Actualización.- ¿Será posible la paz en Colombia? – Documentos claves para entender los Acuerdos Farc-Gobierno de Santos – Gobierno de Colombia y FARC-EP firman la paz tras 52 años de guerra – Santos saluda a la paz con sus cazabombarderos Kfir (sionistas) – Posición del ELN: anunció un cese de acciones ofensivas y expresó su disconformidad con los acuerdos de paz – Los gastos de la guerra en Colombia 1964-2016 – CARTA POLÍTICA (Documento del PCC de Julio de 2014) – Balance de negociación de paz Gobierno – FARC (Enero 2016)

nino-wayuu¿Será posible la paz en Colombia?

“Vivimos en una democracia secuestrada, condicionada, amputada, porque el poder del ciudadano, solo se limita sustituir gobiernos……. Las grandes decisiones las toman las organizaciones financieras internacionales, FMI, OMC, los bancos mundiales, OCDE… Ninguno de estos organismos es democrático, y por tanto, como podemos seguir hablando de “democracia” .…..

José Saramago,

escritor portugués,

Premio Nobel de Literatura

Se ha dicho en diversas oportunidades que la sociedad colombiana está cansada de la guerra y, sin embargo, la guerra ha continuado por muchos años.

Por el año 1964, se fundan dos organizaciones guerrilleras las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el ELN (Ejército de Liberación Nacional).

Provenientes de las luchas campesinas que dieran lugar a las llamadas “repúblicas independientes” y, en particular, Marquetalia, se desarrollan las FARC, sobretodo en las zonas centrales del Cauca y del Magdalena. Su líder histórico, Manuel Marulanda, conocido como “Tirofijo”, completó más de 50 años de lucha guerrillera, antes de morir y fue buena parte de su vida miembro de la Dirección del Partido Comunista Colombiano. Posteriormente las FARC pasaron a denominarse FARC-EP, es decir, Ejército Popular y, de acuerdo, a estimaciones del Gobierno de Colombia, cuentan a la fecha, con el orden de 7.000 efectivos en armas, habiendo llegado a tener del orden de 26 frentes de combate.

El ELN, es más bien de inspiración guevarista, e inicia sus acciones en el Norte de Santander, teniendo como líder histórico a Fabio Vásquez Castaño; sin embargo, la figura histórica más conocida y destacada es la del cura guerrillero Camilo Torres, quien fue un gran líder de masas y que cayó en combate en febrero de 1965. Posteriormente se integrarían diversos sacerdotes en la guerrilla, siendo por muchos años Comandante General, el cura aragonés, Manuel Pérez . Las acciones del ELN se concentran en los departamentos fronterizos con Venezuela, pero también se extienden a Bolívar; Nariño, así como en el cauca y el Magdalena medio. De acuerdo, a estimaciones del Gobierno de Colombia, cuentan a la fecha, con el orden de 2.500 efectivos en armas.

Otra guerrilla que estaría aún vigente sería el EPL (Ejército Popular de Liberación), de tendencia maoísta, pero sus capacidades estarían muy limitadas actualmente. Otras expresiones guerrilleras como el M-19 (Movimiento 19 de Abril), de tendencia liberal, así como “Quintín Lame”, una guerrilla aparentemente indigenista, se han disuelto o integrado a la vida política.

Hace un cuarto de siglo, las FARC hicieron un intento de integrarse a la vida política oficial en Colombia, para lo cual crearon un partido denominado “Unión Patriótica”. Dicho intento terminó en una masacre de los integrantes de dicha organización política, contabilizándose más de 4.000 muertos, y todo ello por el ataque de las fuerzas armadas, así como por paramilitares.

El paramilitarismo es de antigua data en Colombia, pero su ampliación y sistematización tiene lugar, a partir del aparato del estado colombiano y, en particular, del Ejèrcito de Colombia. En 1989, el gobierno colombiano contrata al Coronel del MOSSAD israelí Klein, para la formación de efectivos paramilitares, de apoyo al Ejército en sus tareas de “guerra sucia”, dentro de los marcos de la política de contrainsurgencia, lo cual es enseñado y practicado en la SOA (Escuela de las Américas), donde el Ejército colombiano ostenta el record de graduados, de todos los países de América Latina.

El desarrollo y expansión del paramilitarismo en la década de los 90, se conjuga con las organizaciones llamadas CONVIVIR y, en particular, se desarrollan en el departamento de Antioquía, sobretodo en la zona del Urabá (zona bananera). En ese período es gobernador del Departamento de Antioquía, Alvaro Uribe, quien es de los organizadores del paramilitarismo, junto con diversos miembros de su familia. La dirección del paramilitarismo en la zona es conducida por Carlos Castaño y se caracteriza por el asesinato de dirigentes sociales y, particularmente, sindicales.

El desarrollo del paramilitarismo en otros departamentos, el apoyo del estado colombiano de los dos gobiernos de Uribe en la década pasada, así como el ingente flujo de recursos del narcotráfico; permiten al paramilitarismo levantarse con una orgánica nacional, conocida como AUC (Autodefensas Unidas de Colombia), que siembra el terror en la mayor parte del país, teniendo como objetivo principalmente a la población civil.

La acción cada vez más directa de EEUU en el conflicto interno de Colombia, a través del Plan Colombia y luego, por medio de 10 bases militares establecidas en el país, donde destacan Tolemaida y Palanquero; ésta última con fuerzas de despliegue táctico, para operar eventualmente en toda América del Sur, significan una agudización del conflicto interno. Cabe destacar que, dentro de las más gloriosas acciones militares de las fuerzas destacadas  de EEUU en Colombia, está la violación por militares y contratistas militares estadounidenses de 54 niñas, menores de edad, al interior de la base militar de Tolemaida, con la realización de películas pornográficas, que luego vendieron. Este crimen está  absolutamente impune a la fecha y se ampara en la inmunidad diplomática que tienen los militares de EEUU.

Durante el período de gobierno de Uribe se desarrolló e implementó un modelo económico neoliberal, favoreciendo cada vez más los intereses de los grandes grupos económicos colombianos y de las trasnacionales, llevando en el país a una situación de explotación y miseria para las grandes masas,. conjugado con una violencia del estado y del paramilitarismo, alcanzando decenas de miles de personas desaparecidas, ejecutadas, secuestradas. La población desplazada alcanza en ese período los 6 millones de personas y el ministro de defensa de la época, el actual presidente Santos, no inventa, pero si masifica los falsos positivos.

Las AUC pactan con el gobierno de Uribe desmovilizarse, a cambio de impunidad y mantienen lo esencial de sus capacidades hasta la fecha. Como un caso ilustrativo, cabe mencionar, el del comandante paramilitar del departamento del Cesar, conocido como el “Iguano”, el cual está confeso de haber cometido 4.300 asesinatos y la “justicia”  colombiana le podía dar máximo 8 años de cárcel y ahora goza de libertad.

El desarrollo del proceso de negociaciones de paz entre el Gobierno colombiano de Santos y las FARC-EP, que se desarrolló en La Habana, culminó este lunes 26 de Septiembre de 2016, con la firma de un acuerdo de paz, en Cartagena de Indias, Colombia; entre ambas partes, que significa el desarme y la desmovilización de los efectivos de las FARC-EP, no teniendo contrapartida en las Fuerzas Armadas y la Policía de Colombia, ni tampoco de parte de los paramilitares. Dicho acuerdo debiera ser refrendado por un plebiscito a realizarse en Colombia, el 2 de Octubre de 2016.

Cabe destacar que: tras el anuncio del gobierno de cese al fuego y hostilidades, más de una decena de líderes sociales, indígenas, campesinos, etc. han sido asesinados en el país. Entre el 26 de agosto y el 14 de septiembre más de una docena de personas han sido asesinadas http://www.resumenlatinoamericano.org/2016/09/14/crecen-asesinatos-y-amenazas-de-lideres-sociales-en-todo-el-pais/

Se adjuntan a continuación, diversos planteamientos y documentos respecto al tema de la paz en Colombia, en particular, se ha señalado:

“…El ELN ha reiterado que la paz sólo será posible si se dan transformaciones estructurales de la sociedad y del Estado donde el pueblo sea el protagonista de las nuevas construcciones que permitan la justicia social, la equidad, la dignidad y la soberanía...”

Gloria Gaitán (hija del líder liberal Jorge Eliecer Gaitán, asesinado por la oligarquía colombiana ha señalado recientemente:

“…El mayor “spoiler” del proceso de paz es el propio gobierno y sus clases dominantes, que en los acuerdos no cedió en ninguno de los puntos que generó el conflicto. No cambió el modelo político que impide la alternancia y que utiliza el genocidio y el magnicidio para mantenerse en el poder.No cambió el modelo económico neoliberal globalizado que ha tenido como efecto la concentración de la riqueza que cada día se acrecienta. No cambió el modelo social, donde un pequeño grupo tiene todas las ventajas para dominar, utilizando el monopolio de los medios de comunicación, el manejo de las elecciones y el marginamiento de las grandes mayorías...”

 

Colombia querida, con tu sociedad cansada de la guerra, es de esperar que puedas encontrar el camino de la paz, pero la paz, sólo se puede lograr, en base a la justicia social.

Se dice que Timoleón Jiménez, comandante en jefe de las FARC-EP, tuvo una intervención macondiana en la firma del acuerdo de paz y sería bueno recordar que el creador de Macondo, el escritor Gabriel García Márquez, tenía linaje wayuú, por el lado materno. El pueblo wayuú sigue muriendo de hambre y de sed, por la sequía y el robo de las aguas del río Ranchería, por parte de ganaderos y trasnacionales mineras dueñas de Cerrejón (BHP Billiton, Angloamerican y Glencore), con el apoyo y la complicidad del estado colombiano. ¡Son miles y miles los niños wayuú que han muerto! ¿Cuantos más han de morir para que haya paz con justicia social en Colombia?

 

Documentos claves para entender los Acuerdos Farc-Gobierno de Santos

Documentos claves para entender los Acuerdos Farc-Gobierno de Santos, más allá del efectismo de símbolos e imágenes para arrancar emociones primarias que concluyan en Síes o Noes el día 02 de octubre en el Plebiscito de Santos, ocultando -entre otras- el derecho a la abstención y la negación del derecho al voto en blanco.

Demanda el momento la reflexión profunda sobre la Paz que se le ofrece al pueblo colombiano y se presenta al mundo como paradigma.

Los documentos que se recopilan en este mensaje dan bases claras. No incluye la recopilación de los documentos claves del gobierno, así como tampoco va el Acuerdo Final con sus 296 páginas, todos los cuales han sido de amplia difusión y de fácil acceso.

Falta de adrede, para no cansar, el texto del real fin de la guerra Farc-Gobierno, sellado con la firma del  acuerdo de cese bilateral de fuego y acciones militares ofensivas, que es el  fin del fin de la guerra de las Farc, iniciado con el cese unilateral de esa guerrilla.

El interés especial ahora es ayudar a despejar, cómo queda el campo popular con el llamado a un nuevo Acuerdo Nacional, al estilo del generado con el Plebiscito de 1957 que originó el nefasto y excluyente  Frente Nacional.

COLOMBIA:
Documentos de la X  Conferencia Nacional Guerrillera de las Farc

1- TESIS DEBATIDAS http://anncol.eu/colombia/politica-economia/item/5249-anncol
Ese vínculo lleva al documento que guió la discusión de la Conferencia de las Farc

2- COMUNICADO X CONFERENCIA DE LAS FARC-EP

1. La X Conferencia de las FARC-EP ha concluido sus deliberaciones con un parte de victoria de Paz para Colombia.

2. Informamos al país, a los gobiernos y pueblos del mundo, que los guerrilleros y guerrilleras, delegados a la Conferencia, han dado su respaldo unánime al Acuerdo Final de La Habana, reafirmando la cohesión interna que ha caracterizado a las FARC-EP en su trayectoria rebelde.

3. La Conferencia guerrillera ha reiterado su confianza en el Estado Mayor Central y su Secretariado, destacando que ha conducido con acierto el proceso de reconciliación, y determina la ampliación de dicha instancia a 61 integrantes, para lo cual ha dispuesto realizar en los próximos meses un pleno, que ademas se ocupará de las tareas políticas por venir.

4. A los compañeros y compañeras que hicieron parte del Primer Frente, la Conferencia les dicen que las FARC-EP, en proceso de conversión a movimiento político legal, tiene sus puertas abiertas para recogerlos nuevamente, como integrantes de una misma familia.

5. Felicitamos a los medios de comunicación por su extraordinario cubrimiento del día a día, de los avances de la X Conferencia desde las Sabanas del Yarí, trabajo de altas calidades profesionales que hizo posible que el país estuviese informado oportunamente.

6. La reconciliación del país no deja ni vencedores ni vencidos; Ha ganado Colombia y ha ganado el continente. Que la paz nos abrace a todos.

7. La clausura de la Conferencia tendrá lugar a las 5 de la tarde en la plaza de eventos de El Diamante.

3- Declaración Política X Conferencia Nacional Guerrillera – Comandante Manuel Marulanda Vélez

http://www.pazfarc-ep.org/comunicadosestadomayorfarc/item/3558-declaracion-politica-x-conferencia-nacional-guerrillera-comandante-manuel-marulanda-velez.html

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Discursos de Día de la Firma del Acuerdo Final. Cartagena, septiembre 26 de 2016

1- Timochenko
http://www.farc-ep.co/comunicado/nuestra-unica-arma-sera-la-palabra.html

2-  Juan Manuel Santos
http://www.las2orillas.co/discurso-del-presidente-en-la-firma-final-del-acuerdo-con-las-farc/

Además, prestar atención especial a esta entrevista para entender mejor  las negociaciones de La Habana:

Entrevista a el tiempo del asesor jurídico de las Farc.
http://www.google.com.co/url?q=http://app.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/declaraciones-de-diego-martinez-abogados-de-las-farc/16679631&sa=U&ved=0ahUKEwiI4Yuoo6LPAhVp64MKHeoVAxsQFggOMAE&sig2=yJ8tc2brrSawYLxoPIjtIw&usg=AFQjCNFBwOBI3uTbbJ9OX7pFRbz0ahL1MQ

Diego Martínez, abogado asesor de las Farc y militante del PCC.
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Los imperialistas yanquis, a través de Obama, reclaman su parte:
El ‘presidente de la paz’ se despide de la ONU con un nuevo ataquehttps://actualidad.rt.com/actualidad/219495-presidente-paz-despide-onu-nuevo-ataque-rusia

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Gobierno de Colombia y FARC-EP firman la paz tras 52 años de guerra

Resumen Latinoamericano/ TeleSur/ Hispan TV/ RT/ 26 de Septiembre 2016.-
El acuerdo de paz deberá ser refrendado por el pueblo colombiano en un plebiscito convocado para el próximo 2 de octubre.

El Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC- EP) firmaron este lunes el Acuerdo final de Paz para terminar la confrontación armada de 52 años de antigüedad.

El acto inició con un minuto de silencio por las víctimas que ha dejado el conflicto armado durante más de medio siglo

Las partes concluyeron en agosto pasado una negociación de más de cuatro años llevada a cabo en Cuba para poner fin a la guerra de 52 años, que ha dejado 220 mil muertos y millones de desplazados.

Tras la firma, se cumplirá con un cronograma preciso para la dejación de todas las armas en 180 días, las cuales se entregarán a la Organización de las Naciones Unidas.

El 24 de agosto de 2016, el Gobierno de Colombia y las FARC-EP anunciaron el acuerdo final de paz. El documento pasó a manos del Congreso de Colombia el pasado jueves 25 de agosto.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, notificó al Congreso su decisión de llamar a un plebiscito el próximo domingo 2 de octubre de 2016.

El envío del acuerdo original al Congreso por parte del Gobierno cumplió con el plazo mínimo de 30 días que tiene para difundir los acuerdos con las FARC- EP antes del plebiscito, de tal manera que Colombia conozca y sepa qué se votará en las urnas.

 

En el marco de una ceremonia solemne, y ante unos 2500 invitados se ha dado inicio este lunes en Cartagena de Indias a la firma del Acuerdo de paz, entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Con esta ceremonia protocolaria que se celebra en la Plaza de Banderas del Centro de Convenciones Julio César Turbay Ayala, se pone fin a más de medio siglo de conflicto armado en el país poniendo así punto final a 52 de conflicto armado.

El mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, y el jefe Máximo de las FARC, Timoleón Jiménez, alias “Timochenko”, han estampado sus firmas en el acuerdo final compuesto de 297 páginas y que ha sido ampliamente divulgado para que los colombianos lo conozcan en su totalidad.

El acto

La jornada, que transcurre en Cartagena de Indias, comenzó con un homenaje del presidente Santos a las Fuerzas Armadas. Posteriormente el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, oficiará una misa por la reconciliación del pueblo colombiano.

 

La firma oficial del acuerdo de paz donde participan distintos jefes de Estado y representantes de organismos internacionales, todos vestidos de blanco (el color de la paz). Entre ellos se cuentan los presidentes de Argentina, Mauricio Macri; Bolivia, Evo Morales; Cuba, Raúl Castro; Chile, Michelle Bachelet; Ecuador, Rafael Correa; México, Enrique Peña Nieto; Paraguay, Horacio Cartes; y Venezuela, Nicolás Maduro.

También estará presente el secretario General de la (ONU), Ban Ki-moon, y su predecesor Kofi Annan; el secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro; y los presidentes del Banco Mundial, Jim Yong Kim; del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, y del Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno.

Colombia: Santos saluda a la paz con sus cazabombarderos Kfir (sionistas).

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Por Carlos de Urabá, 27 septiembre 2016.-http://www.resumenlatinoamericano.org/2016/09/27/colombia-santos-saluda-a-la-paz-con-sus-cazabombarderos-kfir-sionistas/

Sucedió esta delirante escena -más propia del realismo mágico-durante la firma de los acuerdos de paz entre el gobierno colombiano y las FARC en Cartagena. Para quien no lo sepa en Cartagena el 70% de la población es de origen negro -siendo los componentes de esta etnia los más marginados y excluidos. Ayer en la firma de los acuerdos de paz apenas puede contar tres o cuatro afrocolombianos -aparte de las artistas invitados de Bojayá- En la ceremonia privada ¡¡Una paz privada!! sólo podían participar unos seres elegidos por el Todopoderoso (casi todos burguesitos blancos, católicos y apostólicos) Lo que veíamos eran mujeronas y señorones todos vestidos de blanco impoluto, mejor dicho, disfrazados de pacifistas del “peace and love” en Woodstock agitando pañuelitos blancos como si estuvieran en una plaza de toros. Parecían niños chiquitos jugando con palomitas y banderitas blancas en una casita de muñecas. Desde luego que en este antiguo puerto negrero todavía reina el apartheid y la exclusión social. Por un lado los blanquitos o carapálidas de sangre azul y por el otro la “negramenta” o chusma de sangre impura.

A esos cachacos pretenciosos se les ocurrió firmar la paz con las FARC a orillas del mar Caribe. En este marco paradisiaco es algo obsceno convocar una fiesta sabiendo que de por medio hay tantos miles de muertos, tantos asesinados, tantos desaparecidos, desplazados o desterrados. La oligarquía colombiana ama la megalomanía y los grandes espectáculos. Y nada mejor que el marco incomparable de Cartagena que cuenta con toda la infraestructura del caso: hoteles cinco estrellas, playas, piscina, restaurantes, boutiques, etc. Una paz de lujo y por todo lo alto. Con toda razón Timochenko en su discurso tuvo la decencia de referirse a esos marginados que malviven en esa otra Cartagena clandestina y olvidada.

Al mejor estilo Hollywoodiano Juan Manuel Santos abrió una colosal puerta por donde se supone iban a entrar juntos como hermanos los convidados a este magno evento. Paradójicamente en Colombia las puertas están cada día más cerradas y se levantan muros y barreras donde se colocan letreros de ¡Alto! ¡prohibido el paso! ¡perros bravos! La política de seguridad democrática sigue más vigente que nunca. Los doctores no se pueden mezclar con la baja ralea así que el populacho tendrá que ver la telenovela de la paz en las pantallas gigantes de televisión. Para entrar en el sagrado recinto se necesita una invitación especial expedida por la Presidencia de la República. No podían faltar tampoco los ritos religiosos; las misas, los coros de villancicos y ofrendas para pedirle a papá Dios que nos ampare y nos favorezca. Los colombianos somos muy dados a la espiritualidad y al camanduleo barato. El pueblo en su inocencia todavía cree que a punta de oraciones y padrenuestros el país va a salir del subdesarrollo.

Para colmo en las trasmisiones televisivas o radiofónicas los únicos protagonistas son los colombianos buenos, es decir, los oligarcas y terratenientes tan educados y elegantes, las clases sociales que defienden las tesis oficialistas; los malos son esos guerrilleros feos, líchigos y guaches aliados al castro-chavismo. Los locutores de la radio y televisión se expresaban en voz alta: “El estado es generoso con ellos firmando este acuerdo” “celebremos la victoria sobre la insurgencia comunista”.

Mientras Timochenko enardecido pronunciaba su discurso evocando el universo macondiano de mariposas amarillas y Mauricio Babilonia, de repente aparecen rugiendo en el cielo una escuadrilla de cazabombarderos Kfir, made in Israel. Unas flechas de fuego que rompieron la velocidad del sonido causando pavor entre la concurrencia. En nombre de la paz y el amor, ¿quizás? Estos son los mismos Kfir con el que los asesinos sionistas suelen bombardear Gaza y Cisjordania. El público aplaudía emocionado la demostración de fuerza y poderío de la gloriosa fuerza aérea colombiana. Tranquilos que tan sólo se trata de “un saludo a la paz” – expresó exultante el Presidente Santos. Esto ya es demasiado, que falta de respeto, cómo es posible realizar un acto de guerra en la firma de los ¡acuerdos de paz!

Timochenko se quedó de piedra y no pudo continuar su discurso; con los ojos desorbitados permaneció unos segundos observando el cielo donde esas bolas de fuego desaparecían entre las nubes. Los guerrilleros presentes en el acto hicieron el gesto de echarse mano al cinto o empuñar un arma para defenderse. ¡Hágame el favor! no puede ser una casualidad el que aparezcan los Kfir justo cuando el comandante de la guerrilla se dirigía al auditorio. Ha sido un golpe de efecto -No tiene otra explicación, lo han hecho aposta para enviarle un mensaje a las FARC ¡atentos y mucho cuidadito con lo que hacen pues desde los cielos los estamos vigilando! Otros incluso han llegado a afirmar que esos pilotos hacían un acto de protesta. ¿Por qué no? Lo más seguro es que sean seguidores del expresidente Uribe contrarios a los acuerdos de paz.

Este ha sido un episodio bochornoso y despreciable, pero a la vez aleccionador, y que no puede pasarse por alto pues es una clara advertencia, un gesto hostil sin parangón alguno.

Este festival por la paz ha costado al erario público millones y millones de pesos (que tendrá que pagar el sufrido contribuyente) De la manera más descarada se ha despilfarrado un presupuesto que hubiera podido emplearse para paliar las graves carencias en salud y servicios públicos que sufren esos pobladores de los barrios más deprimidos. Cuando llega el invierno media ciudad se inunda por completo y los ciudadanos más humildes pierden sus casas, enseres y bienes quedando en la más absoluta indefensión. El pueblo con el agua al cuello y mientras tanto Juan Manuel Santos, el futuro Nobel de la Paz, dispuesto a tirar la casa por la ventana para satisfacer su narcisismo y egolatría.

ELN anuncia cese temporal de hostilidades

La medida es para facilitar la participación en el plebiscito del 2 de octubre, en el que se refrendará el acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC.

El integrante del Comando Central del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y de la Delegación para los Diálogos, Pablo Beltrán, anunció este domingo un cese de acciones ofensivas – no defensivas- para facilitar la participación en el plebiscito por la paz de Colombia.

“Para despejar dudas de que nosotros seamos unos obstáculos al proceso de refrendación o al plebiscito, nuestra disposición es que no haya un accionar ofensivo del ELN en esos días, para facilitar la participación de la gente”, declaró a la emisora radial Patria Libre.

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) expresó su disconformidad con los acuerdos de paz, próximos a firmarse entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) y el Gobierno colombiano; aunque respetan las negociaciones.

“Hay aspectos en los acuerdos de La Habana que no compartimos pero desde siempre hemos dicho que los respetamos y no seremos un obstáculo para la refrendación de la paz. El hecho de que hagamos críticas no significa que seamos un obstáculo, para nosotros es válido decir que vamos en la misma dirección pero en diferentes carriles”, señaló Beltrán.

En contextoEl pasado 30 de marzo en Caracas, capital de Venezuela, el ELN tuvo el primer acercamiento formal con el Gobierno colombiano, para consolidar una agenda de paz.Desde entonces, ni la insurgencia ni el Ejecutivo que preside Juan Manuel Santos, han mostrado avances en los diálogos.  “Estamos completando seis meses de congelamiento, porque el Gobierno se inventó una etapa entre la fase confidencial y pública y de varias maneras ha intentado modificar los acuerdos”, advirtió Beltrán este domingo.

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) nació el 4 de julio de 1964 con inspiración en la Revolución Cubana y marcada por una fuerte influencia religiosa.

La agrupación fue creada con el objetivo de “luchar al lado de los oprimidos y explotados de Colombia, para seguir enfrentando los retos de las oligarquías”, según el primer comandante del ELN, Nicolás Rodríguez Bautista, alias Gabino.

En la actualidad este es el segundo grupo guerrillero de Colombia, y según el Gobierno de ese país, cuenta con unos 2 mil 500 combatientes.

 

Publicado el 25 sep. 2016

Pablo Beltrán, comandante del Ejército de Liberación Nacional (ELN), anunció que su grupo insurgente hará cese al fuego durante la jornada del plebiscito por la paz el próximo 2 de octubre, a fin de que la población en todo el territorio participe sin ningún temor en ese ejercicio que refrendará los acuerdos de paz de La Habana. teleSUR http://multimedia.telesurtv.net/v/ces…

 

Carta Abierta del ELN colombiano a las FARC

Compañeros del Secretariado, del Estado Mayor Central y demás integrantes de las FARC.
A todas y todos ustedes nuestro fraternal abrazo y seguirles deseando éxitos en el camino emprendido de convertirse en una organización o Movimiento político legal, tal como lo consigna el reciente acuerdo entre ustedes y el gobierno nacional. En reciente pronunciamiento a través de nuestro periódico oficial INSURRECCIÓN, hemos expresado de manera franca, que respetamos pero no compartimos la esencia de dichos acuerdos.
Nuestro último congreso de finales de 2014 definió por consenso las líneas dentro de las cuales nuestra delegación desarrolla los diálogos con el gobierno del presidente Santos; luego de arduas discusiones entre nuestra delegación y la del gobierno, existe una agenda hecha pública el pasado 30 de marzo. Además del contenido de la agenda, donde son claras las diferencias con ustedes, nuestro Magno evento clarificó que los diálogos con el gobierno del presidente Santos son de carácter exploratorio debido a que no vemos clara la voluntad de paz del gobierno nacional, que nos permita desde ya trazar una ruta definitiva hacia la paz de Colombia. 1 Este documento fue publicado en el sitio web: http://www.eln-voces.com/index.php/vocesdel-eln/comando-central/editorial/768-carta-abierta-a-las-farc
 El contenido de este documento es responsabilidad exclusiva de los autores y no refleja necesariamente el punto de vista oficial de la Universidad Nacional de Colombia 2 Así mismo hemos expresado públicamente y con claridad, que desde hace más de 23 años buscamos a través de los diálogos con los gobiernos de turno, una salida política al conflicto porque estamos profundamente convencidos que el futuro y destino de Colombia no puede ser la guerra.
Desafortunadamente en ninguno de esos gobiernos, hemos visto voluntad real para buscar la paz y contrario a ella hemos constatado la intención de desarmar las guerrillas sin que a cambio, exista la real voluntad de pactar acuerdos que pongan fin a las causas que originaron el conflicto político social y armado que desangra a la sociedad excluida del poder, siendo ella la inmensa mayoría de las y los colombianos. Siempre hemos dejado claro que ese esfuerzo de buscar la paz, no es porque valoremos que el alzamiento armado no esté vigente, sino porque nuestras convicciones nos hacen buscar los caminos del entendimiento y las soluciones dialogadas, debido a que no somos amantes de la guerra; esta la aceptamos como el último recurso al que la clase en el poder nos ha obligado y mientras esto no cambie seguiremos asumiendo el derecho a la rebelión.
Valorando que en estas formas de apreciar la realidad tenemos diferencias, estamos convencidos que ello no debe ser motivo para que los niveles de unidad necesarios entre revolucionarios y luchadores populares, se afecten y menos que se rompan. Es la práctica y la acción revolucionaria, la que nos llevará a constatar si las salidas que encuentra cada fuerza u organización para enfrentar los retos que nos impone la lucha, son o no acertadas, en ese camino maduramos y encontraremos los aciertos para la construcción de una Colombia soñada para todos. En este momento, más allá de la particular coyuntura, es vital que los verdaderos dirigentes populares trabajen por el fortalecimiento del Movimiento de masas, aglutinando todas las vertientes de la verdadera oposición política nacional donde la madurez logre deponer las conductas  vanguardistas y hegemonistas, que tanto daño causan al movimiento popular. Solo una verdadera fuerza organizada de las masas, hará posible la lucha por una auténtica paz para Colombia.
Finalmente a ustedes compañeros y compañeras de las FARC les deseamos los mejores éxitos en el camino escogido y nos seguirnos encontrando en los distintos espacios en que la lucha popular y revolucionaria nos coloque.
Con aprecio revolucionario, Nicolás Rodríguez B.
Agosto 29 de 2016

Colombia / Ejército de Liberación Nacional: Por La Paz, La Resistencia Continúa

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Por Eln-voces.com / Resumen Latinoamericano/ 7 agosto 2016.- http://www.resumenlatinoamericano.org/2016/08/09/colombia-ejercito-de-liberacion-nacional-por-la-paz-la-resistencia-continua/

 

Declaración de la Dirección Nacional y el Comando Central del Ejército de Liberación Nacional El gobierno de Juan Manuel Santos llega a la mitad de su segundo mandato y los resultados son desastrosos. La locomotora minero-energética que debía jalonar la economía, se descarriló por la baja de los precios y la caída de las exportaciones […]

Declaración de la Dirección Nacional y el Comando Central del Ejército de Liberación Nacional

El gobierno de Juan Manuel Santos llega a la mitad de su segundo mandato y los resultados son desastrosos. La locomotora minero-energética que debía jalonar la economía, se descarriló por la baja de los precios y la caída de las exportaciones de materias primas. Mientras el sector financiero reporta jugosas ganancias, se mantiene el estrangulamiento de la industria y la agricultura. El peso se devalúa, la inflación se dispara, aumenta la deuda externa y la balanza comercial es deficitaria. Ante el profundo hueco fiscal, es inminente otra reforma tributaria contra la clase media y los sectores populares.

El desempleo, la carestía, la miseria, arrasan con los pobres y la hambruna mata sin clemencia la infancia, principalmente de las comunidades afrodescendientes e indígenas. Ante esta caótica situación, diversos sectores sociales no tienen más alternativa que movilizarse para reclamar los derechos básicos que el Estado debe garantizar, siendo brutalmente reprimidos por la fuerza pública, amparados en las últimas leyes antisociales que han venido imponiendo las bancadas parlamentarias santistas y uribistas. Además, aumentan las amenazas y los asesinatos del paramilitarismo contra las organizaciones y los dirigentes que se atreven a disentir de las políticas estatales.

Un logro importante de la gestión de Santos, se dió el 23 de junio de 2016, con el acuerdo sobre Cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo y Dejación de Armas de las FARC.

Para favorecer el proceso de paz, mantenemos respeto por la mesa de La Habana. Siempre confiamos que cualquier diferencia el país la podría conocer en el curso de nuestro proceso que está abierto a la participación de la sociedad. Pero ante el congelamiento impuesto por el gobierno a la mesa con el Ejército de Liberación Nacional, y ante próxima la firma de un acuerdo definitivo de dejación de armas de las FARC, nos vemos en la obligación de expresar que no compartimos la esencia de estos acuerdos.

Se evidencia que el objetivo principal de la comandancia de FARC es convertirse en una organización legal, aceptando unos acuerdos que exculpan al Estado de su responsabilidad en el desarrollo de la guerra sucia y el Terrorismo de Estado, a la vez que deforman los fundamentos esenciales del Derecho a la Rebelión. Así, el gobierno niega la naturaleza política del alzamiento armado y mantiene intacto el régimen oprobioso de violencia, exclusión, desigualdad, injusticia y depredación.

Compartimos las inquietudes de diversos sectores de la sociedad, del movimiento social y político, frente a varias de las temáticas acordadas, ya que no interpretan sus expectativas, como la limitada participación de la sociedad; la negociación de asuntos sociales sin tener en cuenta a los sectores afectados; la justicia transicional que evita el enjuiciamiento al Estado por su culpabilidad en el genocidio; y la poca incidencia de lo acordado para modificar la realidad del país.

El Estado colombiano, el Presidente y las Fuerzas Armadas han expresado con claridad que “la paz es la victoria”, y que a ella se llegó como resultado de la aplicación de la fuerza militar. Para ellos la paz no es una convicción política, sino sólo un cálculo económico, pues les resulta más barato llevar la insurgencia a la legalidad sin comprometerse con las transformaciones que la sociedad necesita y evitar la prolongación de una lucha de resistencia que los viene desgastando y no podrán controlar.

El ELN ha reiterado que la paz sólo será posible si se dan transformaciones estructurales de la sociedad y del Estado donde el pueblo sea el protagonista de las nuevas construcciones que permitan la justicia social, la equidad, la dignidad y la soberanía. Mientras esta nueva Colombia no esté garantizada y se mantenga un régimen oligárquico basado en la violencia, sigue siendo un imperativo político mantenernos como rebeldes alzados en armas para acompañar todas las luchas de resistencia social.

Si durante estos más de 60 años de lucha guerrillera la oligarquía no ha cedido parte de sus privilegios al pueblo, mucho menos lo hará después que la guerrilla se desarme. Por el contrario, se envalentonará con mayor represión contra los reclamos sociales y será más grande la entrega de la patria a los intereses imperialistas. Las clases que manejan el poder sólo entienden que la paz es el desarme de las guerrillas para maximizar sus ganancias.

La oligarquía colombiana no quiere la paz porque no permite cambiar su estructura de dominación. Esto quedó demostrado en las negociaciones con las FARC al colocar las “líneas rojas” de no tocar su modelo de explotación económica, de exclusión política o de barbarie militar. La poca voluntad de paz del gobierno también se muestra al mantener congeladas las negociaciones con el ELN.

Desde agosto de 2012, con el acompañamiento de la comunidad internacional, adelantamos reuniones formales con el gobierno de Santos en pos del objetivo de lograr una paz que interprete el sentir de los colombianos. Múltiples incumplimientos, exigencias unilaterales e intentos de manipulación tuvimos que afrontar, pero logramos firmar el 30 de marzo del presente año, el acuerdo de Agenda para desarrollar la fase pública de las conversaciones, en un proceso abierto a la participación de la sociedad.

Pasados 4 meses, las conversaciones están congeladas por decisión unilateral del gobierno, quien pretende imponer condiciones por fuera de la formalidad de la mesa, haciendo exigencias que jamás fueron acordadas, aunque son asuntos que están contemplados para ser discutidos. Al parecer el gobierno le tiene miedo a la participación de la sociedad.

La fase pública de conversaciones con el ELN implica darle la palabra a todos los colombianos y colombianas, a los sectores organizados, pero también a la pobrería, a quienes secularmente han estado excluidos, silenciados e invisibilizados.

Debe abrirse un nuevo momento de participación democrática, donde la sociedad no puede seguir siendo una “invitada de piedra”, sino que debe ganar el protagonismo para diseñar los cambios. Las propuestas que produzca este proceso participativo de la sociedad no puede quedarse en simples recomendaciones o insumos, sino que por el contrario deben ser propuestas a instrumentalizar para poder hacerlas realidad.

La paz no es el desarme de la guerrilla, sino una construcción multicolor donde la participación popular cobra vida y se concreta en las transformaciones de la nueva nación. Si la sociedad plantea la democratización del poder, es la oligarquía la que debe definir si permite los cambios o continúa manteniendo la guerra y haciendo política mediante la violencia.

En la actualidad, lo que está en el orden del día no es un Plebiscito para desarmar a una organización guerrillera, sino la necesidad de construir una paz verdadera, pues de poco servirán unos acuerdos parciales si continúa el conflicto social y armado.

El ELN convoca a todos los sectores populares y clases medias de la ciudad y del campo; a los industriales, agricultores y comerciantes atropellados por la competencia desleal de las empresas transnacionales; a los movimientos y partidos políticos de izquierda, democráticos y de centro que buscan alternativas al régimen; a las mujeres, LGTBI y demás sectores generistas que no sólo buscan la igualdad ante la ley, sino la equidad frente a la vida; a los estudiantes y la juventud que piden ser los arquitectos del futuro; a todos los patriotas que quieren una república soberana; a todas y todos, les ofrecemos esta fase pública como un gran Diálogo Nacional, para que construyamos la Nueva Colombia en paz.

El ELN sigue manteniendo en alto la bandera de la paz siempre junto al pueblo, en sus luchas de resistencia frente a la oligarquía y el imperialismo.

La rebelión a la que hemos acudido como legítimo derecho del pueblo ante un régimen ilegítimo es la renuncia a obedecer a los poderosos para colocarnos del lado de los humildes y desposeídos. Pero esta lucha de resistencia no es sólo militar, sino que abarca todas las dimensiones de los sueños y las aspiraciones de las mayorías, donde quienes perseveran siempre logran la victoria.

¡COLOMBIA PARA LOS TRABAJADORES!

¡NI UN PASO ATRÁS, LIBERACIÓN O MUERTE!

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Posición de Gloria Gaitán (hija de Jorge Eliecer Gaitán) frente al proceso de paz en Colombia

Con el más grande y profundo dolor debo decir que la exposición de motivos que hace el Frente Uno de las Farc-Ep para explicar por qué no se desmoviliza, describe una realidad indiscutible. La guerrilla, con la firma en La Habana, lo está dejando todo: las armas, con lo cual perderán el respeto que ahora les tienen (porque la oligarquía solo respeta de ellos el miedo que les produce); abandonan los territorios que dominaban y que las transnacionales quieren ver “despejadas”, porque allí se encuentran grandes recursos naturales; dejan sus ingresos, su organización… En  suma, lo dejan todo, mientras que la oligarquía no ha cedido en nada. No entrega nada a cambio.
No obstante, es el momento de encontrar nuevos caminos que movilicen a la ciudadanía para derrotar a la oligarquía y sus intereses neoliberales y globalizantes. Es un momento difícil para la lucha armada, porque la tecnología hace que la guerra de guerrillas no cuente con las mismas ventajas del “ataca y huye” de hace medio siglo. No obstante, pienso que la decisión del Frente Uno de las Farc-Ep permitirá contar con una retaguardia en el caso de que la oligarquía – como ciertamente sucederá – traicione los acuerdos con los desmovilizados. La oligarquía NUNCA ha cumplido un pacto ni una promesa. Siempre pone “conejo” y no se sabe si mañana nos encontremos frente a la traición que ejercerá con quienes quieren regresar a la lucha legal.
Es el momento de tener imaginación, creatividad y resistencia para encontrar el camino correcto que permita que la lucha popular avance. Saludo cordial, GG (11/07/2016)
El mayor “spoiler” del proceso de paz es el propio gobierno y sus clases dominantes, que en los acuerdos no cedió en ninguno de los puntos que generó el conflicto. No cambió el modelo político que impide la alternancia y que utiliza el genocidio y el magnicidio para mantenerse en el poder.No cambió el modelo económico neoliberal globalizado que ha tenido como efecto la concentración de la riqueza que cada día se acrecienta. No cambió el modelo social, donde un pequeño grupo tiene todas las ventajas para dominar, utilizando el monopolio de los medios de comunicación, el manejo de las elecciones y el marginamiento de las grandes mayorías.
GLORIA GAITÁN (29/08/2016)
 Colombia

CARTA POLÍTICA (Documento del PCC de Julio de 2014)

LO NUEVO EN LA SITUACIÓN POLÍTICA

La composición electoral que hizo posible el primer gobierno de Juan Manuel Santos se apoyaba en una base política uribista. Ahora, Santos logra la reelección con el apoyo franco, consciente y condicionado de la mayoría de la izquierda, y también el apoyo de los revolucionarios en armas. Este fenómeno no tiene antecedente en la historia colombiana
En primer lugar, muestra un apoyo explícito a un proceso de solución política, no obstante estar enmarcado en una política de guerra contrainsurgente sin cese al fuego en donde el régimen busca imponer una forma de paz sin democratización ni reformas sociales de fondo.
En segundo lugar, señala una intromisión de las fuerzas comprometidas en la lucha por la solución política en las posiciones disímiles de dos fracciones de la clase dominante para respaldar a la que representa una mínima oportunidad de hacer progresar el camino de un acuerdo de paz.
En tercer lugar, hace explícita una táctica de aprovechar y profundizar las diferencias de los sectores dominantes para blindar un proceso considerado inicialmente por el propio Santos como aleatorio y descartable.
En cuarto lugar el resultado del 15 de junio ha especificado más claramente donde está el enemigo principal y cuál es el riesgo principal del proceso, sin perder de vista la dura batalla social y política del campo popular con la política de clase, antidemocrática y proclive a las concesiones a la extrema derecha que representa la fracción santista de la gran burguesía colombiana.
En quinto lugar Santos gobernará con una fuerte presión de su propia clase en términos de su modelo social neoliberal y de los poderosos factores guerreristas incrustados en el poder económico y en el Estado. Por eso, su victoria electoral no atenúa la contradicción entre los sectores dominantes, que pretenden perpetuar con la guerra sus odiosas fuentes de enriquecimiento y el grueso de la sociedad que anhela una solución política para poner fin al drama de la guerra contrainsurgente.
DE AMIGOS Y DE ADVERSARIOS
Hay quienes opinan en la izquierda que el tema del tránsito de la guerra a la paz no es el problema más complejo y crítico de la sociedad colombiana. Con la afirmación de que ‘no le han declarado la guerra a nadie’ (¡!) simplifican e invisibilizan la antidemocracia y el terrorismo de Estado en tanto componentes del modelo económico y social en que se sustenta el sistema. Con esa lógica subestiman el factor de la guerra contrainsurgente como parte de la política de clase contra el pueblo, con su enorme costo humano, social, económico, en pérdida de soberanía y también  en degradación de los derechos y libertades democráticos.
El “uribismo” es aún una poderosa fuerza caudillista enquistada en el Estado, no solo como un fenómeno electoral. Su derrota en la presidencial deja en pié su bloque parlamentario y su propósito de obstaculizar los esfuerzos por establecer una auténtica política de paz de Estado así como su apetito por el copamiento de los gobiernos regionales en 2015 con el apoyo de sus aliados en las mafias narcoparamilitares.
DESPUNTAN MEJORES OPORTUNIDADES
La lucha por la paz adquiere una nueva legitimidad, de cara a los sofismas satanizadores del militarismo y la derecha en el poder. La vigilancia y la movilización popular están a la orden del día. Las banderas de cese al fuego bilateral, cese de bombardeos en regiones agrarias, fin a los falsos positivos, reconocimiento y liberación de los presos políticos, garantías para las expresiones de la inconformidad popular, están vigentes. Lo mismo la lucha por las reformas política electoral, el estatuto de la oposición, la reforma agraria, laboral, de la salud y de la educación. Es más, se legitiman aún más las exigencias al gobierno frente al proceso de diálogo de paz, las reivindicaciones sociales, agrarias y laborales y las reformas políticas democráticas.
Surge la perspectiva de un nuevo peso del movimiento social y de la izquierda. Puede abrirse paso un cambio en la correlación entre oposición de izquierda y poder, cambio que puede ser favorable a condición de una fuerte presión y movilización de masas permanente.
En este sentido afloran posibilidades de lucha para alcanzar concesiones en el tema social, el fortalecimiento del proceso de paz, la  concreción de reformas políticas y de reformas a la salud, la educación y laboral.
Así mismo hay una nueva perspectiva para la Asamblea constituyente: a) la unidad  favorece una mutación positiva de la correlación de fuerzas en donde la izquierda no es marginal; b) los temas de la apertura democrática permiten exigir de inmediato los contenidos del pre acuerdo en la Habana sobre el Punto 2 de la Agenda, principalmente el estatuto de la oposición y la reforma electoral que debe incluir por lo menos el hacer posibles las coaliciones a corporaciones y la supresión  del umbral.
EL FRENTE AMPLIO
En el marco de las coincidencias de un bloque de fuerzas a favor de la solución política se fortalecen las propuestas hacia el Frente amplio desde varios sectores con ideas diferentes: en esta conjunción de coincidencias. el tema predominante es la paz con justicia social.
El Frente amplio es por su naturaleza más amplio que la izquierda. Su  perspectiva es la de un gobierno democrático pluralista e incluyente en 2018. De allí el peso y el papel de los comicios locales y regionales de 2015.
En torno de esto es necesario dialogar con sectores  de izquierda. El más serio problema es el sectarismo en el Polo que se está convirtiendo en el obstáculo mayor a la unidad. Un hecho muy positivo es la actitud de MP a favor de contribuir a la unidad con el Frente amplio. Al igual que Congreso de los pueblos y la ONIC. Estamos ante un crecimiento, una reconfiguración de fuerzas y nueva proyección de posibilidades de la unidad de la izquierda.
La lucha popular de masas conforma y amplia la base social del Frente amplio. Este no es un nuevo partido y su perfil no es exclusivamente electoral. El eje principal de esa base social es la unidad de los trabajadores, el fortalecimiento de la CUT con la ampliación de la participación y mayor representatividad en su sexto Congreso, la reforma estatutaria, el compromiso con la batalla por los derechos democráticos y reivindicativos del conjunto de los asalariados y con la búsqueda de la paz.
EL FRENTE AMPLIO NO ES LA “TERCERA VÍA”
Santos pasa a la ofensiva con el diseño de su nuevo gobierno, inspirado en la decadente “tercera vía”, hoy en total bancarrota. La respuesta desde el Frente amplio es la plataforma de la paz, tal como ella se piensa desde las fuerzas democráticas y las fuerzas revolucionarias. Nuestro reto a resolver es ¿Cómo hacer avanzar hacia la izquierda el proceso de paz?
La paz necesaria está adquiriendo nuevos contenidos. La necesidad de darle fuerza a problemas muy sentidos: la defensa del agua y del medio ambiente frente a la depredación minero-energética; las zonas de reserva campesinas en el marco de una reforma agraria y de seguridad alimentaria; la necesaria  reorganización del territorio y la integración democrática regional para avanzar a la paz con justicia social e intervención popular; el papel de la cultura y el arte en la construcción de la paz democrática y de una nueva consciencia social; el derecho de las víctimas a la verdad histórica, a la memoria, al buen nombre, a la reparación integral, a la erradicación de las causas económicas, sociales, políticas e ideológicas de la guerra.
LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA HACIA NUEVOS PROCESOS
En la perspectiva de la Conferencia nacional ideológica el reto para el PCC y la JUCO es ¿Cómo avanzar en el proceso de reconstrucción del movimiento popular desde la óptica y la misión revolucionaria? ¿Cómo fortalecer la unidad, la coordinación y la eficacia del conglomerado ampliado PCC/UP/MP? ¿Cómo hacer de la UP con sus integrantes diversos el recipiente organizativo político-electoral popular de masas en la fase actual de la unidad popular? ¿Cómo contribuir a una mayor proyección de MP como movimiento social y político agrario y obrero popular? ¿Cómo integrar con criterio unitario un Movimiento de la Juventud Rebelde en el espacio de las organizaciones juveniles en lucha por sus derechos y en vinculación con el Frente amplio?
La dialéctica de la situación nos obliga a profundizar en la reflexión, las propuestas e iniciativas prácticas, con el menor grado posible de improvisación. PCC debe trabajar para evolucionar hacia una unidad estratégica revolucionaria, para devenir en un partido comunista de masas, factor organizador, dirigente, educador y formador en la nueva situación histórica de la paz democrática, con derechos humanos y justicia social.
DEPARTAMENTO POLÍTICO NACIONAL
JULIO DE 2014

Balance de negociación de paz Gobierno – FARC (Enero 2016)

Álvaro Villarraga Sarmiento
Fundación Cultura Democrática
Luego de tres años de negociación se entra en la fase final de los acuerdos, solo restan los asuntos referidos al Fin del Conflicto y definir la forma de refrendación ciudadana, previstos de resolver si no en su integridad sí en lo fundamental en los próximos dos meses. Al debate están también ya cuáles serían los mecanismos legales, administrativos y de seguimiento y veeduría en la aplicación del conjunto de los acuerdos. Vale por tanto una reflexión sobre lo sucedido en el conjunto de la negociación, sus logros, momentos críticos y avance definitivo actual. En próximos meses culminará la negociación y se entra a la refrendación y aplicación de los acuerdos. Por tanto, 2016 reviste sentido histórico para la paz. Resulta diciente el reciente acuerdo en tal perspectiva orientado a la veeduría de la dejación de armas de ésta guerrilla. Entre tanto, urge que Gobierno y ELN instalen públicamente y avancen con prontitud en la otra negociación, requerida para el cierre efectivo de la guerra y para a confluencia constructiva en la fase de transición pos-acuerdos1.

Cronología de la negociación y el logro de acuerdos

El proceso de paz Gobierno-FARC inició con una fase exploratoria discreta en febrero de 2012; en agosto siguiente consiguió el “Acuerdo para la finalización del conflicto y el logro de una paz sostenible” con la agenda y las reglas de juego; en octubre instaló la mesa de conversaciones en Oslo, Noruega y en noviembre inició las sesiones de negociación con sede en La Habana, Cuba. En mayo de 2013 la mesa hizo público el acuerdo “Desarrollo agrario integral”. En noviembre siguiente el acuerdo sobre “Participación política y social”. En mayo de 2014 el acuerdo sobre superación de “Cultivos ilícitos”. En junio de ese año creó la Subcomisión Técnica Fin del Conflicto y la Subcomisión de Género. En agosto se instaló la Comisión Histórica del Conflicto y las Víctimas y se iniciaron las visitas a la mesa de delegaciones de diversas víctimas ocasionadas en el contexto del conflicto armado.

En noviembre de 2014 el presidente Santos suspendió las conversaciones ante la retención por las FARC del general Rubén Darío Alzate, cuando éste hizo presencia sin dispositivo militar de protección en una zona de reconocida presencia de ésta guerrilla en Chocó. La situación motivó un acuerdo especial humanitario, intermediado por el CICR. Reanudadas las negociaciones el siguiente 20 de diciembre las FARC declararon por primera vez un cese al fuego unilateral e indefinido. Este mismo mes concluyeron las visitas de las delegaciones de víctimas a mesa en La Habana.

En marzo de 2015 la mesa acordó un Acuerdo de Desminado Humanitario de aplicación inmediata, con acompañamiento de Noruega. En abril siguiente las FARC tras declarar que sufría hostigamientos del Ejército rompió la tregua declarada con un fuerte ataque al Ejército en Cauca. En respuesta las Fuerzas Militares realizaron cruentos bombardeos contra campamentos de las FARC. En junio de ese año la mesa logró el acuerdo sobre la Comisión de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición. El siguiente julio en respuesta a la petición de los países garantes (Cuba y Noruega) y acompañantes (Venezuela y Chile), las partes convinieron agilizar las conversaciones y adoptar el des-escalamiento militar.

En agosto de ese año la mesa conformó una Comisión Jurídica conformada por asesores de ambas partes, la cual contribuyó al acuerdo sobre Jurisdicción Especial de Paz, presentado en sus rasgos principales en el siguiente mes de septiembre. Simultáneamente se reunieron el presidente Santos y el comandante de las FARC “Timochenko”, de forma que convinieron concluir los acuerdos el 23 de marzo de 2016, de manera que en los 60 días siguientes se hará la dejación de las armas por parte de esta guerrilla. Ante el cumplimiento del cese al fuego por las FARC el gobierno mantuvo la orden de cesar los bombardeos contra campamentos guerrilleros y en noviembre concedió indulto a 30 prisioneros de las FARC por razones humanitarias y como gesto de entendimiento. El 15 de diciembre de 2015 las partes hicieron oficial la finalización del punto de Víctimas que incluyó varios acuerdos parciales sobre reconocimiento a las víctimas y sus derechos, esclarecimiento y memoria histórica, reparación de víctimas, Jurisdicción Especial de Paz y garantías de no repetición.

Contenido de los acuerdos parciales conseguidos

Desarrollo rural integral:

Constitución de un fondo de tierras que incluya tierras incautadas o desaprovechadas para entregarlas a campesinos. Plan masivo de formalización de la propiedad y actualización del catastro rural. Promoción de planes de desarrollo con enfoque territorial, construcción de infraestructura, desarrollo social y estímulo a la productividad campesina. Adopción de una política de seguridad alimentaria y fortalecimiento de los mercados regionales. Pendientes: en reforma agraria con relación al latifundio acordar delimitación de la propiedad; extranjerización del territorio; regulación de extracción minero-energética y de agro-combustibles; renegociación de los tratados de libre comercio; planes de ordenamiento territorial, uso del suelo y derecho real de superficie; creación del Consejo Nacional de la Tierra.

Participación política:

Apertura democrática, garantía a nuevas expresiones políticas. Circunscripciones especiales de paz para participación política de habitantes de regiones afectadas por el conflicto. Ley de garantías y estatuto de oposición. Promoción de una cultura de participación política con acceso a medios de comunicación institucionales y garantías a los medios regionales y comunitarios. Creación de un Sistema Integral de Seguridad para el ejercicio de la política. Pendientes: reestructuración del Estado y reforma política; reforma del sistema político electoral; reforma de los mecanismos de participación ciudadana; proscripción del tratamiento militar a la protesta social; elección popular del procurador, contralor, fiscal general y defensor del pueblo; participación ciudadana en la definición de políticas de interés nacional; democratización del acceso al espacio radioeléctrico y medidas frente a la monopolización de los medios masivos de comunicación.

Drogas ilícitas:

Crear un programa de sustitución de cultivos de uso ilícito, un amplio plan de sustitución con participación de las comunidades desde su planeación. Plan de desminado del territorio nacional. Tratamiento al consumo de estupefacientes como problema de salud pública. Ampliación de la lucha contra el crimen organizado y los eslabones más altos de la cadena del narcotráfico y el lavado de activos. Pendientes: la propuesta de una nueva política criminal contra las drogas de uso ilícito; suspender las aspersiones de glifosato y reparar las víctimas de esta práctica; la reforma del sistema de salud pública hacia la prevención y el consumo, y la realización de una conferencia nacional sobre la política en el tema.

Víctimas:

Crear un sistema integral de verdad, justicia, reparación a las víctimas y garantías de no repetición. Principios sobre reconocimiento de las víctimas, compromiso con sus derechos y no impunidad. Creación y realización de los trabajos de la Comisión Histórica del Conflicto y las Víctimas sobre origen, dinámicas e impactos del conflicto y victimizaciones ocasionadas por los distintos actores. Conformación de una Comisión de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, con mandato a tres años para realizar un informe apoyado en audiencias públicas. Creación de la Circunscripción Especial de Paz que incluye un Tribunal Especial y salas para el tratamiento de amnistías e indultos a exguerrilleros y otras para el tratamiento de todos los actores comprometidos directamente con graves violaciones, bajo el enfoque de justicia restaurativa y con penas alternativas relacionadas con compromisos a la verdad, la reparación de las víctimas y al restricción de la libertad. Conformación de una Comisión de Búsqueda de las víctimas de desaparición forzada. Compromisos con la reparación de las víctimas desde todos los actores del conflicto responsables.

Este acuerdo difícil de lograr por las implicaciones en justicia referidas, aunque se extendió su logro más tiempo que los antes referidos, tuvo a la vez la virtud de haber zanjado varias diferencias que trascendieron en fuertes polémicas que se hicieron públicas entre la publicación de su comunicado resumen inicial de 10 puntos en septiembre de 2015 y la publicación posterior y completa del texto del acuerdo de 75 puntos en el siguiente mes de diciembre.

El proceso en 2015: avances, crisis y notable recuperación

En los tres primeros meses de 2015 se registró avance en las conversaciones en medio de una situación positiva de des-escalamiento militar soportada en la tregua unilateral de las FARC y la suspensión de bombardeos de las Fuerzas Militares. Se avanzó con el acuerdo especial humanitario hacia el desminado de territorios, con un proyecto piloto iniciado en Antioquia que implicó la participación de delegados de las partes, guerrilleros conocedores del terreno y estructuras militares oficiales con experticia en la materia. Se sucedieron las delegaciones de víctimas de manera que su composición, propuestas y testimonios produjeron en el país un necesario debate sobre la necesidad de su plural reconocimiento y atención.

Sin embargo, tras varios incidentes por acciones militares que los afectaban, denunciadas por las FARC, ésta guerrilla en el mes de abril realizó un fuerte y cruento ataque contra el Ejército en Cauca, lo que rompió la tregua con negativos efectos. Fue amplio el rechazo de numerosos sectores políticos y medios de prensa a la actitud guerrillera, pero también al hecho de que esta guerrilla continuó con una serie de ataques contra la infraestructura pública de servicios y la red petrolera, con afectación a poblaciones y al medio ambiente. En el curso de los dos meses siguientes los operativos militares oficiales produjeron decenas de bajas en las FARC, a partir de la reanudación de los bombardeos aéreos contra sus campamentos. Estas situaciones de guerra y violencia debilitaron pronto el respaldo al proceso de paz, al punto que desde partidos políticos y otras voces críticas y opositoras se llegó a reclamar suspender las negociaciones, acabar con el proceso de paz o imponerle un plazo perentorio para culminarlo o acabarlo.

A tono con esta situación, se invirtió la opinión favorable mayoritaria por la desfavorable y cobraron aliento las voces que reclamaban el retorno al tratamiento militar para de nuevo intentar aniquilar las guerrillas. Según una encuesta de Gallup Pollo en junio de 2015, el 62% no creía en que se lograran resultados de paz en la mesa de La Habana, el 42% se manifestaba por la solución política del conflicto armado y el 45% se manifestaba partidario de la opción militar.

Entre las presiones el expresidente Uribe, con incoherencia para propio gobierno el vicepresidente Vargas Lleras y parlamentarios incluidos sectores de la Unidad Nacional propusieron entonces la suspensión del diálogo y la imposición unilateral por el gobierno de una fecha de terminación de la negociación. Sin embargo, el presidente Santos replicó: “no creo en plazos fatales, pero es necesario agilizar la negociación”. Entre otras opiniones progresistas y a favor del proceso de paz en el mes de junio la periodista Cecilia Orozco replicó: “…no valoraron el cese del fuego de las FARC pero su ruptura y el tipo de ataques que hace ahora esta guerrilla hace el juego a la ultraderecha opuesta a la paz (…) al gobierno se le estrecha el margen de maniobra”. En igual sentido se manifestó el reconocido académico Rodolfo Arango: “…las FARC subestiman de nuevo el poder desestabilizador de los enemigos del proceso, la amenaza guerrerista con sus extensos intereses económicos y políticos”. A su vez, Francisco Leal Buitrago expresó: “La tregua de las FARC fue despreciada por la derecha recalcitrante”, pero también afirmó que: “los actos demenciales de las FARC deterioraron aún más su imagen, arrastrando consigo la del proceso de paz”.

Ante las exigencias de claridad con lo sucedido en el proceso el jefe de la comisión negociadora del gobierno, Humberto de la Calle, concedió una entrevista que fue difundida ampliamente, en la además del rechazo al tipo de actuaciones de las FARC, no dirigidas a enfrentamientos con la fuerza pública sino contra bienes públicos civiles, con afectación de la población y el ecosistema, puso de presente que de no superarse la situación violencia y el poco avance hacia nuevos acuerdos el gobierno podría abandonar la mesa, pero a la vez dejó abierta la compuerta a la recuperación del entendimiento al declarar que el gobierno podría considerar un cese al fuego bilateral, a condición de ser definitivo y verificable, precisamente cuando las FARC planteaban que era necesario un cese al fuego bilateral para garantizar el ambiente de la negociación.

“…lo que está ocurriendo es insoportable (…) los ataques no son contra el Ejército, ni contra la que llaman la oligarquía sino contra el común de la población y contra el medio ambiente (…) esta situación ha llevado al proceso de paz a su peor momento. Estamos dispuestos a un cese al fuego, aún antes de la firma del acuerdo, en la medida en que sea serio, bilateral, definitivo y verificable; siempre y cuando tengamos la garantía de que ellos asuman su responsabilidad (las FARC) y que exista verificación nacional e internacional”. (Entrevista a Humberto de la Calle, por Juan Gossaín, publicada en varios medios de prensa simultáneamente el 5 de julio de 2015: “Por bien o por mal el proceso de paz se está acabando”. El Espectador, páginas 4-6).

“La guerra estratégica ya terminó y el Estado la ganó. (…) Perdieron la guerra, pero insisten en su condición de rebeldes (…) Las FARC han sido el elemento más conservador en la vida colombiana, cincuenta años de violencia disolvieron prácticamente al movimiento sindical y estudiantil”. (Entrevista a Humberto de la Calle, por Juan Gossaín, publicada en varios medios de prensa simultáneamente el 5 de julio de 2015: “Por bien o por mal el proceso de paz se está acabando”. El Espectador, páginas 4-6). Agregó que “el gobierno podría levantarse de la mesa”.

Era un momento de alta tensión entre las partes y de consideración real sobre si podría cuajar o fracasar el proceso de paz, a juicio del gobierno. Increpó a las FARC con razón también en lo relativo al fracaso de su opción revolucionaria estratégica, pero dejó entrever a la vez posiciones y opiniones discutibles. El considerar el abandono de la mesa contrariaba la metodología acordada, por segunda vez desde el gobierno, incluso contrariando o variando la anterior posición de dialogar en el exterior independientemente de las condiciones de la confrontación interna. Posición entendible como presión a la contraparte, pero cuestionables por el riesgo para el curso del proceso. Y a la vez, muy discutible atribuir a la FARC unilateralmente la prolongación de la violencia e incluso a renglón seguido asociar la “disolución del movimiento sindical y estudiantil”, más que impreciso resultaba inconsecuente, si se considera la evidencia de la responsabilidad estatal directa, en la acción de extermino directo ejercida por entes estatales y paraestatales, en sus acciones de persecución y exterminio, por lo regular coordinadas o al menos toleradas de los primeros frente a los segundos.

El proceso de paz Gobierno-FARC había entrado en la crisis más difícil, con retroceso en el ambiente de distensión militar anterior y con pérdida de iniciativa política y carente de resultados de mayor significación, por cuanto si bien se avanzaba en el tema de víctimas y en varios de sus tópicos, las críticas pusieron de presente que se había cumplido un año tratando en la mesa este tema sin resultado final. En tal coyuntura resultó decisiva la positiva actitud de los países garantes en la mesa, Cuba y Noruega, y acompañantes, Venezuela y Chile, de forma que jugaron una iniciativa con matiz de rol mediador, justo en busca de recuperar la dinámica positiva del proceso. Entregaron entonces una propuesta a las partes con cuatro consideraciones: mantener la mesa de negociación, avanzar hacia el logro pronto de un cese al fuego bilateral que implicara retomar la dinámica de des-escalamiento militar, acordar una nueva dinámica de agilización de las conversaciones para conseguir pronto entregar nuevos acuerdos parciales de la agenda y recuperar la confianza.

En efecto, durante el ciclo 38 de las conversaciones, el 7 de julio de 2015, los países garantes y facilitadores en comunicación escrita entregaron tales solicitudes al Gobierno y a las FARC. El presidente Santos declaró acuerdo pero advirtió que un cese bilateral y definitivo exigía que fuera “serio, verificable y con avance suficiente en todos los temas” de la agenda de conversaciones. De la Calle precisó que el gobierno variaba la posición de conseguir el cese al fuego bilateral al final de los acuerdos, con disposición a que fuera antes “siempre y cuando tengamos garantía de que ellos asuman responsabilidad en materia judicial y la verificación”. Las FARC reiteraron su disposición a conseguir un acuerdo definitivo de paz con el presidente Santos.

En esta nueva tónica el 9 de julio las FARC anunciaron que el siguiente 20 de julio declararía un nuevo cese al fuego por un mes “a condición de no ser atacadas” y solicitó veeduría del Frente Amplio por la Paz (FAP), de la Iglesia Católica y del movimiento constituyente por la paz. El presidente Santos el 13 de julio siguiente condicionó unilateralmente la continuidad del proceso de paz, a cuatro meses, momento en el cual advirtió que se revisaría “si las FARC cumplen”, para tomar la decisión de continuar o no. Luego se produjo un acuerdo entre las partes, el 12 de julio, sobre des-escalamiento, verificación internacional con invitación inmediata a la ONU y a UNASUR a participar en la Subcomisión Técnica Fin del Conflicto para avanzar en sus preparativos, de manera que se avanzara hacia “acordar sin demoras los términos del cese al fuego y las hostilidades bilateral y definitivo, y la dejación de las armas, incluyendo el sistema de monitoreo y verificación”.

Se agotó entonces el esquema del gobierno de negociar en medio de la ofensiva militar oficial con prioridad de causar bajas selectivas en los mandos de las FARC. El presidente Santos en alocución al país el 12 de julio precisó: “Los colombianos cada vez entienden menos que en La Habana se hable de paz mientras en Colombia continúan los ataques y los muertos”. “Si la guerrilla suspende su ofensiva terrorista, el gobierno procederá a des-escalar las acciones militares”. Al hacerse efectivo el nuevo cese al fuego de las FARC, EL 25 de julio siguiente el gobierno suspendió los bombardeos, de forma que el ministro de defensa Luis Carlos Villegas declaró que se mantenía tal actitud “sólo si los campamentos están alejados de los cascos urbanos y no amenazan a la población civil”.

Así mismo, se varió la metodología de construcción de acuerdos sobre los temas restantes de la agenda, con el nuevo elemento no solo de simultaneidad para avanzar en los temas sino en conseguir acuerdos puntuales y efectos de aplicación inmediata. Además, resultó una medida de calado el ampliar el acompañamiento internacional directo en las comisiones de conversaciones y búsqueda de acuerdos, con la importante inclusión en las comisiones temáticas a la ONU y UNASUR, a lo que se agregaba el desarrollo del plan piloto de desminado con acompañamiento de una entidad de Noruega y se anunció la preparación de un plan piloto de sustitución de cultivos de uso ilícito. En este punto zanjó la crisis. De nuevo se oyeron voces optimistas. Iván Márquez, jefe de delegación de las FARC declaró que se trataba de un “relanzamiento vigoroso, prometedor y esperanzador”2.

Se hizo notorio un mayor ritmo de la negociación. Con apoyo internacional la Sub-comisión Fin del Conflicto se empañaba con énfasis en la búsqueda de consensos sobre el cese bilateral definitivo y las formas de verificación y monitoreo. La Subcomisión de Género liderada por María Paulina Riveros del Gobierno y Victoria Sandino de las FARC avanzaba en consultas y tratamiento de propuestas, con una experiencia pionera en negociaciones de paz. Se integró una Comisión de asesores de las partes en el tema de justicia, con evidente ritmo de agilización de la búsqueda de consensos. El respaldo de la comunidad internacional se reforzó con declaraciones del Papa Francisco a favor del proceso de paz en Colombia, con alta repercusión en su viaje a Cuba.

Por su parte la ONU, a través de su delegado Fabrizio Hochschild, en lo referido al alivio humanitario que en perspectiva temporal se conseguía con el proceso de paz informó que entre noviembre de 2012 y junio de 2015, se verificaba la disminución en las formas de victimización de población civil y el impacto humanitario del conflicto armado3. Más aún, a partir de su labor de monitoreo al cese al fuego y el conflicto armado el centro de estudios CERAC aseveró que según los reportes históricos en 2015 se registró el menor número de víctimas civiles ocasionadas en el contexto del conflicto armado, en comparación con los volúmenes de violaciones sucedidas desde 1974.

Se produjo entonces, el importante acuerdo sobre víctimas relativo al Sistema de Verdad, Justicia y Reparación, que incluyó la conformación de una Jurisdicción Especial de Paz, estableciendo una fórmula de penas alternativas y compromisos con revelaciones de verdad y reparación de las víctimas, para un tratamiento “equitativo y equilibrado” hacia todos los responsables, combatientes y no combatientes, implicados en graves violaciones, a la vez que se incluyó una amnistía general para las FARC, excepto para quienes tuvieran responsabilidad directa en graves violaciones. Dada su relevancia el presidente Santos asistió directamente a Cuba al acto de protocolización de este acuerdo, que acompañó directamente el presidente Raúl Castro, y sostuvo una reunión directa con el comandante en jefe de las FARC, “Timochenko”, en la cual acordaron la fecha del 23 de marzo de 2016 para la firma del acuerdo general final y en los 60 días siguientes, la dejación de armas de ésta guerrilla.

Con tan importantes decisiones que tuvieron alto impacto internacional el presidente Santos asistió de inmediato a la 70 Asamblea General de la ONU, con participación de 193 jefes de Estado, ante los cuales informó sobre el avance de los acuerdos de paz y prometió que en la Asamblea del año siguiente en Colombia se habrá firmado la paz de manera definitiva. Destacó así mismo, que el acuerdo logrado en justicia transicional asumía con claridad el compromiso con los derechos de las víctimas, la no impunidad y que un acuerdo anterior había convertido a la guerrilla en aliada para superar la economía drogas ilegales.

En consecuencia, a inicio de octubre de 2015 una nueva encuesta de Ipsos-Napoleón Franco estableció que existía un creciente optimismo en que habría resultado final en los diálogos, con notable ascenso: para julio era 29%, para octubre 46%, a la vez que el 55% consideró positivo el encuentro Santos- Rodrigo Londoño (“Timochenko”) y el 67% estuvo de acuerdo en la continuación de los diálogos, frente a un 33% que estimaba que debía combatirse a la guerrilla. Ese mismo mes otra encuestadora, el Centro Nacional de Consultoría, estableció un apoyo a los diálogos de paz del 73%.

Acuerdo en Justicia: debate necesario e inoportuno litigio entre las partes

El acuerdo sobre el marco jurídico se enfocó en la justicia restaurativa sin desconocer implicaciones en justicia retributiva y penal. No se adoptó la selección ni la priorización de casos, pero sí el tratamiento diferenciado, de manera que estableció un marco jurídico con beneficios alternativos definido frente a graves delitos para aplicar con todos los actores armados y civiles comprometidos en el contexto del conflicto armado. Como era de esperarse y lo advirtió el presidente Santos el acuerdo sobre justicia produciría un intenso debate interno con repercusiones internacionales, lo cual podría fortalecido al momento.

Sin embargo, más allá de la necesaria controversia con las interpretaciones y las diversas posturas ante el tema y el propio proceso de paz, el que el Gobierno y las FARC entraran de inmediato a discrepar públicamente y con pugnacidad sobre elementos muy sensibles del acuerdo, creó desconcierto y debilitó de forma pronta, lamentablemente, los positivos efectos logrados en el ambiente nacional ahora favorable al proceso de paz. El mecanismo normal de haber dado a conocer el acuerdo inicialmente en un texto resumen de diez puntos, dio lugar luego a debates no zanjados sobre el texto general del tema, de 75, lo cual evidenció las discrepancias y convirtió en hecho público desgastante el que gobierno y FARC tuvieran que concertar de nuevo la retoma del apoyo en la Comisión Jurídica de expertos de las partes4, para solucionar las diferencias y entregar el texto general consolidado y consensuado.

Inicialmente los pronunciamientos internacionales de apoyo al acuerdo sobre justicia fue diciente, entre ellos el del Secretario General de la ONU Ban Ki-noom. El relator de este organismo para los derechos de las víctimas, el colombiano Pablo de Greiff advirtió que la justicia de transición era por su naturaleza imperfecta, propia de “tiempos radicalmente imperfectos” y de forma que “no puede evaluarse con los estándares de la justicia ordinaria en tiempos de paz”. La Fiscal General de la CPI Fatou Besouda declaró: “Noto con optimismo que el acuerdo excluye la concesión de amnistías por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad y que está diseñado, entre otras cosas, parta poner fin a la inmunidad por los crímenes más graves”. (“Guiño global”. Declaraciones de Fatou Besouda, Revista Semana. Septiembre 27 de 2015. Pág. 32). Y anunció que revisaría en detalle la Jurisdicción Especial de Paz, con consideración al examen preliminar por la situación de los derechos humanos en que se encuentra Colombia ante ese organismo. (Declaraciones de la Fiscal General de la CPI, Fatou Besouda, El Tiempo, 24 de septiembre de 2015, página 2).

Vicent Fisas, experto en el seguimiento mundial a los procesos de paz, estimó que era el primer acuerdo de paz en el mundo que incluía medidas de justicia restaurativa. No obstante, desde las organizaciones de derechos humanos con reconocimiento internacional, el director ejecutivo para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, expresó discrepancia con la forma de restricción de la libertad que para graves delitos tenía la opción de no pago de pena en centros carcelarios: “…sin perjuicio de que el acuerdo contempla esfuerzos para promover la rendición de cuentas por violaciones de derechos humanos, lo cierto es que este permitirá que los máximos responsables de los peores abusos puedan eximirse de pasar siquiera solo un día en prisión. Es difícil imaginar que esta forma de justicia transicional supere un escrutinio de la Corte Constitucional o en última instancia de la Corte Penal Internacional”. (Declaraciones de José Miguel Vivanco, El Tiempo, 24 de septiembre de 2015, página 8).

Por su parte, el directivo internacional de ICTJ Eduardo González argumentó que “…si es que existe un proceso genuino, pueden justificar que se suspenda la relación de proporcionalidad entre la gravedad de un delito y la pena”. Señaló que la Jurisdicción Especial de Paz tendrá función de investigación como la Fiscalía y de adjudicación como un tribunal, capaz de imponer penas de manera diferenciada. Y destacó que definir un tribunal internacionalizado ofrecía confianza y legitimidad, con mensaje a sectores nacionales y de la comunidad internacional. (Entrevista a Eduardo González, director Programa Verdad y Memoria, ICTJ, por Jorge Iván Posada. El Espectador, 5 de octubre de 2015, página 10).

Internamente reconocidos juristas con opinión calificada en el tema terciaron también a favor del acuerdo logrado, insistiendo en la fórmula compleja a lograr, que si bien modulaba las opciones de sanción penal, ofrecía respuestas asociadas al cumplimiento de la pena relativas a la verdad y la reparación de las víctimas, e implicaba entender también que sin desconocer compromisos del derecho internacional, garantizaran la viabilidad del proceso de paz.

“Los estudios comparados más juiciosos, como los de Sikkink y Payne, que muestran que no es la cárcel, sino las sanciones penales de diverso tipo combinadas con otras medidas como amnistías y comisiones de la verdad, las que arrojan mejores resultados para los derechos humanos en el posconflicto”. (“Justicia, cárcel y paz”. Cesar Rodríguez Garavito. El Espectador, 25 de septiembre de 2015).

En igual sentido Rodrigo Uprimny argumentó que el marco jurídico de una transición respondía a la justicia pero en consonancia con el logro de la paz:

“La justicia transicional (…) no puede ser valorada con los estándares que gobiernan a la justicia en tiempos ordinarios. Debe ser evaluada conforme a los estándares, aún en construcción, que son apropiados para estas circunstancias extraordinarias y muy difíciles, y que pueden resumirse en lo siguiente: que las víctimas sean reconocidas y reparadas hasta donde sea posible, que la verdad sea esclarecida, que haya garantías de no repetición, y que los responsables de las atrocidades rindan cuentas de sus actos y reciban sanciones apropiadas”. (“Justicia imperfecta, paz posible”. Rodrigo Uprimny. El Espectador. 27 de septiembre de 2015, página 87).

Desde la cerrada oposición referida el ex presidente Álvaro Uribe expresó desacuerdo con la opción de pena restrictiva de la libertad pero no en cárcel ordinaria: “…el gobierno ha aceptado que delincuentes responsables de atrocidades no vayan a la cárcel a condición de confesar sus crímenes”. Y el Procurador General Alejando Ordoñez exigió para todos los casos privación efectiva de la libertad: “… es impunidad… para los delitos de lesa humanidad, debe haber privación efectiva de la libertad…”.

Paralelamente fue intensa la discusión sobre el mismo acuerdo que habían conseguido entre el Gobierno y las FARC. Las FARC afirmaron que el acuerdo de 75 puntos estaba “cerrado” y que el gobierno debía “honrar la palabra”. La comisión gubernamental alegó que se había convenido el texto con algunos elementos en desarrollo, lo que “exigía terminarlo y precisarlo”. Además, discutieron públicamente interpretaciones sobre la naturaleza y alcance de las restricciones de la libertad como pena alternativa, sobre los delitos conexos al delito político, las calificaciones e implicaciones de las tomas de rehenes y los secuestros y la garantía de no extradición para los guerrilleros.

El gobierno declaraba: “No creemos que haya formas de secuestro que puedan ser objeto de amnistía”. (“Discrepancias de forma y de fondo”. El Espectador. 9 de octubre de 2015, página 4). Entre tanto las FARC con respecto a la no extradición exigían garantías efectivas, para no dejar la decisión a la facultad discrecional del Presidente de la República5. Sobre la restricción de la libertad la guerrilla la explicaba como una zona y el gobierno como un lugar específico. A la vez, sobre la elección de los magistrados del tribunal previsto, sectores interpretaban críticamente que no podrían ser elegidos por el Gobierno y las FARC.

“No creemos que haya formas de secuestro que puedan ser objeto de amnistía. El alcance y las condiciones de las garantías frente a la extradición deben ser precisados. Insistimos en que hay interpretaciones del abogado de las FARC sobre las características de la restricción de la libertad que son inaceptables y que están por debajo de los mínimos que exige la comunidad nacional e internacional”. (“Discrepancias de forma y fondo”. Declaraciones de Humberto de la Calle, jefe negociador del gobierno. El Espectador. Octubre 9 de 2015, página 4).

En conclusión, éste inoportuno debate afectó el alto ciudadano antes evidenciado, de forma que ratificó la particular sensibilidad y fragilidad de la opinión, influenciable en cada momento por los avance del proceso o por los momentos de retrocesos, crisis o mensajes confusos como éste desde las partes en la mesa. Así, a inicio de diciembre de 2015 otra encuesta de IPSOS-Napoleón Franco estableció que el optimismo sobre los acuerdos descendió al 38% y el pesimismo se incrementó al 60%. Sólo el 35% respaldó el indulto a guerrilleros de las FARC y el 65% lo rechazó y el 25% afirmó que se cumplirá el plazo convenido para el acuerdo final y el 75% afirmó que no se cumpliría.

El tema que resta: Fin del conflicto

Resulta diciente que el tema faltante de acuerdo de la agenda convenida es el denominado Fin del Conflicto, lo que de por sí significa que una vez consensuado se habrán conseguido acuerdos en todos los temas, de manera que el proceso de paz concluirá con base en los acuerdos adicionales también necesarios de lograr en lo referido a la forma de refrendación ciudadana que se adopte y a los mecanismos de seguimiento, verificación y monitoreo de la aplicación de los acuerdos que se adopten.

El tema Fin del conflicto lleva un adelanto por parte de la Subcomisión técnica encargada de avanzar en el tratamiento, el cual incluye siete subtemas: 1. Cese al fuego bilateral y definitivo. 2. Dejación de las armas y reintegración a la vida civil por las FARC. 3. Intensificación por el Gobierno del combate contra las organizaciones criminales y sus redes de apoyo. Medidas contra la impunidad y la corrupción. Protección a opositores políticos, movimientos sociales de protesta y defensores de DDHH. 4. Promoción por el Gobierno de reformas y ajustes institucionales exigidos por la construcción de la paz. 5. Implementación de una estrategia de difusión eficaz. 6. Garantías de seguridad. 7. Con relación a las víctimas esclarecer el fenómeno paramilitar. Garantizar el paso de los integrantes de las FARC a la vida legal sin los riesgos que señalan desde el paramilitarismo; viabilizar una comisión accidental para este tema6.

El tema de víctimas y justicia fue evacuado en año y medio, los demás temas de la agenda se resolvieron en promedio en seis meses, de manera que a pesar de avances existentes el reto de la mesa, de acuerdo a lo convenido sobre fecha de finalización de los acuerdos, es evacuarlo en tres meses, asunto muy difícil, por no calificarlo prácticamente de inviable. Es de notar que los subtemas tienen implicaciones que demandan nuevos acuerdos particulares de diverso orden en cada uno. Las FARC han demandado el cese bilateral y el Gobierno llegó a considerar la posibilidad de conseguirlo para fin del 2015, a condición de que sea definitivo, pero condicionado a que cuente con veeduría internacional y concentración de las estructuras guerrilleras. Sobre el desarme si bien se habla de avances es un tema simbólico y práctico muy complejo y delicado de resolver. Y con consideraciones en varios tópicos, el temas de garantías para el paso de la insurgencia a la actividad legal resulta ser un asunto difícil, con el peso de anteriores experiencias negativas al respecto, alto nivel de desconfianza y asunto que cuestiona la existencia de poderes regionales, alianzas y dinámicas armadas persistentes del fenómeno paramilitar, aún no cabalmente superado.

Obra a favor del avance en el tema el que las FARC han prolongado el cese al fuego unilateral y el gobierno cesó los ataques aéreos y de hechos las campañas ofensivas, no obstante algunas denuncias de las FARC sobre ciertas incursiones en donde su ubican sus estructuras. Las vocerías guerrilleras insisten en el desmonte integral del paramilitarismo como garantía para dejar las armas y transformarse en partido político legal. Pero en todo caso ya se expresan posiciones expresas sobre el paso pronto al fin de las hostilidades, como lo ha hecho expresamente Iván Márquez.

“Se siguen construyendo consensos sobre cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, y se avanza en el análisis del aspecto dejación de las armas. Y sobre la reincorporación de las FARC a la vida civil, estamos listos para abordar y discutir los procedimientos para el tránsito de organización alzada en armas a movimiento político abierto”. (Declaración de Iván Márquez, La Habana, Cuba, 17 de septiembre de 2015).

Aunque el gobierno ha insistido en que el tema del futuro de la Fuerza Pública y eventuales reformas y cambios que sobre ella se adopten es asunto no tratable en la mesa de La Habana, en el marco general del avance del proceso de paz, de forma inevitable y positiva se han hecho alusiones al respecto. Así, también en septiembre de 2015 el Comandante del Ejército, general José Mejía, dio a conocer públicamente que se tiene prevista una “revisión formal y total de la doctrina militar”, en preparación del posconflicto. Precisó que se conformará un comando para dicha revisión. (El Tiempo, 26 de septiembre, página 2).

Adicionalmente, en lo relativo a la instalación de formas de seguimiento, veeduría y monitoreo, el gobierno avanzó en buscar el aval de las potencias que tienen asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU (E.U., Reino Unido, Francia, China y Rusia), para lograr una resolución que defina un mandato sobre una misión de la ONU en Colombia para tales efectos. Por supuesto, de definirse esta opción, tendrá que ser consensuada entre las partes, gobierno-guerrilla, siendo ideal que este importante apoyo internacional cobijara los acuerdos previsibles también con el ELN.

Con ingenuidad algunos medios de prensa y sectores de opinión esperaban que las FARC aceptaran concentrarse de inmediato en determinadas zonas.

“Su escenario inmediato (de las FARC) sería (…) decidirse a concentrar sus cuadrillas antes del acuerdo final de paz, para que sea verificable (el cese al fuego)… (…)…el punto de partida es que las FARC flexibilicen su postura (…) que las FARC se concentren antes de fin de año”. (“Lo que falta para llegar al año nuevo sin guerra con las FARC”, Marisol Gómez. 1 de noviembre de 2015,www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz-los-desafios-del-cese-del-fuego-bilateral/164/8993

Sin embargo, era previsible que discutirían propuestas en la mesa, desde su concepto de bilateralidad en el des-escalamiento militar y garantías efectivas, por lo cual incluirían exigencias de desmilitarización con respecto a la fuerza pública y resistencias a la concentración, con propuestas alternas o de progresividad condicionada. Precisamente, el comandante “Timochenko” replicó en twitter ante la exigencia gubernamental de concentración que: “las condiciones para el cese bilateral del fuego se deciden con la anuencia de las partes”. Y luego anunció: “Estamos elaborando una figura de territorios de paz y reconciliación”. Así, a principios de diciembre de 2015 apareció la propuesta de las FARC de “territorios de paz”, que pide al gobierno desmilitarizar zonas de presencia de sus 63 frentes, para proceder a los preparativos de la dejación de armas y a implementar medidas de seguridad, con presencia de formas de veeduría internacional y nacional, ésta con énfasis en expresiones de la sociedad civil y comunitarias.

Si bien no se logra configuran un amplio pacto por la paz en la sociedad civil colombiana y es tensa y equilibrada la disputa entre los partidarios de la paz y sus opositores, a pesar del resuelto apoyo al proceso de paz brindado por la comunidad internacional, el recorrido del proceso de paz y la propia coyuntura actual demuestran que en tanto se logran resultados positivos en términos de acuerdos, des-escalamiento militar, reconocimiento de las víctimas y expectativas de compromisos de cambios democráticos asociados al logro definitivo de la paz, se fortalece y se hace mayoritaria la tendencia al respaldo a los acuerdos. En tal sentido, estamos abocados a resolver un dilema de magnitud histórica y con profundas repercusiones de todo orden entre el proyecto de afianzamiento de la paz y el de persistencia de la guerra.

1 Artículo elaborado con apoyo en la ponencia sobre el Proceso de Paz en Colombia presentada en un seminario internacional sobre derechos humanos y paz, el día 29 de octubre de 2015 en Tunja, organizado por la Facultad de Derecho de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.

2 Esto a pesar de que las FARC denuncia que continúan operativos en su contra en varias regiones y, según su versión, bombardeos en Putumayo, hecho que señaló ponía en riesgo la tregua unilateral retomada. El Ministro de Defensa replicada afirmando que la suspensión de bombardeos no implicaba el cese de otro tipo de acciones militares y negó que existieran bombardeos contra las FARC.

3 La ONU precisó que había decrecimiento del 27% del desplazamiento forzado, del 48% de minas antipersonal, aunque se registran 37 homicidios contra personas defensoras de derechos humanos.

4 Juan Carlos Henao, Manuel José Cepeda y Douglas Cassel por el Gobierno nacional y Álvaro Leyva, Darío Martínez y Enrique Santiago por las FARC-EP.

5 En actitud positiva el enviado especial para el proceso de paz de E.U. Bernie Aranson, expresó entonces que su país respetará lo que decida Colombia sobre extradición de guerrilleros, posición con la cual ha sorteado discusiones ante el Congreso y sectores de opinión de ese país.

6 Comisión creada en septiembre de 2015, encabezada desde el Gobierno por el ex general de la Policía Oscar Naranjo y desde las FARC por el integrante del Secretariado Pablo Catatumbo.

Edición 479 – Semana del 22 al 28 de Enero de 2016

 

 

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Una respuesta a Actualización.- ¿Será posible la paz en Colombia? – Documentos claves para entender los Acuerdos Farc-Gobierno de Santos – Gobierno de Colombia y FARC-EP firman la paz tras 52 años de guerra – Santos saluda a la paz con sus cazabombarderos Kfir (sionistas) – Posición del ELN: anunció un cese de acciones ofensivas y expresó su disconformidad con los acuerdos de paz – Los gastos de la guerra en Colombia 1964-2016 – CARTA POLÍTICA (Documento del PCC de Julio de 2014) – Balance de negociación de paz Gobierno – FARC (Enero 2016)

  1. Gloria Sellera dijo:

    Mientras los colombianos no tengan los derechos básicos satisfechos, las decisiones importantes las tomen los organismos internacionales y los bancos mundiales no pueden tener paz. La guerrilla deja todo, el gobierno y la oligarquía no cedió nada. ¡¡¡Deseamos que encuentren el camino para lograr los cambios para el pueblo y con el pueblo!!!

    El 28 de septiembre de 2016, 17:50, Comite de Amistad Chileno con el Pueblo

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