Colombia: la mujer y los acuerdos de paz – Mujeres colombianas: víctimas, combatientes y constructoras de paz – Las mujeres del Buen Pastor y su lucha contra la represión carcelaria – En el “día de la paz”, Policía arreció guerra contra los indígenas del Cauca – Última conferencia guerrillera de las FARC termina con enfoque de género – Retos y Conclusiones del XVI Congreso de la Federación Democrática Internacional de Mujeres – [Crónica] Otra mirada de las FARC

sandra1Sandra, hermana, compañera, ingeniera ambientalista desaparecida: ¡Presente!

Colombia: la mujer y los acuerdos de paz

Como parte de la delegación del FMLN que negociaba los acuerdos de paz en El Salvador hace un cuarto de siglo, se encontraba la Comandante Rebeca, cuyo nombre real era Lorena Peña y que,  actualmente, está en el Parlamento de El Salvador. Ella era comandante del FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional) y miembro de la Comisión Política de las FPL (Fuerzas Populares de Liberación) Farabundo Martí, siendo una de las mujeres con mando directo de tropa y, más aún, tuvo a su cargo, uno de los frentes de guerra principales, procurando desarrollar la más amplia participación de la mujer en la lucha.

Una vez firmados los acuerdos de paz en 1992, entre el FMLN y el Gobierno de El Salvador, estando de vuelta en su país, fue recibida por diversas organizaciones sociales y políticas populares con gran entusiasmo y felicitaciones por los acuerdos de paz alcanzados. Sin embargo, la situación fue distinta  con una organización feminista, todo eran reclamos y una compañera lo sintetizó: “No hay un solo párrafo de los acuerdos de paz que tenga carácter de género”. Lorena asumió la crítica y asumió la organización y participación en el feminismo revolucionario.

Seguramente en antecedentes de esa experiencia, es que la delegación de las FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército Popular) para las negociaciones de paz con el Gobierno de Santos, tuvieron una nutrida participación de mujeres; por lo demás, se estima que entre el 30% al 40% de los efectivos de las FARC-EP, corresponden a contingente femenino. Es así que dentro de la orgánica de las negociaciones se estableció una subcomisión de género.

Quizás por eso resulta sorprendente que, al revisar los acuerdos logrados entre las FARC-EP y el estado colombiano, representado por el gobierno de Juan Manuel Santos, aparezcan apenas cuatro referencias del total de 297 páginas relacionadas con:

i) la participación política democrática junto a esta población

ii) el desmonte del paramilitarismo que la amenaza.

Que se expresan textualmente como:

  • «Promoción tanto del pluralismo político como de las organizaciones y movimientos sociales, incluyendo las de mujeres, de jóvenes y de población lgtbi».
  • «La Comisión Nacional de Garantías de Seguridad […] diseñará y construirá las estrategias de su competencia para identificar las fuentes de financiación y los patrones de actividad criminal de las organizaciones y conductas objeto de este acuerdo; entre dichos patrones se tendrán en cuenta aquellos que afectan de manera particular a las mujeres, niñas, niños, adolescentes y población lgtbi. […] Implementará planes metodológicos de investigación especializados respecto a los más graves hechos de victimización que las organizaciones y conductas objeto de este acuerdo ejecuten contra las mujeres, niñas, niños, adolescentes y población lgbti».

En América Latina, en nuestras sociedades capitalistas subdesarrolladas y patriarcales; con mayor razón, en una sociedad como la colombiana, profundamente machista y en estado de guerra, se toma a las mujeres como “Botín de guerra” y, más aún, se hace esto extensivo a niñas y niños. Esto ocurre con militares y paramilitares colombianos, pero también incluye a las fuerzas militares de EEUU que están en funciones de entrenamiento, asesoramiento y operaciones. Al respecto, es ilustrativo el caso de 54 niñas violadas y filmadas en la base militar de Tolemaida, por militares y contratistas militares de EEUU.

Las implicaciones de lo anterior son muy diversas, pero baste señalar que la profusa difusión de los medios de comunicación de masas, en  cuanto a que DAESH (Estado Islámico), entre otras organizaciones terroristas creadas por EEUU, Israel y la OTAN; toman a las mujeres, como esclavas sexuales, no es novedad en Colombia, ya que se viene practicando desde hace décadas por militares y paramilitares colombianos. Cabe señalar que estas prácticas podrían venir de la formación recibida: el ejército colombiano ostenta el dudoso record del mayor número de Graduados de la SOA (Escuela de las Américas), así como de los US Training Group, ambos realizados por el Ejército de EEUU y, a su vez, los militares colombianos formaron a los paramilitares con apoyo de EEUU e Israel, entre otros el Coronel del MOSSAD israelí Klein, contratado en 1989, por el Gobierno colombiano.

Esta visión de las FFAA y de Orden de Colombia, así como de las paramilitares basadas en una política contrainsurgente, que define al “enemigo interno”, como todo aquel que esté contra el statu quo y  que, eventualmente, se organice para ello; reforzado por una visión cultural patriarcal, amparado por la impunidad e, incluso, en el caso de los militares y contratistas militares de EEUU, por la inmunidad diplomática; es la que lleva a cometer los más atroces crímenes, no sólo contra mujeres, sino también contra niñas y niños.

Se registran casos de niñas, prepúberes, púberes y adolescentes; que fueron esclavas sexuales de paramilitares. El caso de una chica de 14 años, a la cual se la acusó de pasar alimentos a la guerrilla, fue convertida en esclava sexual por los paramilitares y violada en forma masiva por ellos.

Todas estas situaciones debieran ser investigadas y profundizadas, y sería bueno que las organizaciones de género efectuaran una fijación de posiciones al respecto. Cabe señalar que, hay casos de guerrilleras, que se unieron a las fuerzas insurgentes por buscar venganza, ya fuera con las FFAA colombianas o con los paramilitares. Sin embargo, la incursión de la mujer en la guerrilla, parece responder, en general, a razones políticas. Se entrega, a continuación, una selección de artículos que dan cuenta de la situación de la mujer en Colombia, en particular, merece atención la infografía denominada: “Radiografía de las mujeres víctimas del conflicto”. como parte de un artículo preparado por TELESUR.

La visión de la mujer de las FARC-EP se puede ver en la web: www.mujerfariana.org y, en el caso de las combatientes del ELN (Ejército de Liberación Nacional), se pueden ver artículos en www.eln-voces.com    y, en particular, en el documento:  https://www.eln-voces.com/descargas/libros/eln/031-mujeres_guerrilleras_elenas_y_camilistas.pdf

La lucha por la liberación de la sociedad va en paralelo con la lucha por la liberación de la mujer, lo decía un viejo barbón hace un siglo y medio, y también lo dicen, actualmente, las combatientes colombianas, palestinas, mapuche, kurdas y saharauis; entre otras.

 

Mujeres colombianas: víctimas, combatientes y constructoras de paz

http://www.cronicon.net/paginas/edicanter/ediciones116/nota6.htm

mujeres-colombianas

TELESUR

El 24 de julio se firmó en La Habana el acuerdo de compromiso de género entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP, en virtud del cual se garantizará la equidad de género, así como la participación de la mujeres y la comunidad LGBTI en la política.

Más del 50 por ciento de las víctimas del conflicto entre el Gobierno de Colombia y los grupos insurgentes de ese país son mujeres, es decir, de los 6,2 millones de víctimas reconocidas 3,9 millones son féminas.

Pero las cifras pueden ser más alarmantes, debido a que del total de las mujeres víctimas solo 10 por ciento han sido reparadas.

Entretanto, a lo largo del conflicto se ha evidencia que las mujeres tienen más posibilidades de ser sobrevivientes de la guerra con un 87 por ciento, frente al 13 por ciento, según el documento Iniciativas de las Mujeres por la Paz (2007), y a Medicina Legal de este país.

Este silencio e invisibilización de las violencias contra las mujeres en la vida cotidiana, se exacerba en el marco de la guerra e intensifica la violación de los derechos humanos.

LA VIOLENCIA CONTRA ELLAS

“En municipios del país con crisis humanitaria por conflicto armado o desastres naturales, la mortalidad materna es 7,6 veces más alta y la tasa de fecundidad de niñas de 10 a 14 años es el doble que en los municipios no afectados”, indica el informe “Refugio en la tormenta, una agenda transformadora para las mujeres y las niñas en un mundo proclive a las crisis” presentado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) en 2015.

La violencia contra las mujeres en este país durante el conflicto es influida por el patriarcado como sistema de dominación que aún se mantiene en muchos países.

Otro factor que influye en los actos que violan los derechos humanos de las féminas en este país tienen que ver con el militarismo, que refuerza comportamientos agresivos y el desprecio hacia las mujeres.

Esta discriminación se extiende también muchas veces hacia las instituciones colombianas, que dejan a las mujeres maltratadas y víctimas sin posibilidad de denunciar y sin reparación, las privan de su derecho a la seguridad, a decidir por su propia sexualidad.

La Unidad para las Víctimas, organismo del gobierno colombiano ha clasificado 11 crímenes diferentes que se han cometido contra las mujeres. Los delitos más frecuentes asociados al conflicto son: desplazamiento forzado, homicidio, mutilaciones por minas, secuestro, tortura, reclutamiento de menores, despojo de tierras, agresión sexual, amenazas y atentados, desaparición forzada y robo de bienes.

La violencia sexual constituye uno de los delitos cometidos en el marco del conflicto y del cual unas 500 mil mujeres y niñas aproximadamente han sido víctimas, según advierte un estudio de Oxfam y la Casa de la Mujer de Colombia.

Según el estudio de estas organizaciones, entre el 2001 y el 2009, menos del 18 por ciento de las mujeres han denunciado ser víctimas de la violencia sexual. Del total de los casos, solo dos de cien podría tener una sentencia, lo que representa un nivel de impunidad de más del 98 por ciento.

El ambiente bélico en la nación ha contribuido con la socialización de antivalores como las prácticas abusivas, vejatorias y violentas contra las féminas, lo que revela otro dato importante y es que los agresores no reconocen o consideran la violencia sexual como un crimen.

Entretanto, la Corte Constitucional ha reconocido que la violencia sexual contra la mujer en el país “es una práctica habitual, extendida, sistemática e invisible en el contexto del conflicto armado colombiano”.

Entre los delitos sexuales más frecuentes en el país están la violación y la explotación sexual.

ROLES DE LAS MUJERES EN EL CONFLICTO

Las mujeres colombianas han sido llevadas a asumir nuevos roles debido al conflicto. Así podemos ver no solo mujeres víctimas de la guerra en este país sino participantes activas del conflicto, como miembros de los grupos insurgentes, combatientes, políticas, defensoras de los derechos humanos, luchadoras sociales y constructoras de paz.

En el curso del conflicto pueden asumir más de uno de estos roles de forma simultánea.

NEGOCIADORAS Y CONSTRUCTORAS DE LA PAZ

La Ruta Pacífica y la Organización Femenina Popular (OFP) son las organizaciones más emblemáticas que agrupan a mujeres víctimas y desplazadas, campesinas, religiosas, Organizaciones No Gubernamentales, organizaciones comunitarias, cooperativas, ambientalistas, de ahorro, de adultos mayores o municipales o departamentales, entre otras, que buscan contribuir en el proceso de paz y reparación.

Las mujeres exigen inicialmente la desestructuración del patriarcado como garantía para la paz.

Hay grandes diferencias entre lo que piden los hombres y las mujeres como forma de reparación. Las víctimas masculinas reclaman al Estado dinero por las cosechas perdidas, que les devuelvan sus tierras o que les otorguen créditos agrícolas, mientras que las mujeres exigen educación para sus hijos, acceso al sistema de salud, que no haya impunidad para los culpables, solución pacífica de los conflictos y vivir sin miedo.

MUJERES EN LA GUERRILLA

Otro de los roles asumidos por las mujeres colombianas es su incorporación a las filas de los grupos guerrilleros, en los que son protagonistas activas como combatientes e frente ideológicos.

Para el 2013, las filas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) estaban conformadas en un 35 por ciento o 40 por ciento por mujeres.

Las razones que las llevan a formar parte de estos grupos difieren, pero cn el paso de los años el número de miembros mujeres aumenta. En la actualidad 40 de ellas tienen un papel importante en los diálogos de paz en La Habana, como parte de la delegación de las FARC. Entre ellas figuran Camila Cienfuegos, Viviana Hernández, Victoria Sandino, Yadira Suárez, Alexandra Nariño, Milena Reyes y Maritza Sánchez.radiografia-de-las-mujeres-colombianas

Telesur, julio de 2016.

 

Las mujeres del Buen Pastor y su lucha contra la represión carcelariabuen-pastor

Posted on 08/11/2016 http://www.colombiainforma.info/desde-la-carcel-las-mujeres-superan-a-la-represion-del-buen-pastor/

11 ago CI.- En compañía del Comité de Solidaridad con los Presos Políticos -Cspp-, la Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia -Redher- realizó la semana pasada una visita a las mujeres presas políticas del conflicto social, político y armado colombiano, en la cárcel El Buen Pastor de Bogotá. Aquí, su experiencia.

Para acceder al Buen Pastor hay que transitar en medio de la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia y de la escuela militar de cadetes General José María Córdova. Iglesia, ejército y cárcel; una imagen del tridente institucional que reprime y adoctrina a la humanidad. Allí y según las religiosas que administran la cárcel para mujeres: “Bajo los preceptos de una instrucción moral y religiosa fortalecida, por la firmeza del espíritu, se lleva a cabo la rehabilitación de las mujeres”.

Esta cárcel fue encargada “a las Hermanas Misioneras del Buen Pastor para la vigilancia y control de las mujeres encomendadas”. Así, mantuvieron la administración de la cárcel hasta los años 80’s cuando pasó a manos de los directores nombrados por la Dirección General de Prisiones, hoy Inpec.

Después de toda la parafernalia burocrática que requiere el Inpec para el ingreso al Buen Pastor de cada uno de los visitantes, en la que incluso estampan cuatro enormes sellos en los antebrazos, llegamos al pabellón número seis. Condenadas de pertenecer a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC-EP- o al Ejército de Liberación Nacional -ELN-, allí se encuentran recluidas 42 presas políticas, un grupo reducido para el total de 1850 presas que componen la población reclusa del Buen Pastor.

La visita

Durante varias horas compartimos una pequeña parte de la vida diaria de estas presas políticas, repetitiva y monótona cada día. Diferente a las peligrosas terroristas, como nos presentan los medios de comunicación, nos encontramos con 20 mujeres, cada una con historias que merecerían libros que contasen sus vivencias; desde aquellas que narran a las combatientes caídas en enfrentamientos, pasando por  lideresas sociales sometidas a procesos judiciales, condenadas por delitos de rebelión, secuestro o terrorismo.

El encuentro se divide en bloques acerca de las cuestiones que más afectan a las presas: la salud es quizás el tema destacado. Con cerca de 1900 mujeres en este establecimiento penitenciario, no hay un solo ginecólogo y, aunque algunas presas tienen a sus hijos con ellas, tampoco hay pediatras. La atención para su salud es precaria, se limita a las brigadas médicas que una o dos veces al año se desplazan allí para realizar visitas.

Cuando las presas consiguen, vía judicial, una tutela para obtener un determinado tratamiento, los fallos no se hacen efectivos, ni tan siquiera ante la amenaza de desacato; para las pruebas médicas siempre hay una excusa del Inpec que las niega. Entre las mujeres que nos acompañan, tres tienen heridas de combate que no han sido atendidas: Daniela, con una bala alojada en la cabeza; Florisenda, con el brazo sin movilidad y Yamile, que hace cinco años perdió el hueso fémur y anda con la ayuda de muletas.

De las 42 presas, 23 arrastran problemas de salud que precisan un tratamiento médico que denuncian no reciben.

Formación y trabajo

Anteriormente las reclusas que no tenían el grado de bachiller estudiaban para conseguirlo. Ahora los obstáculos para esa formación académica hacen que las presas organicen una auto-formación con talleres en un espacio logrado gracias a la lucha organizada que, como el resto de aspectos esenciales en sus vidas, es objeto de amenaza desde las autoridades penitenciarias.

Las autoridades no contemplan con agrado que las presas organicen talleres de estudio acerca del proceso de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP, les amenazan con prohibirlo por considerarlo proselitismo político. Los trabajos manuales para conseguir reducciones en las penas también son una alternativa al encierro. Sin embargo denuncian cómo los jueces, encargados de supervisar las condenas y otorgar los beneficios penitenciarios, las tienen estigmatizadas y castigadas; ellas señalan una violación del derecho al debido proceso.

Sus familias

Para las presas las relaciones familiares con sus parejas, hijos e hijas, es otra de las cuestiones que les resultan difíciles de soportar debido al régimen de visitas en el Buen Pastor. Encarceladas lejos de los lugares donde fueron capturadas y residen sus familias, obliga a sus familiares a realizar largos y costosos viajes; dificultades para mantener cualquier relación afectiva y sexual.

Las dificultades para recibir dinero del exterior y las comunicaciones telefónicas son otros ejemplos de las penalidades que atraviesan las familias con sus mujeres encarceladas. Una de ellas nos cuenta cómo en los dos últimos años sólo ha podido ver a su hijo quince minutos; las hijas menores de edad de otra presa quedaron sin posibilidad de visitar a su madre hasta que alcanzaran su mayoría de edad.

En el marco de “la paz”

Durante la visita las presas pidieron un receso para conocer en directo las noticias sobre los avances de la negociación entre el Gobierno Nacional y las Farc, acerca de los “protocolos para implementar el acuerdo sobre cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo y dejación de las armas”.

Las presas siguen la evolución de ese proceso ya que les afecta personalmente, algunas llevan en prisión 2 años y otras sobrepasan los 17 años; cualquier acuerdo entre el Gobierno y las FARC les incumbe. Una de las reclusas nos cuenta que a pesar de que encontró pareja en la prisión, con la que tuvo un hijo, está próxima a salir en libertad pero ha pasado más de 14 años en el Buen Pastor, entró en la veintena y va a salir con mas de 40 años, dejado aquí los mejores años de su vida.

Las relaciones con las presas sociales o comunes es otra cuestión difícil. Las políticas a veces son percibidas como privilegiadas; por ejemplo, al disponer del pabellón en el que nos encontramos. Sin embargo, en ocasiones las presas comunes recurren a la experiencia de resistencia y organización de las políticas y es habitual que las autoridades penitenciarias vean la mano de las políticas detrás de cualquier reclamo formulado por las presas sociales.

La despedida

El mensaje es contundente: los principios, conciencia, moral y disciplina como combatientes, es lo que da fortaleza a las mujeres para resistir; la formación es el recurso para salir a la calle como unas líderes completas e integrales. Están optimistas y se encuentran esperanzadas con el proceso de paz entre el Gobierno y las FARC, y cómo les puede afectar de manera positiva, en su situación de reclusión para conseguir la anhelada libertad. También advierten que están preparadas para lo que se presente.

CI LM/JA/11/08/16/11:00

En el “día de la paz”, Policía arreció guerra contra los indígenas del Cauca

Posted on 09/27/2016 http://www.colombiainforma.info/en-el-dia-de-la-paz-policia-arrecio-guerra-contra-los-indigenas-del-cauca/

esmad-indigenas

27 sep. CI.- Según informaron indígenas del municipio de Corinto, ubicado en la zona norte del departamento del Cauca, una comunidad que se encuentra en Minga por la Liberación de la Madre Tierra, fue atacada por el Escuadrón Móvil Anti Disturbios -Esmad- dejando a un comunero gravemente herido. Los hechos ocurrieron ayer, cuando el país celebraba la firma del acuerdo final de la negociación entre Gobierno Nacional y Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC- en Cartagena.

Una indígena presente en el lugar de los hechos narró el desarrollo de los hechos: “Mientras nos encontrábamos en una Minga de siembra, la Fuerza Pública acompañada de Fiscalía y de la seguridad privada de la hacienda Miraflores, donde estamos haciendo un proceso de liberación de la madre tierra”. Hoy el agredido está en recuperación gracias al cuidado de los promotores de salud de la comunidad.

La misma comunera expresó que agresiones como las de ayer son recurrentes. “Hoy, (27 de septiembre) cuando desarrollábamos otro trabajo, los trabajadores de la hacienda destruyeron los cultivos con maquinaria, con tractores. Nos dañaron la siembra. Nosotros intentamos evadirlos y su respuesta fue violentarnos con palabras… Porque no es solo que nos golpeen, también causan daño verbalmente”. No siendo suficiente con esa respuesta, la comunera indicó que la seguridad de Miraflores hizo disparos con una escopeta y un revolver, aproximadamente a las 10 de la mañana, para ahuyentar al grupo de indígenas.

Según el testimonio, hace quince días ocurrió un episodio similar. Para entonces resultó herido otro comunero por una recalzada que el Esmad impactó contra su pie a quemarropa. Hasta la fecha, no se ha recuperado.

La emisora Radio Payumat y la comunera entrevistada coincidieron en afirmar que a su territorio no ha llegado la paz: “Como lo dijo el presidente Santos en su discurso en Cartagena en pleno protocolo de paz, ‘el bien gemina ya’, pero a las comunidades que no se cansan de luchar por sus tierras ancestrales, el bien parece estar muy lejos de germinar, ya que cientos de hectáreas de maíz y frijol han sido destruidas en lo que va la lucha por la libertad de Uma Kiwe (Madre Tierra), además de cientos de personas heridas en este proceso que es legítimo de la comunidad”.

Última conferencia guerrillera de las FARC termina con enfoque de género

Posted on 09/23/2016 http://www.colombiainforma.info/ultima-conferencia-guerrillera-de-las-farc-termina-con-enfoque-de-genero/

genero-femenino
23 sep CI.- En los departamentos del Meta y Caquetá, este 23 de septiembre finalizó La X Conferencia Nacional Guerrillera de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC-; último episodio del máximo escenario político de este grupo insurgente. Allí, junto a vagas pero evidentes declaraciones feministas del secretariado de este movimiento político militar, se respaldó el acuerdo para la paz logrado con el gobierno de Juan Manuel Santos.

En la comandancia

Ante la pregunta de Colombia Informa acerca de cuál ha sido la experiencia y la proyección que tiene las FARC en el trabajo conjunto con la población Lesbiana, Gay, Transexual, Bisexual e Intersexual -lbgti-; la comandante guerrillera Isabela Sanroque, integrante de la subcomisión de género de la mesa de negociación con el Gobierno, respondió: «Las perspectivas que tenemos respecto al trabajo lgtbi son de inclusión. Nuestro trabajo está dirigido a recoger todas las reivindicaciones del pueblo colombiano y, obviamente, las reivindicaciones de la diversidad sexual. Consideramos que estamos aprendiendo del tema pero con ese sector hemos realizado acercamientos. De hecho, a las audiencias de la subcomisión de género asistieron dos organizaciones y con ellos pudimos intercambiar opiniones al respecto».

En la guerrillerada

Milena Reyes, combatiente del Bloque Comandante Jorge Briceño, aseguró que «el 15 de diciembre de 2014 fueron dos representantes a Cuba, de Caribe Afirmativo y Colombia Diversa, en el marco de la última comisión de víctimas. Algo muy significativo e importante pues en la organización [FARC], como en cualquier parte de la sociedad colombiana, ha sido un tema tabú. No es fácil recoger el tema de la comunidad lgtbi pero nosotros le estamos dando un tratamiento para reconocer las luchas que ha tenido esta comunidad. Las recogemos y la resaltamos; también han sido víctimas del conflicto como los afrodescendientes y los indígenas, una población que históricamente ha sido victimizada por el moralismo de esta cultura prejuiciosa».

Reyes recordó que desde los campamentos de las FARC están haciendo un trabajo muy fuerte, pese a que la primera vez que se reflexionó acerca del tema fue en el año 2013. Reyes mencionó a Colombia Informa que el ‘Memorial de agravios’ fue el documento en el cual «hablamos del reconocimiento a esta población porque en la guerrilla también existen; no somos ajenos ni nos negamos a esa realidad en Colombia. Si vamos a ser un partido político nos vamos a preparar junto a ellos para resaltar esa lucha».

En los Acuerdos

La lucha de género fue un tema central en la Décima Conferencia de las FARC. Ahora bien, al revisar los acuerdos pactados entre este grupo insurgente y el gobierno de Santos, tan sólo aparecen cuatro referencias en sus 297 páginas relacionadas con, i) la participación política democrática junto a esta población y, ii) el desmonte del paramilitarismo que la amenaza. Textualmente así se encuentran:

  • «Promoción tanto del pluralismo político como de las organizaciones y movimientos sociales, incluyendo las de mujeres, de jóvenes y de población lgtbi».
  • «La Comisión Nacional de Garantías de Seguridad […] diseñará y construirá las estrategias de su competencia para identificar las fuentes de financiación y los patrones de actividad criminal de las organizaciones y conductas objeto de este acuerdo; entre dichos patrones se tendrán en cuenta aquellos que afectan de manera particular a las mujeres, niñas, niños, adolescentes y población lgtbi. […] Implementará planes metodológicos de investigación especializados respecto a los más graves hechos de victimización que las organizaciones y conductas objeto de este acuerdo ejecuten contra las mujeres, niñas, niños, adolescentes y población lgbti».

Hoy las FARC finalizaron su máximo escenario de decisión político y acordaron no utilizar las armas para ejercer el poder; pero además, asumieron explícitamente el compromiso con la población lgtbi para realizar una política democrática junto a ella. Histórico pues, según los mismos integrantes de las FARC, va a ser un tema de aprendizaje y construcción mutuo para la paz.

CI JA/JA/23/09/16/20:00

 

Retos y Conclusiones del XVI Congreso de la Federación Democrática Internacional de Mujeres

Posted on 09/27/2016 http://www.colombiainforma.info/retos-y-conclusiones-del-xvi-congreso-de-la-federacion-democratica-internacional-de-mujeres/

(incluye audio de Ana Rosa Bautista)

anarosabeltran
27 sep CI.- Del 15 al 18 de Septiembre estuvo reunido en Bogotá el XVI Congreso de la Federación Democrática Internacional de Mujeres -FDIM-. En esta ocasión Colombia Informa conversó con Ana Rosa Bautista, integrante de la Asociación de Mujeres por la Paz y la Defensa de los Derechos de la Mujer en Colombia -Asodemuc- y participante de dicho Congreso.

Colombia Informa: ¿Cuál es la razón para realizar este congreso?

Ana Rosa Bautista: La razón para que se hiciera este congreso en Colombia radica en la necesidad de resaltar la visión de género, reconocida por la subcomisión de género en las negociaciones de La Habana. Pero también por la necesidad de implementar este enfoque diferencial y este análisis especial, tanto al acuerdo en general como a las oportunidades de reconciliación, reinserción y en las reformas propuestas.

Fue organizado en su mayoría por Asodemuc, la Unidad Democrática de Mujeres y, además, con la participación de la Mesa de Mujeres del Partido Comunista, Marcha patriótica, entre otras organizaciones que brindaron apoyo y acompañamiento.

C.I.: ¿En qué contexto realizan sus análisis?

A.R.B.: El congreso parte de la importancia histórica de las organizaciones sociales en la lucha por la reivindicación de los derechos. En este caso, la lucha por los derechos de las mujeres por parte de esta federación; para estudiar varios casos de actualidad en el continente y en el mundo.

Así revisamos, puntualmente, la realidad que está viviendo Brasil y situaciones ya prolongadas como la de Palestina. Una necesidad de evaluar y discutir para identificar la posición distinta de género y, sobre todo, el papel de las mujeres en la solución de estas situaciones.

C.I.: ¿Y en el caso colombiano?

A.R.B.: En esta ocasión correspondía el cambio de presidencia de la FDIM y, aunque la idea inicial correspondía a que Colombia asumiese ese cargo, al final el congreso decidió que, por motivos de logística y recursos, la participación se diese a nivel de la vicepresidencia. En este sentido, Gloría Inés Ramírez será la vicepresidenta en los cuatro años venideros.

La intención inicial fue que parte de la subcomisión de género de los diálogos de paz hiciera presencia, debido a la Décima Conferencia Nacional Guerrillera fue imposible compaginar las agendas.

C.I.: ¿Cuáles son los retos que tienen ahora?

A.R.B: Los retos que quedaron del congreso gravitan sobre la necesidad de estudiar acuerdos pasados de desmovilización. Para revisar la situación histórica de las mujeres en esos procesos, leer y estudiar lo acordado, siempre con el horizonte en la pregunta de ¿Qué significa la paz en cuestión de género?

Estudiar los pormenores de la desmovilización de las mujeres guerrilleras [FARC] y, sobre todo, idear modos de intervención colectiva y organizada de las mujeres colombianas y latinoamericanas.

 

 [Crónica] Otra mirada de las FARC

Posted on 09/29/2016 http://www.colombiainforma.info/cronica-otra-mirada-de-las-farc/

29 sep CI.- Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo FARC –EP, el grupo insurgente más antiguo del continente; fundado por 48 campesinos, después de la operación militar a Marquetalia (Tolima) en 1964; liderados históricamente por Pedro Antonio Marín Rodríguez, alias Manuel Marulanda; deciden apostarle a la paz y a la participación política sin armas, después de más de cinco décadas de lucha armada y de resistencia por una reforma agraria que intentó limitar la desigualdad en el campo de Colombia. *Fotografías por Mauricio Mejía Muñoz.

“Nosotros somos conscientes de los daños que hemos generado, y sabemos lo que hemos aportado a la guerra […] pero ahora somos conscientes, junto con el Gobierno, que tanto las FARC como el Estado hemos generado sufrimiento a las familias, de los sectores populares y campesinos, con esta guerra injusta. Nos estamos matando los hijos de los más pobres […] por eso decidimos apostarle a la paz, porque ya estamos cansados de la guerra, ahora viene la lucha política sin las armas”. Testimonio de un guerrillero.

La última conferencia de las FARC-EP

En el marco del cese al fuego bilateral (Gobierno-FARC-EP), el mundo ha puesto los ojos sobre la ´insurgencia fariana´ que decidió dejar sus armas para mostrar su lucha política; invisible durante años, debido al trabajo desinformativo de los medios masivos de comunicación. Ahora, con la compañía de cerca de 400 medios de comunicación, nacionales e internacionales, se llevó a cabo la Décima Conferencia Nacional Guerrillera de las FARC-EP; desde el 17 hasta el 23 de septiembre, en los llanos del Yarí (Caquetá).

Allí, las voces de los guerrilleros y guerrilleras de las FARC-EP expresaron su compromiso para dejar las armas, para así construir la paz desde la base; con enfoques de géneros, garantías para la movilización, la organización social, y la defensa del territorio. Una petición, entre otras, a la población colombiana para que se organice y respalde desde las calles todo el movimiento que le apuesta a una paz estable y duradera.

Retos y propuestas para Colombia

En este momento de la historia, la población colombiana tiene la oportunidad de avanzar hacia la construcción de una paz con las voces de los que han sido protagonistas de la guerra. Una transición a la vida civil, para estas personas, que ratifica los acuerdos logrados entre el Gobierno y las FARC-EP en La Habana, Cuba. Una salida al conflicto que ha azotado a Colombia durante más de 52 años; dejando a su paso muerte, odio y destrucción; haciendo que este tema de ‘la paz’ sea una utopía para muchos y muchas.

El pueblo Colombiano tendrá que entender este acuerdo de paz, no como la panacea que pondrá fin a los conflictos de los colombianos sino como la oportunidad de dar fin al conflicto armado con una guerrilla; un recuerdo para pensar en los otros actores armados y entender que la construcción de la paz va más allá de una firma con las FARC-EP.

Este es el momento para que la guerrilla más estigmatizada del continente demuestre que tiene la capacidad de hacer política por medio de una conciencia colectiva que propenda por el bienestar de todo el pueblo, defendiendo las luchas de los sectores populares y haciendo frente a quienes actúan desde el bienestar individual.

Las y los guerrilleros, en su mayoría hijos de campesinos y campesinas, dejaron ver que la vida guerrillera va más allá de ser terrorista, violadora o bandida (como muchos los denominan). La vida guerrillera es la comunión entre camaradas, esa familia tejida a punta de sonrisas, lágrimas, victorias, derrotas, encuentros y desencuentros; donde se generan lazos familiares, tan fuertes, que brindan las bases de la lucha colectiva en el día a día.

“Nosotros no somos terroristas, nosotros somos seres humanos que luchamos para que haya igualdad en Colombia. De ahí salen las FARC, […] del campesinado. Nosotros, toda la guerrillerada, somos campesinos; es muy rarito el ciudadano que viene por aquí, la mayoría de los guerrilleros somos campesinos, ¡somos hijos de campesinos! Aquí no viene el hijo de un ricachón, el hijo de Ardila Lule o de los Santo Domingo […] aquí todos somos criados en los campos, en las regiones, y de aquí hemos aprendido todo”. Verónica, guerrillera.

Vida de la mujer ´fariana´ y su transición a la vida civilmujer-fariana

Históricamente, la mujer ha sido una víctima directa de la guerra. Una guerra impulsada por la visión patriarcal heteronormativa, donde el hombre es el ombligo del mundo y las mujeres son invisibilizadas.

Objeto de todo tipo de estigmas y usadas como botín de guerra, las mujeres ‘farianas’ son mujeres que, en su momento, decidieron portar un fusil para defender una lucha colectiva. Le mostraron al mundo que tiene visiones políticas claras, decididas a romper con los estereotipos de género y la visión polarizada sobre la situación de la mujer en la guerrilla.

La mujer ´fariana´ lucha por ser una mujer independiente, dueña de su cuerpo, una mujer que busca romper los roles tradicionales de la familia. Mujeres que son conscientes de su papel en la organización (FARC-EP) y de las luchas que deben darse en ella.

Las mujeres ‘farianas’ son notables. Guerrilleras de diferentes partes del país, del campo y la ciudad, unidas por el sueño de un mejor futuro para la población colombiana. Aun así, son evidentes las preocupaciones que les genera su transición a la vida civil en esta sociedad machista y perjuiciosa.

“A nosotras, por ejemplo, nos preocupa todo el tema de la reincorporación. Bueno, vamos a salir a la vida civil, suena tan feo decir eso, ¿y nos vamos a reincorporar para volver a caer en los roles tradicionales? […] A nosotras nos preocupa eso. Yo no me imagino en la casa, siendo Milena Reyes, una combatiente que ha estado en todo, al igual que mis compañeras, algunas comandantes con capacidad de decisión, ¿para volver a caer en los roles tradicionales? eso sería muy injusto, ¿cierto?” Milena Reyes, guerrillera.

La población Colombiana, y en especial la juventud, tiene la oportunidad de darle paso a una transformación, no violenta, de las relaciones y el trámite a los conflictos. Es la hora de que se cambie el chip de las viejas generaciones. Decir ‘no’ a esta transformación es negar la posibilidad de construir un país diferente, donde jóvenes de la ciudad y el campo vean la importancia de contribuir, con el trabajo comunitario, procesos organizativos que permitan generar diálogos a partir de las diferencias.

Los jóvenes, que no deseamos las herencias de la guerra, les decimos a las viejas generaciones que hemos empezado a cambiar; y que este es el momento de comprometernos con la participación política, conociendo la historia de nuestro país y contribuyendo a la construcción del mismo.

CI MM/JA/29/09/16/07:00

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Amistad, Comite, Estudiantes, noticia, Pueblo, Solidaridad, Trabajadores y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s