o sea del que elige a “dedo” al que le gusta y ni consulta a la base.

  11. Ustedes tienen que hacer nacer las organizaciones necesarias para poder afrontar sus problemas, sabiendo que eso hoy día no es nada fácil, si ustedes no se organizan caerán bajo el paternalismo del Estado o de la Iglesia y pasarán la vida pidiendo favores como menores de edad.

  12. La lucha de un grupo de trabajadores de una industria determinada, expresada en una huelga, en una olla común o en cualquier otra forma, es la lucha de todo el pueblo porque hoy son ellos los afectados pero mañana pueden ser ustedes y sus logros o fracasos repercuten directa o indirectamente en toda la clase trabajadora.

  13. El Hijo de Dios al encarnarse no asume la condición de vida del rico y del poderoso y del que vive seguro.  Jesús entra al mundo, podemos decir, por la puerta de los pobres.  Desde ellos la Iglesia, para ser de todos prestará su servicio a los poderosos invitándolos a vivir las bienaventuranzas, pero no a la inversa.

  14. Vino a este mundo y dijo: yo vengo a cambiar este mundo. ¿Por qué puerta voy a entrar a este mundo?, ¿por la puerta del emperador de Roma? No, voy a entrar por la puerta de los más pobres, de los más marginados y Él es el primer marginado que no tenía ni casa ni sitio donde nacer y por ahí entró al mundo para decir: yo vengo a pertenecer a este mundo.

  15. En el mundo de los pobres observamos una solidaridad espontánea.  También hemos visto dar un paso más:  la solidaridad organizada; con esta última los pobladores le hacen frente a los problema del hambre de los niños, la cesantía, el corte de agua y luz, el habitacional, el de salud, abastecimiento, alcoholismo y drogas, el abandono y soledad de los ancianos, la recreación de los niños… etc.

    Las organizaciones solidarias (bolsas de trabajo, “comprando juntos”, comités de los sin-casa, colonias urbanas, etc.) son formas de hacer más efectivo el amor entre los hermanos que sufren un mismo problema y una ocasión de aprender a afrontar junto esos problemas comunes; sin esperar que otros los vengan a solucionar desde afuera.  Son formas concretas en que el pueblo recupera la confianza en sí mismo y poco a poco rehace su tejido social, actualmente destruido por la represión.

  16. Los cristianos debemos escuchar atentamente el grito de los pobres.  Éste es a veces lolo un débil gemid que brota del corazón de una comunidad humana, otras veces es un grito fuerte, prolongado que nadie puede ignorar.

    El movimiento obrero es el grito organizado de los pobres.  El mundo trabajador no se contenta con recibir buenas ideas y la oferta de planes en su favor por muy excelentes que sean, esto lo sabe apreciar, pero lo que él busca, es una participación más real, quiere ser protagonista de la historia.

  17. En el tiempo de cuaresma, principalmente, ¡dejémonos interpelar por los pobres y oprimidos! ¿Cuál es la interpelación de los pobres de nuestros campamentos y poblaciones marginales y de los trabajadores del campo y de la ciudad?  Ellos piden especialmente: trabajo y remuneraciones humanas que les permitan costearse el alimento, el vestido, la educación de los hijos…; piden vivienda decente para desarrollar dignamente su vida familiar, y que se les reconozca el derecho a organizarse libremente para promover sus intereses…

    A través de los pobres, es Jesucristo quien nos llama a convertirnos.

  18. Si tú tienes casa y eres cristiano, no puedes quedarte tranquilo porque hoy día Cristo no tiene casa y está siendo humillado en cada uno de tus hermanos que no tienen dónde vivir.

  19. Si creemos que la Iglesia tiene algo propio, necesario que aportar a la liberación del hombre, los cristianos deben estar presentes en las organizaciones que surgen para dar respuesta a los problemas poblacionales, laborales, educacionales, recreativos, de salud, etc.

  20. Solo cuando la Iglesia se inserta en medio de la vida y de la muerte de su pueblo logra comprender todo el alcance de estas verdades tan radicales.

    Creemos en un Dios de vida o servimos a los ídolos del poder, de la riqueza, que son ídolos de muerte.  Cuando hablamos  creemos en la vida eterna no podemos olvidar los niveles más primarios de la vida que comienzan con el pan y el techo, el trabajo.

  21. La Iglesia y cada comunidad cristiana en su población, debe preocuparse de los problemas que afectan, frecuentemente en forma dramática, a sus hermanos pobladores.

  22. Es muy necesario fortalecer toda forma de organización social autónoma, favorecer la creación de otras nuevas y activar la participación de los cristianos en ellas, ayudándoles a tomar conciencia que somos parte de este pueblo explotado, oprimido y creyente que busca caminos de liberación.

  23. En el nivel más amplio de la solidaridad notamos poca presencia de los cristianos y mucho miedo, no se logra entender todavía que el Señor nos pide no solo ser solidario con el vecino, si no también con el pueblo completo y sus dirigentes auténticos porque los problemas afectan a todos por igual.

Tomado de http://www.donenriquealvear.cl/obras_escritos.php

Ritual duelo

Queremos resignificar el dolor tras la muerte de los miles de niños y niñas indígenas Wayúu en los últimos años, hecho que convoca a un lamento fúnebre propio. Se conmemora con un profundo respeto, misticismo y espiritualidad hacia los ancestros de Jepirra (cerro sagrado de los muertos ubicado en el cabo de la vela), como signo del dolor por las muertes que pudieron evitarse.

En este llanto se suman otros pueblos indígenas, defensores de DDHH, artistas y agrupaciones musicales como Alimantra, Hombre de Barro y Psicoblues.

¡Tú también ponte la manta negra y acompañanos en este llanto por la vida!

Contacto: 3134443276

 

Chile: Semana saharaui en la Municipalidad de Recoleta

Conciertos, exposiciones y ponencias servirán para explicar el conflicto del pueblo saharaui con el Reino de Marruecos a los chilenos y chilenas.

EL CIUDADANO
28 de Abril sw 2016;  17:04; http://www.elciudadano.cl/2016/04/27/280468/semana-saharaui-en-la-municipalidad-de-recoleta/

La Municipalidad de Recoleta organiza del 9 al 13 de mayo la semana dedicada al pueblo saharaui. La actividad contará con la presencia del embajador saharaui en la misión especial para Chile, Alí Mojtar y también participará el embajador de Argelia en Chile, Noureddine Sidi Abed.

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Exposiciones, conciertos y debates tendrán lugar durante la semana para explicar la realidad de los saharauis al público chileno.

El pueblo saharaui vive desde hace más de 40 años ocupado por Marruecos tras un proceso de descolonización que nunca fue cerrado por parte del Estado Español que, a efectos legales, sigue siendo su potencia administradora.

La ocupación de los territorios por parte de la monarquía marroquí de Hassan II tuvo lugar a partir de 1975 con la Marcha Verde. Fue entonces cuando miles de saharauis se refugiaron el los campos de Argelia, en una zona desértica denominada hammada, donde viven dependiendo de la ayuda y la solidaridad internacional.

Programa de actividades

Lunes 9 de Mayo, 11:00 hrs. Lugar: Zócalo Municipalidad de Recoleta. Av. Recoleta 2774. Metro Einstein.

Palabras inaugurales del Sr. Daniel Jadue, Alcalde de la Ilustre Municipalidad de Recoleta, y del Excmo. Sr. Alí Mojtar, Embajador Saharaui en Misión especial para Chile.

Inauguración de la “Exposición de Paneles con la historia, cultura, geografía, flora y fauna de los habitantes del Sahara Occidental. El pueblo Saharaui, su organización y lucha por la autodeterminación e independencia”.  Presentación de Francisco Villa, cantautor chileno.

Martes 10 de Mayo, 19:00 hrs.Lugar: Punto de Lectura. Calle Inocencia 2711, metro Einstein.

Mesa redonda: África, Sahara Occidental, autodeterminación e independencia. Panelistas: alcalde Municipalidad de Recoleta, Sr. Daniel Jadue; embajador de la República Democrática Popular de Argelia en Chile, Sr. Noureddine Sidi Abed; embajador saharaui en misión especial para Chile, Alí Mojtar. Modera presidente de la Asociación Chilena y Latinoamericana de Amistad con la RASD, Sr. Esteban Silva. A continuación cóctel.

Miércoles 11 de Mayo, 11:00 hrs.Lugar: Hall Central Municipalidad de Recoleta. Av. Recoleta 2774. Metro Einstein.

Inauguración de la “Exposición sobre la situación de DD.HH que afecta al pueblo Saharaui en los territorios ocupados. Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos Saharauis AFEDEPRESA”.

Jueves 12 de Mayo, 19:00 hrs.Lugar: Corporación Municipal de Recoleta. Calle Inocencia 2711, metro Einstein.

La música y la cultura Saharaui. Exhibición de vestimentas, libros, folletos, arte, artesanía y música. Ceremonia de la preparación del té Saharaui.

Viernes 13 de Mayo, 10:00 hrs.Lugar: Jardín infantil Municipalidad de Recoleta.

Niños chilenos pintan para niños saharauis.

11.00 hrs. Lugar: Punto de lectura. Calle Inocencia 2711, metro Einstein.

Encuentro con Em’barka Daoud, joven profesional Saharaui, quien comparte su visión y experiencia y la actual realidad de las y los jóvenes Saharauis en la diáspora, en los territorios ocupados y en los campamentos de refugiados.Diálogo con los participantes. Galletas y jugos de frutas.
13:00 hrs. Clausura. Exhibición de documentales sobre el pueblo saharaui.

El Ciudadano

 

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