Actualización: Colombia: Corrupción, otro flagelo que castiga a La Guajira – Niños wayuu mueren cada día de hambre – Los wayuu mueren de hambre, contaminación y olvido – Los violines caucanos: tradición que suena – El llano (zapateo caballuno)

Actualización:

Colombia: Corrupción, otro flagelo que castiga a La Guajira

Colombia, cuanta gente bella tienes,
pero hay también gente terrible,
como los paramilitares y sus patrones,
como ganaderos y transnacionales,
como aquellos que le han quitado
el agua del río Ranchería al pueblo wayuú,
produciendo la muerte de miles de personas,
sobretodo niños y ancianos.
Qué dicen las empresas dueñas
de la mina de carbón Cerrejón, como:
BHP Billiton, Angloamerican y Glencore?
El logo de Cerrejón dice “Minería responsable”

 

Niños wayuu mueren cada día de hambre

Publicado el 5 mar. 2016

 

 

Colombia: Los wayuu mueren de hambre, contaminación y olvido – Eliécer Jiménez Julio

Publicado el 23 feb. 2016

17 DE MARZO PARO CÍVICO POR LA DIGNIDAD DE UN PUEBLO, NO MAS NIÑOS WAYUU MUERTO POR DESNUTRICIÓN!
Las diversas organizaciones sociales integrantes del Comité Cívico por la Dignidad de La Guajira, en reunión extraordinaria, realizada en Riohacha, hoy 10 de febrero, decidieron por unanimidad convocar para el próximo 17 de marzo, la realización del Paro Cívico por la Dignidad de un Pueblo, No Más Niños Wayuu Muerto por Desnutrición. El paro consistirá en la parálisis de las actividades productivas y la toma pacifica de las calles y carreteras.
Las razones para la realización del paro cívico, se manifiestan en la prolongada sequía y la muerte de 4770 niños y niñas wayuu, en los últimos ocho años. La verdadera de esta mortalidad se encuentra en que la implantación del modelo extractivista en el departamento cambio la orientación productiva de agrícola comercial a minera. Esto produjo la perdida de la soberanía alimentaria, ya que en el periodo comprendido del 1990 al 2010, se dejaron de sembrar más de 30.000 has de cultivos de pan coger y cereales, que constituían la base de la alimentación de los guajiros. En lo que respecta a la sequía, el Plan de Manejo Ambiental del Acuífero de la cuenca del río Ranchería, elaborado por la Universidad de Antioquia, dice que en la cuenca existen 6 acuíferos y dos de los cuales, se extienden hacia la alta guajira, lo que permitirá solucionar los problemas de agua que padecen los guajiros. Lo que no existe es la infraestructura necesaria que permita llevar el agua a las comunidades necesitadas. Lo que existe es una relación asimétrica en el uso, pues, mientras el Cerrajón utiliza diariamente 17.000 mts3 de agua para regar carreteras, existen en la alta guajira, familias que solo alcanzan a utilizar 7 lats/día.
La gran minería es una actividad sumamente agresiva con el medio ambiente, particularmente con el agua, Cerrajón ha destruido más de 10 arroyos tributarios del rio Ranchería, contaminando las aguas superficiales y subterráneas, no obstante, con la complicidad del gobierno nacional, pretende desviar el arroyo Bruno, para elevar la producción de 32 a 40 millones de toneladas de carbón anuales. Las consecuencias del desvío serian variadas, desde la afectación de la flora y fauna y su aprovechamiento porque parte del bosque de seco tropicales, en particular los arboles a las orillas del arroyo podrían desaparecer en el largo plazo y aunque las multinacionales plantean la construcción de un canal parecido al lecho del arroyo, la dinámica fluvial y sus consecuencias nos dejaría un río «parecido» al natural, pero MUERTO.
El conflicto laboral que Cerrejón sostiene con Sintracarbon, la multinacional apelando a las complicaciones del mercado del carbón y a la tesis de la productividad pretende debilitar o acabar a Sintracarbon, con el claro, propósito de desmontar o desmejorar las condiciones y conquistas laborales conseguidas en muchos años de lucha,
A lo anterior, se le suma la crisis de la red hospitalaria; los abusos y altas tarifas de Electricaribe; la intención de construir 6 peajes adicionales a los existentes; la desfinanciacion de la universidad de La Guajira; la quiebra de los comerciantes de Maicao y de los transportadores.

 

Los violines caucanos: tradición que suena

‘Para la edición número XIX del Petronio Álvarez, 10 grupos le dirán a Colombia y al mundo que esos más de 300 años de práctica no han sido infructuosos’

Por: Manuel Tiberio Bermúdez agosto 05, 2015
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.

Los violines caucanos: tradición que suena

Foto: Aymer Álvarez

Fue en el 2008 cuando en el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez los violines caucanos tuvieron un espacio para que se conociera su sonido.

En esa ocasión el grupo Palmeras se llevó los aplausos y el trofeo y desde ese momento hasta hoy. La modalidad de Violines Caucanos se ha ganado un lugar de preeminencia como parte de este evento que exalta los ritmos y los instrumentos por tanto tiempos ocultos.

Los intérpretes del violín caucano, aseguran, aprenden mirando como el búho  y escuchando con atención. El aprender a tocar el violín es un legado, un regalo para el futuro. Se aprende a tocarlo sintiendo cómo la música viaja por las venas hasta el corazón, que no resiste tanta emoción junta. Luego esa música baja a las piernas, se instala en los pies para por medio de ellos exorcizar los extraños cosquilleos que no permiten quedarse quietos un instante.

Los violines de hoy son hermanos de aquellos que, según cuenta la tradición, tienen más de 300 años de estar alegrando a la gente. Inicialmente fueron fabricados con tacos de guadua y crines de caballo, y desde esos fundacionales instrumentos surgen, como de un surtidor los sonidos de los bambucos, torbellinos, merengues andinos y fugas.

El violín caucano es un andariego que se mete en todas las fiestas a poner sus notas: en los velorios con sus arrullos, en los casamientos para el festejo, en los cumpleaños para aplaudir la vida,  y alegra  cuanta celebración se atraviesa en su trasegar de vagabundo.

Su historia se pierde en el tiempo, sus orígenes se remonta a los períodos de la esclavitud, cuando a hurtadillas veían a sus amos tocar el violín europeo y aprendieron imitando.

Los historiadores aseguran que el violín llegó al Cauca en el siglo XVII junto con los evangelizadores y colonizadores, en una revoltura de dioses y de músicas.

Con la libertad conquistada se llevaron su cultura, sus costumbres, más las aprendidas, y con ellos se quedó el gusto por los sonidos del violín en pueblos como Buenos Aires, Santander de Quilichao, Caloto y Suárez.

Gracias al Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez y a personas como Germán Patiño, se creó una categoría para mostrar esta expresión musical que permanecía en el desconocimiento y a la que no resultó nada fácil abrirle un espacio para que su voz musical se escuchara.

Para la edición número XIX del Petronio, 10 grupos le dirán a Colombia y al mundo que esos más de 300 años de tradición no han sido infructuosos, que los violines caucanos seguirán sonando cada vez más con más fuerza y más perfección acompañando fugas, bambucos, o adoraciones.

Los grupos en competencia serán los siguientes: Brisas de Mandivá, Caña Brava; Dejando Huellas, El folclor de mi pueblo, Remolinos de ovejas, Puma Blanca, Aires de Dominguillo, Sabor ancestral, Huellas africanas y Renovación.

 

 

Colombia: el llano

 

 

 

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