Tina Bazuka, el mito de una foto: la verdadera Tina Bazuka (AGUSTINA RIVAS) – A 100 años de la revolución bolchevique. Mujeres, fusiles y resistencias. Mujeres combatientes del Ejército Rojo (URSS): contextos

tina-bazuTINA BAZUKA, EL MITO DE UNA FOTO . la verdadera Tina Bazuka

Desmitificando una famosísima foto de Tina Bazuka. Aquí la verdadera foto de la valiente guerrillera.
Esta foto de la joven con el fusil , no corresponde a Tina Bazuka, cuyo verdadero nombre era Agustina Rivas. La foto de la joven con el fusil corresponde a la señora Julia Cabral, que como podrán ver en el colage, está viva y en esa foto, ella posaba con el fusil de su hermano, ya que ella no participó en la guerra. La verdadera Tina Basuka, es la que esta en la parte inferior derecha de las fotos. Esta es su historia
AGUSTINA RIVAS (TINA BAZUCA). COMBATIENTE IGNORADA
Por Tirso Medrano.
Como olvidar a Agustina Rivas, popularmente conocida como Tina Bazuca, una joven de veinticuatro años; delgada del color del chocolate, con su cara de media luna; Tina, desde el 24 de abril, estaba preparando sus bombas molotov en los patios y callejones de la calle Baltazar Álvarez entre Arzobispo Valera y Manuel Arturo Machado, del sector denominado Monomojao del barrio de Villa Consuelo.
Luego se le veía llenas de bombas molotov amarradas con hilo de gangorra en su frágil cintura y hombros, por el barrio La Fuente en los alrededores del Puente Duarte; donde vivía su madre y era el epicentro de la revolución. Se hizo famosa en el Comando POASI, cuando vestida de verde olivo y botas militares, una pistola 45, en el cinto, un fusil M-16, al hombro y dos bazucas en un jeep que ella y dos hombres ranas les habían quitado a tiro limpio a unos soldados estadounidenses.
Tina Bazuca era un combatiente de primera línea en los barrios populosos de la ciudad de Santo Domingo: Villa Consuelo, La Fuente, Villa Francisca, Borojol, María Auxiliadora, La Cañita, Guachupita, El Alto del Chivo y El Caliche; donde fue unas de las heroínas en las batallas de los días 26, 27, 28, 29 y 30 de abril de 1965; de los días 1, 2, 3, 4 y 5 de mayo, contra las tropas de intervención. Luego los días subsiguientes hasta finalizar el mes de mayo, contra las tropas del CEFA o los ¨Reconstructores y las tropas estadounidenses de ocupación. Luego se viste de gloria los días 15 y 16 de junio de 1965 en los combates librados en Borojol, Villa Francisca, San Carlos, San Antón, Santa Bárbara y San Miguel. Como integrante del Comando POASI.
En los días 28,29 y 30, de abril cuando avanzaban las tropas estadounidenses formando el cordón de seguridad que dividió la ciudad de Santo Domingo en dos y se incentivaba la deserción de los militares constitucionalistas desde Radio San Isidro. Ya que según ellos la revolución estaba dirigida por comunistas castristas. Tina siguió luchando dejándose entrenar por los Hombres Ranas.
Desde la llegada de los soldados interventores, la defensa de la ciudad queda en manos de los comandos. Dirigidos por civiles y militares. Hombres y mujeres, guiados y orientados por los dirigentes políticos de los partidos participantes: Partido Revolucionario Dominicano: PRD; Movimiento Revolucionario Catorce de Junio: 1J4; Partido Revolucionario Social Cristiano: PRSC; Partido Socialista Popular: PSP, que se convierte en Partido Comunista Dominicano: PCD, en plena revolución de abril y el Movimiento Popular Dominicano: MPD.
En el plano militar contábamos con algunos políticos del Movimiento 14 de Junio: 1J4 y del Movimiento Popular Dominicano: MPD, que se habían entrenados en Cuba en los años 1963-64; también por antiguos militares y por militares sublevados o constitucionalistas: Hombres Ranas, cuerpo elite de la Marina de Guerra y militares del Ejército Nacional, de los campamentos 16 de Agosto y 27 de Febrero; Más un grupo de militares haitianos que se preparaban en el país para derrocar a Duvalier.
Había deserciones de civiles constitucionalista, pero Tina Rivas, no abandono la lucha, estuvo en todas las batallas y escaramuzas dando el todo por el todo. ¡De aquí pal Cielo! Decía.
En los intensos y prolongados combates de Operación Limpieza, desde los días 14 hasta el 24 de mayo; en transportación, la fábrica de clavos, el cementerio de la Máximo Gómez y en los barrios de la zona norte de la ciudad; se les veía combatiendo juntos a los civiles y militares constitucionalistas. Donde perdieron la vida miles de personas no combatientes; amen de cientos de soldados del CEFA y militares y civiles constitucionalistas. Allí estaba presente Tina, al igual que la coronela Gladys Borrel, Mercedes Ramírez conocida como la Rubia, Joaquina Viñel Taveras conocida como la China y Nati Andújar, también conocida como la China del comando Pedro Cadena. Cientos de mujeres más que sin nombres ni apellidos, casi todas y todos con apodos defendieron con sus vidas el respeto la constitución del 1963 y el retorno del derrocado presidente profesor, Juan Bosch.
Al igual que en los bombardeos de la Zona Constitucionalista, o Ciudad Rebelde, por las tropas de intervención estadounidenses los días 15 y 16 de junio de 1965, donde se intentó doblegar la revolución, con todo tipo de armamentos pesados y le fue imposible gracias a los combatientes civiles y militares; jóvenes de ambos sexos de los diferentes comandos muchos de ellos sin edad para la guerra y sin escolaridad ni partidos políticos. Como era el caso de Agustina Rivas, conocida por todos como Tina Bazuca.
De ella nos cuenta el combatiente Bienvenido Carol Caraballo los siguientes: -Tina al igual que yo pertenecíamos al Comando de Pedro Mena; pero el 15 de junio los americanos mataron al Comandante Pedro Mena. El 16 de junio, en la mañana yo vi a Tina darle un tiro a un soldado americano en la calle Feliz María Ruiz.
De ahí cambio su mosquetón por un M-16. Después de los acontecimientos del 15 y el 16 de junio, les pusieron Tina Bazuca, porque andaba en la cola de un jeep capturado a los gringos, que tenía 2 bazucas y una ametralladora 30. Después de la muerte de Pedro Mena todos los integrantes nos pasamos al comando de POASI, dirigido por el sindicalista José Martínez Vargas, conocido por todos como José Gusano-.
De ella nos cuenta el combatiente Agustín Rodríguez, conocido como Pachín: ¨Tina era del comando POASI. En la Academia 24 de Abril, ella llego a prestarme su bazuca. No le soltaba su fusil a nadie, por eso enfrentó a varios compañeros. Ella te enseñaba pero agarrando ella el fusil junto contigo. Ella decía que el que floja su arma, floja su vida.
Luego Pachín sigue diciendo: -Tina, al igual que Joaquina Viñel Taveras, la China; Mercedes Ramírez, la Rubia; Belkis Contreras, Argentina Macario, Yolanda Guzmán y la coronela Gladys Borrel eran la admiración de los combatientes constitucionalistas; porque eran valientes, se arriesgaban más que muchos hombres y además de que tenían las mejores armas, pero no era que se la regalaban, no, era que ella se la ganaban en combate. Tina Bazuca, siempre andaba vestida de verde olivo y con bota militar y además de ser una combatiente de primera línea, era la jefa de despensa y cocina del Comando POASI. –
Darío Olivo, quien estuvo desde el principio de la Revolución en los diferentes combates nos narra -De Tina Bazuca, te diré que con la bazuca de ella hice yo el curso de tiro de bazuca en guerrilla urbana. Dado por la Lujosa y Piky Lora, también Homero Hernández y otros. Sobre el fusil, por nada del mundo lo prestaba. Mi comando fue el Cucaracha 20 y el Illio Capocci, como oficial de enlace con el comando del 14 de Junio con el guapísimo Hitler Moreta, hombre que lo dio todo del Cementerio de la Máximo Gómez a Ciudad Nueva-.
El combatiente Juan Antonio Perdomo, apodado Papason, nos cuenta que: -La Avanzada Uno del Comando B-3, lo dirigía Rey Namur, hay estaba la China a la cual le llamábamos la Coronela; Prospero Basilio Jiménez, Payayo, Rafaelito Vega. Nos visitaba con frecuencia la coronela Tina Bazuca, quien pertenecía al Comando Pedro Mena; después de la muerte de Pedro Mena la dirección paso a mano del Comandante Rafaelito Pereyra Ariza. Era muy amiga de Rey Namur, Eduardo Johnson, y mía.
Tina era una pantera. Volaba por los aires. Después del 16 de junio, andaba en la cola de un jeep con el Hombre Rana de apellido Calderón. Disputándose cuál de los dos se tiraba primero al francotirador gringo Águila Guison, que desde los Molinos Dominicanos, mataba todos los días de uno a dos constitucionalistas; pero lo eliminó el Hombre Rana de apellido Calderón.
De ella nos cuenta la instructora, Sagrada Bujosa, en el libro Mujeres de Abril de la periodista Margarita Cordero, los siguientes: ¨Tina era la bazookera del comando POASI, y cuando a mí me dicen: ¨estas son las compañeras que tú vas a instruir¨, yo la recuerdo a ella, aquella mujer joven pero acabada, de pueblo, llena de cicatrices en el rostro. Luego continua diciendo ¨……esta era una mujer que impresionaba. Siempre andaba vestida de verde olivo. Luego entablamos conversación y ella me hablaba de los combates en la parte Norte de una forma tan natural, de sus heridas en los combates en la parte Norte, con la misma simpleza con que la gente hace las labores cotidianas en una casa. Era de la gente que más asimilaba las instrucciones, de la gente más diestra, y era la que era distinta; era la mujer del pueblo, la que representaba al pueblo ahí. Era la mujer que había combatido, porque la mayoría, la mayoría no, todas incluyéndome a mí que era instructora, ninguna de las compañeras que estaban bajo mi mando habían participado en combate. Solamente Tina¨.
El combatiente Julio Cesar Aguiar Mota, conocido como Manteca, nos cuenta que: -Yo conocí muy bien a Tina, desde antes de la Revolución de Abril. Ella practicaba lucha libre con el luchador llamado ¨El Silencioso¨. Yo llegue a creer que eran hermanos. Siempre la veía con sus dos amigas inseparables Enedina la Tabla y María Plepla.
Yo practicaba boxeo y un día ella se me cuadro y me dijo vamos a pelear; yo le dije deja eso que yo no peleo con mujeres y me dio con la derecha en la boca del estómago que me privo y caí al suelo.-
Tina Bazuca, era una estudiante ejemplar de ella nos dice Brunilda Amaral en el libro Mujeres de Abril de la periodista Margarita Cordero, los siguientes: ¨yo recuerdo que Tina decía: ¨ yo soy muy bruta, yo soy una mujer de los muelles. Yo soy una mujer brutisima, pero yo tengo que aprender; entonces, tengo que poner atención dos veces¨. Yo no sé, pero este tipo de mujeres, esta mujer, esta anónima, esa que quizás no aparezca en ninguno de los anales de tantas historias que se han escrito aquí sobre la mujer y su participación en tal o cual hecho, esas mujeres fueron precisamente las que dignificaron el papel de la mujer en la guerra de abril¨.
El combatiente Eduardo Johnson quien fue amigo de Tina toda su vida nos relata que: – En el 1973, Tina vino me parece que de Nueva York, y tuvo un pleito con Chachón, el creador de la comparsa ¨Alibaba¨. En el cabaret del pájaro Viriata, que quedaba en la calle Jacinto de la Concha, casi esquina Francisco Henríquez y Carvajal y ella le saco un ojo de un botellazo. Al otro día Tina se fue del país. Como a los dos años vino y lo mando a buscar al bar El Tordo, aquí en la Barahona. Yo era dueño del Tordo y ella le dijo: Mira, yo sé que tu ere tan guapo como yo. Ninguno de los dos tenemos miedos y nos conocemos muy bien. Yo no barajo pleito y voy a seguir caminando por donde tú caminas; así que para que no nos matemos como dos perros yo te voy a pagar la operación del ojo. Y delante de mí como testigo, les dio diez papeletas de a mil. En ese tiempo con diez mil pesos se compraba una casa aquí en Villa Francisca. y le dijo: ¨si me sigue jodiendo a partir de ahora, te saco el otro ojo¨. Eso era Tina, una mujer con co…es!-
El combatiente Ángel Bienvenido Guerrero Jiménez (Cuchiro), del Comando de Villa Consuelo, nos dice: -Yo conocí a Tina, era una combatiente cien por cien, del sector de Monomojao de Villa Consuelo. Le decían bazuca porque después de los combates del 15 y 16 de junio, ella andaba en la parte trasera de un jeep que tenía 2 bazucas. Ella portaba una pistola 45, en el cinto y un fusil M-16 al hombro. Siempre vestida de verde olivo. Aun en los 12 años de Balaguer, vestía con uniforme militar como toda una soldado de la revolución. Eso fue Tina, una mujer guapa no le tenía miedo ni a hombre ni a mujeres; ni a guardia ni a policía. Revolucionaria, patriota, decidida y amiga de los amigos.
El combatiente del MPD, Harry Jiménez conocido como Memo, hablando de Tina nos dice: -Mira, el que lucho en los barrios de la parte norte y no oyó hablar de Tina, ni vio a Tina en combate dile que está hablando mentira. Te pueden decir cualquier cosa de ella, pero donde ponía el ojo ponía la bala. Yo solo conocí siete mujeres en la revolución que eran admiradas por los combatientes y no combatientes por su valor, coraje y decisión en los momentos donde los hombres temblaban que eran Gladys Borrel apodada La Coronela, Mercedes Ramírez apodada La Rubia, Joaquina Viñel Taveras conocida como La China, Argentina Macario, Belkis Maldonado, Yolanda Guzmán, Nati Andújar, la China del Pedro Cadena y Agustina Rivas popularmente Tina Bazuca.
Tina se preparó; desde adolescentes jugaba pelota en el barrio La Fuente, tomaba práctica de boxeo con King Túbamo en Monomojao, su entrenador en lucha libre era el luchador El Silencioso en Villa Francisca y en la revolución el Hombre Rana de apellido Calderón, era su instructor-.
El combatiente Rafael Arias Fajardo conocido como Rafaelito Joa, nos dice de Tina que: -Tina era como una hermana para mí. Era del barrio La Joya de Santiago; cuando ella vino a vivir aquí a la calle Baltazar Álvarez, entre Arzobispo Valera y Manuel Arturo Machado del sector de Monomojao del barrio de Villa Consuelo tenía como 16 años. Vivía con un joven apodado Guachupita. A esto aquí siempre le han llamado el centro de Villa Consuelo, porque es donde está el mercado, los almacenes, los talleres, los dormitorios, las casas de juegos y lupanares. En este sector siempre se ha vendido lo que en ningún sitio se vende. Pues Tina cuyo verdadero nombre es Agustina Rivas, tuvo 2 hijos, un varón llamado Julio Cesar ya fallecido y una hembra llamada Altagracia, la cual vive. Después de la revolución del 1965, en los años del 66 al 67, Tina llego a tener una fritura aquí en Monomojao, cerca del mercado. Después como en el 68, la vi trabajando en el Sindicato de Poasi, como recepcionista; luego la vi como portera del Cine El Trianón, que quedaba en la Av. Teniente Amado García Guerrero. A partir de los 70 empieza a viajar a Los Estados Unidos y cada vez que venía llegaba a Monomojao, a visitar a sus amigos: María Plepla, El Men, Cuta, Enedina la Tabla, Cuchiro, Bienvenido Caraballo y a mí. También se iba a Borojol y a Poasi, donde tenía buenos amigos de ambos sexos. Murió de muerte natural creo que en el año 1998. Después de la revolución, nunca se quitó su uniforme de militar. Vestía de verde olivo, muchos le decían la “Coronela”.

Mujeres, fusiles y resistencias. Mujeres combatientes del Ejército Rojo (URSS): contextos.

Acerca de la serie Mujeres, fusiles y resistencias.
La mujer ha desempeñado un papel esencial en las luchas y resistencias sociales que han tenido lugar en el siglo XX. Sin embargo, este papel ha sido infravalorado y ensombrecido en base a sesgos de género. La Historia ha sido escrita en gran parte por hombres y, en consecuencia, el papel de la mujer en el proceso histórico ha quedado en el peor de los casos invisibilizado y oculto, o infravalorado en el mejor de los casos.
La serie de entradas de este blog, “Mujeres, fusiles y resistencias”, es un conjunto de aportaciones básicamente visuales, de material fotográfico con poco texto de acompañamiento, y con una motivación no tanto analítica como de homenaje y recuerdo. El hilo conductor de estas entradas es la mujer que empuña el fusil para tomar parte de la lucha social revolucionaria y en las resistencias armadas en el pasado siglo XX, ya sean resistencias contra el fascismo, el colonialismo o de cualquier otro tipo. Téngase muy presente que apenas es una de las dimensiones en las que participaron en tales luchas como mujeres, ya que es preciso tener en cuenta que también lo hicieron de otras muchas formas: asumiendo tareas productivas, trabajos asistenciales de todo tipo, etc. En este sentido, el abanico de tareas desempeñadas por las mujeres en tales procesos, fue muchísimo más amplio que las realizadas por los hombres. Esta serie se centra en una dimensión muy concreta de ese amplio abanico: el rol de la mujer combatiente, es decir, la que empuña un arma para desempeñar una función como soldado o como guerrillera.
Aunque la serie se ajusta a un formato de miscelánea visual, esta entrada dedicada a las mujeres soviéticas, de forma excepcional incorpora un texto amplio, elaborado como contexto. Por este motivo la hemos dividido en dos partes:

  •  Mujeres combatientes del Ejército Rojo (URSS): contextos.
  •  Mujeres combatientes del Ejército Rojo (URSS): miscelánea virtual.

Aclaración lingüística para esa entrada.

De acuerdo con la Nueva gramática de la lengua española, existen dos opciones para el femenino del sustantivo piloto (fundeu.es): “la piloto” y “la pilota”. Es decir,  el género puede marcarse simplemente por el artículo femenino la o recurriendo a la ya aceptada voz en femenino del sustantivo. Después de consultar con dos filólogas, se nos aconsejó que utilizásemos la primera opción, ya que es la más extendida por el momento, aunque es de suponer que con el tiempo acabe imponiéndose la segunda.

Mujeres soviéticas que participaron en la liberación de Crimea.  En el pueblo Simeiz, en la costa sur de la península de Crimea. 1944. Autor de la foto: Pavel Trochkine. Fuente.
“Yo no quería matar, yo no había nacido para matar. Yo quería ser maestra. Pero vi la aldea quemada…”


“Pelean como gatos salvajes y son absolutamente infrahumanas”
(Carta de un combatiente alemán a un compañero, refiriéndose a las mujeres pilotos soviéticas, a las que denominaban “brujas de la noche”)


La estadounidense Mary Louise O’Brien, en su artículo “Women and the Soviet Military” (1), reconoce el papel pionero desempeñado por la Unión Soviética en la incorporación de la mujer en el ejército. Nos dice: “Las mujeres sirvieron como ‘mujeres soldados’ en la Primera Guerra Mundial, lucharon en la revolución y luego en las unidades de combate durante la Segunda Guerra Mundial”. Incluso fueron las primeras en llegar a ser pilotos de combate.

Sin embargo, este papel no ha sido demasiado visibilizado por la historiografía en general. También ha sido un tema abordado con frecuencia desde un tratamiento sesgado, por motivos normalmente ideológicos.

Para entender las fotografías históricas que tanto nos cautivan y despiertan nuestra atención, es preciso previamente realizar un esfuerzo de contextualización. Se hace necesario considerar los cambios, avances, retrocesos, tensiones… que se producen en Rusia y luego en la URSS en relación con los roles de género y con la situación general de la mujer, desde la I Guerra Mundial, ya antes del triunfo de la revolución. Sin considerar estos avances y retrocesos en los derechos de la mujer y en su lucha por la igualdad, se hace difícil entender las historias invocadas por el material fotográfico. Detrás de cada foto evidentemente hay una historia personal, pero cada fotografía invita también a pensar cómo era esa sociedad y cuál era la posición y el papel de las mujeres.

1. Antecedentes: la 1ª Guerra Mundial, revolución y guerra civil. De disfrazarse de hombres a los “batallones de la muerte”.

Rusia fue el primer país del mundo en facilitar sistemáticamente la entrada de mujeres en unidades militares, y no en tareas de retaguardia sino en misiones de combate, en formaciones segregadas por sexos. Esto ocurrió durante la Primera Guerra Mundial. Se calcula que fueron alrededor de unas 6.000 mujeres rusas las que tomaron parte en la lucha (Stoff). Aunque existen experiencias contemporáneas anteriores, el caso ruso resultó un precedente sin parangón. Lamentablemente, la historiografía ha invisibilizado bastante este hecho, como antes decíamos.

Durante la época zarista, la ley rusa prohibía explícitamente el alistamiento de mujeres para funciones que no fuesen de carácter asistencial en la retaguardia. Sin embargo, muchas mujeres consiguieron burlar la prohibición, normalmente disfrazándose de hombres y contando -obviamente- con la colaboración pasiva de los responsables del reclutamiento, que hacían la vista gorda. Muchas mujeres deseaban alistarse para luchar con sus padres, maridos, hermanos o hijos. Enseguida demostraron una capacidad sin igual para soportar la dureza de las condiciones en las trincheras y un extraordinario valor ante el enemigo.

La Revolución de Febrero del 17 en Petrogrado, condujo a la abdicación del zar Nicolás II (2 de marzo de 1917). Significó el fin del zarismo, dejando paso a las primeras elecciones al Sóviet de Petrogrado. Con el gobierno provisional se derogó la ley que impedía a las mujeres alistarse en el ejército, con lo cual pudieron pasar a formar parte de la tropa como mujeres y no como mujeres disfrazadas de hombres. Fue así como en la primavera de 1917, las mujeres pasaron a integrarse en unidades militares exclusivamente femeninas. Desempeñaron un papel importante en la ofensiva rusa durante el verano de ese mismo año.

En efecto, tras la caída del zarismo, comenzaron a formarse unidades militares de mujeres. En mayo, a propuesta del general Aleksei Brusilov, se formaron unidades especiales de revolucionarios, entre las que destacaron los llamados “destacamentos de choque” y los “batallones de la muerte”. Poco después, el ministro de la guerra, Alexander Kerensky, autorizó la formación del primer batallón de la muerte formado exclusivamente por mujeres. Se creó bajo el mando de una campesina siberiana, ya veterana en combate, María Bochkareva, quien además contaba con el pleno apoyo de Kerensky. A principios de junio, el Ministerio de la Guerra autorizó la creación de nuevas unidades femeninas, incluyendo nuevos batallones de la muerte.

En poco tiempo, el papel de la mujer combatiente en el frente adquirió tal relevancia, que en agosto de 1917 se celebró, en Petrogrado, el Congreso Militar de la Mujer, con la finalidad de coordinar los trabajos de los sindicatos militares de mujeres por toda Rusia.

Sin embargo no todas estas unidades cerraron filas con los bolcheviques, ya que en algún caso se posicionaron en contra. Fue lo que ocurrió con la veterana pionera María Bochkareva (alias Yashka) antes mencionada, quien al frente del batallón de Petrogrado recibió y ejecutó órdenes del gobierno provisional,  de Alexander Kerensky, para defender el Palacio de Invierno cuando se produjo el asalto de los bolcheviques, el 25 de octubre de 1917. El batallón de Bochkareva fue disuelto y su comandante acabó desempeñando un triste papel claramente reaccionario, acentuado tras su breve paso por Estados Unidos e Inglaterra. Tras varios intentos de reorganizar su unidad y de unirse al ejército blanco durante la guerra civil (1918-1920), Bochkareva fue detenida y fusilada en mayo de 1920.

El caso de María Bochkareva no puede ni debe ensombrecer el papel de aquellas otras mujeres combatientes que respaldaron y se sumaron a la causa revolucionaria, ya que fueron mayoría.

2. La mujer en la nueva sociedad socialista. Avances y retrocesos.

Sin duda, la revolución rusa catalizó la transformación del papel de la mujer en la nueva sociedad socialista. Paradójicamente, el nuevo gobierno bolchevique disolvió por decreto del 30 de noviembre de 1917, las unidades militares femeninas, ya que se consideraba que era una medida excepcional en función de la supervivencia de Rusia y de las exigencias creadas por la contienda bélica. Laurie Stoff considera que: “el éxito de la participación de las mujeres en el combate, podría haber abierto la puerta a su participación en una variedad de áreas dominadas por los hombres, incluidas las militares. Sin embargo, esto no sucedió” (Stoff).

Lo que afirma esta historiadora estadounidense, es verdad parcialmente. Desde el punto de vista de la igualdad entre mujeres y hombres, la decisión del nuevo gobierno revolucionario fue un error, en tanto excluyó a las mujeres de un espacio de fuerte influencia social como era el militar, tal como señala Stoff. Pero, en términos generales, la nueva sociedad soviética tuvo una influencia favorable en la lucha de las mujeres por la igualdad. Entre otras cosas porque la mujer desempeñó un rol importante en la propia revolución, como ya lo había desempeñado también en las luchas sociales y políticas anteriores, lo que le ayudó a alcanzar un estatus social mucho más avanzado que el que tenían las mujeres en las sociedades capitalistas.

El programa bolchevique implementó medidas sin parangón en el mundo hasta entonces, como la igualdad de remuneración salarial, la licencia remunerada por maternidad, la creación de guarderías en las fábricas, etc. La nueva legislación soviética proporcionó a la mujer rusa un grado de igualdad y libertad muy superior incluso al que actualmente tienen las mujeres en muchas democracias capitalistas de países económicamente potentes.

El Código Familiar de 1918, calificado por la historiadora Wendy Goldman como “la legislación más progresista que el mundo había visto jamás” (2), introdujo una nueva doctrina basada en la igualdad entre hombres y mujeres. Ya al poco de triunfar la revolución, se había aprobado el divorcio a petición de cualquiera de los cónyuges. Otra de las medidas que introdujo el nuevo Código Familiar del 18, fue que la mujer podía reclamar a un hombre que la hubiese dejado embarazada, la manutención del hijo aunque fuese consecuencia de una relación fugaz sin continuidad. La responsabilidad de la paternidad se remarcó de tal forma en el nuevo Código, que la manutención del hijo (obligatoria hasta los 18 años) tenía prioridad sobre cualquier otra circunstancia, dándose el caso en el que un juez llegó a dividir la manutención obligatoria de un niño entre tres partes, ya que la madre había tenido relaciones con tres hombres diferentes y no estaba claro cuál era el padre biológico (3). Es una anécdota, pero refleja bien el nuevo clima creado por la revolución.

En 1920, el gobierno soviético anuló por decreto la penalización criminal del aborto. Según el Decreto del Comisariado del Pueblo para la Salud y el Bienestar Social: “El aborto, la interrupción del embarazo por medios artificiales, se llevará a cabo gratuitamente en los hospitales del estado, donde las mujeres gocen de la máxima seguridad en la operación”(4). Es cierto que la URSS fue el primer país del mundo en despenalizar el aborto y en convertirlo en legal y gratuito. Pero también hay que decir que los bolcheviques no llegaron a reconocerlo como un derecho de la mujer, sino más bien como una cuestión de salud pública (5).

Otro de los aspectos en los que la revolución resultó pionera, fue que quedaron abolidas todas las leyes contra la homosexualidad y contra cualquier otra forma de actividad sexual consensuada (6).

Con el comienzo del período de Stalin, se fue produciendo un retroceso en muchas de estas conquistas revolucionarias. El Código Familiar de 1926 supuso ya una marcha atrás, pero sobre todo fueron los códigos familiares de 1936 y 1944 los que supusieron un clarísimo retroceso en los derechos de las mujeres rusas. A partir de 1936, las trabas legales al divorcio prácticamente lo convertían en algo muy difícil de conseguir (lo que venía a ser una prohibición de facto) y el aborto quedó prohibido. Se restauró el anacrónico concepto pre-revolucionario de “ilegitimidad”, se abolió la co-educación en las escuelas, las demandas de paternidad fueron prohibidas, etc. Para la mujer soviética, la época de Stalin supuso un paso atrás en derechos y libertades en relación con el período revolucionario anterior. Después de la muerte de Stalin se comenzó a recuperar terreno; así, por ejemplo, el aborto volvió a ser legal en la URSS en 1955.

Sin entrar en otras cuestiones, en relación con las políticas de género Stalin no era Lenin. Este último entendía el problema de la mujer y fue sensible a la causa feminista, muy posiblemente influenciado por las dos mujeres que estuvieron más cerca de él, Inessa ArmandNadia Krúpskaia, compañera de Lenin esta última. Por el contrario, el punto de vista de Stalin sobre las mujeres, siempre estuvo marcado por una visión muy patriarcal, basculando entre el paternalismo y una cierta misoginia, además de estar convencido de que el papel “natural” de la mujer era ser ama de casa y criar la mayor cantidad de hijos. Se cebó especialmente con la compañera de Lenin, Nadia Krúpskaia, una mujer excepcional en todos los sentidos a la que Stalin trató de desacreditar (7). Uno de los ejemplos mencionados por Vajskop para ilustrar cómo Stalin veía a las mujeres, tiene que ver con las quejas que le expuso el yugoslavo Milovan Djilas acerca de la violación de mujeres yugoslavas, un hecho al que Stalin le quitó importancia (8).

Moscú, Leninsky Prospekt. Escultura de Lenin con su compañera Nadezhda (Nadia) Krupskaya. Fotografía de David Young (2007). Autor escultura: ? Mientras Lenin vivió, los avances que el feminismo revolucionario iba consiguiendo, quedaron garantizados. Pero tras la muerte de Lenin, se produjo una involución con la llegada de Stalin. 

Hay un hecho que viene a expresar muy bien la involución que supuso para la mujer el período estalinista, y el contraste en relación con el período anterior, liderado por Lenin. Los bolcheviques lanzaron un movimiento para la auto-organización de las mujeres, en torno al Zhenotdel (Женотдел), el departamento de mujeres del Partido Comunista (con rango de Secretaría del Comité Central dentro del Partido).

Aleksandra Mijáilovna Kollontái

El Zhenotdel fue creado en 1919. Su primera directora fue Inessa Armand, una feminista que ejerció una notable influencia sobre Lenin, con quien mantuvo una relación personal.  Al año siguiente, en 1920, se hizo cargo del Zhenotdel otra feminista histórica, Alexandra Kollontai. La figura de Kollontai es clave para entender el feminismo vinculado al movimiento bolchevique. Kollontai rechazaba contundentemente el feminismo burgués que en aquella época se desarrollaba en algunos países, ya que consideraba que la plena emancipación de la mujer y la igualdad entre hombres y mujeres exigía del socialismo como condición necesaria.

El Zhenotdel fue clave para difundir el nuevo socialismo entre las mujeres, pero también para impulsar leyes y, lo que es más o igual de importante, para hacerlas cumplir; también para impulsar la alfabetización y educación de las mujeres de la clase obrera y campesina, para combatir la prostitución, etc. En aquel período, casi todas las leyes en favor de las mujeres partieron del Zhenotdel.

Las dificultades del Zhenotdel comenzaron tras la muerte de Lenin. Sus actividades enseguida comenzaron a encontrarse con todo tipo de trabas y en 1930, por orden de Stalin, fue disuelto con el argumento de que las cuestiones relativas a las mujeres en la Unión Soviética habían sido “resueltas”.

Pese a todo, en la construcción de la sociedad soviética el papel de la mujer resultó siempre esencial. La URSS siempre fue pionera en muchos aspectos relacionados con las mujeres, pese a los puntos negros que puedan ser criticados en distintos momentos. Pero, todo hay que decirlo, también funcionó siempre un rígido techo de cristal, algo que no siempre nos gusta recordar.


3. La 2ª Guerra Mundial: generalidades sobre el papel de la mujer.

Decíamos antes que el período estalinista supuso un retroceso para los derechos de la mujer, a la que se pretendía volver a encorsetar en el rol reproductivo y doméstico, perdiendo muchos derechos que había alcanzado con la revolución bolchevique. La guerra, sin embargo (como sucedió en los demás países beligerantes), vino a exigir de las mujeres un papel de máxima relevancia. Difícilmente la URSS habría tenido el protagonismo que tuvo en la derrota nazi, de no ser por el decisivo papel desempeñada por las mujeres. La movilización militar de los hombres provocó que el peso de la necesaria producción económica recayese sobre la mujer, que en muchos casos hubo de asumir incluso dobles turnos de trabajo en las fábricas. La guerra también influyó en el reestablecimiento del rol combatiente de la mujer que ya había tenido lugar durante la primera gran guerra y revolución.

El papel de la mujer en tiempos de guerra no es ni mucho menos un tema nuevo. Más bien al contrario. Pero normalmente lo que se ha enfatizado, como recuerda Samantha Vajskop, son “las historias de enfermeras testarudas, obreras osadas y valientes esposas y madres que hicieron posible la victoria. Pero las historias que no oímos son las de las artilleras antiaéreos, las pilotos de combate, las francotiradores y las partisanas que participan en el combate real contra el enemigo” (Vajskop).

Probablemente Stalin nunca habría permitido que las mujeres participasen en combate, pero las exigencias del estado socialistas y de la guerra le obligaron a aceptar lo inevitable.

Henry Skaidi calcula que alrededor de 800.000 mujeres sirvieron en el Ejército Rojo durante la guerra (9), la cuarta parte de las cuales llegaron a ser condecoradas. Mary Louise O’Brien considera que “más de un 8 por ciento de las tropas movilizadas de la Unión Soviética eran mujeres” (10), mientras que Samantha Vajskop habla de 1.000.000 de mujeres las que sirvieron como combatientes, contabilizando a las partisanas  (10b).

En un primer momento, las mujeres fueron rechazadas, salvo para trabajos en las unidades médicas y auxiliares, a pesar de las miles de voluntarias que deseaban formar parte como combatientes del Ejército Rojo. Finalmente, el avance de la Wehrmacht obligó a que fuesen aceptadas en unidades de combate.

Estadísticamente, el 41% de todos los médicos fueron mujeres (43% en el caso de los cirujanos), también el 43% de todos los asistentes médicos y el 100% de las enfermeras (11). Además de participar en funciones auxiliares (no solo médicas), sirvieron sobre todo en unidades de combate de francotiradoras, artilleras, en la tripulación de los tanques (los famosos T-34), en unidades partisanas, como pilotos de aviones, etc.

Samantha Vajskop, después de mencionar el papel del Ejército Rojo en la derrota nazi, nos dice (12):

“Sin embargo, uno de los factores principales que contribuyen al éxito de la Unión Soviética en la derrota del ejército alemán, a menudo se pasa por alto: la participación de las mujeres soviéticas. Si bien sus acciones y tal participación han sido abordados por un cierto  de autores e investigadores, no se ha profundizado suficiente en el hecho de que su participación fuera necesaria para la victoria del Ejército Rojo sobre las fuerzas nazis. De hecho, habría sido mucho más difícil, si no imposible, que el Ejército Rojo llegase a derrotar a los nazis sin la participación de las mujeres soviéticas.”

Especialmente en la segunda parte de la guerra, cualquier mujer sin hijos y que no estuviese empleada en la industria o en la administración, fue objeto de movilización. Las mujeres soviéticas fueron fundamentales para el éxito del Ejército Rojo contra la Alemania nazi en el frente oriental.

Las dificultades encaradas por las mujeres combatientes nunca eran inferiores a las de los hombres, y “con el fin de probarse a sí mismas con sus homólogos masculinos, a menudo se ofrecían como voluntarias para las misiones más peligrosas” (Vajskop), censurando a los hombres cuando estos daban muestras de cobardía.

4. La 2ª Guerra Mundial. Campos de intervención de la mujer como combatiente.

Fuerza Aérea: las temidas “brujas de la noche”.

“No podíamos creer que los aviadores soviéticos que nos habían ocasionado los mayores problemas, fueran en realidad mujeres. Esas mujeres no le temían a nada. Venían noche tras noche, en biplanos muy lentos, y durante algunos períodos no nos dejaban dormir en absoluto”
(Johannes Steinhoff, capitán alemán, Comandante del II / JG 52)
Bandera del Voyenno-vozdushnye Sily (VVS),
la Fuerza Aérea Soviética.

Entre las mujeres combatientes, quizás las que más reconocimiento social y político llegaron a tener, fueron las que se integraron en el Voyenno-vozdushnye Sily (VVS), la Fuerza Aérea Soviética.

Ya en la I Guerra Mundial se diera el caso de varias mujeres pilotos en Rusia, comenzando por Eugenie Shakovskaya, una princesa de la familia del zar, que posiblemente haya sido la primera mujer de la Historia en ser aviadora de combate. Otras mujeres rusas pioneras en la primera gran guerra, habían sido Lyubov A. Golanchikova, Helen P. Samsonova y Nedeshda Degtereva (esta última, la primera mujer en ser herida en combate aéreo, en concreto en el frente austriaco en Galicia, en la Ucrania actual).

Inicialmente, las mujeres fueron rechazadas para la aviación de combate por las autoridades soviéticas. Bruce Myles, en su libro sobre las brujas de la noche, narra el caso de una joven voluntaria que fue rechazada por el funcionario, quien le dijo: “Las cosas pueden estar mal, pero no estamos tan desesperados como para poner a las niñas como tú en los cielos. Vete a casa y ayuda a tu madre” (13). Posteriormente dicha joven consiguió ser aceptada y llegó a ser considerada heroína de la Unión Soviética.

Se atribuye a Marina Raskova, una piloto soviética mítica (tenía el  récord mundial de vuelo directo sin escalas), el hecho de ser capaz de convencer a Stalin para que permitiese la formación de regimientos femeninos, formados exclusivamente por mujeres (Vajskop). Ella mismo asumió las funciones de reclutamiento y selección, en la ciudad de Engels, en el Volga, al norte de Stalingrado (Duncan). La mayoría apenas tenían 20 años (Dowdy). Las mujeres asignadas a la Voyenno-Vozdushniye eran a menudo graduadas universitarias, con títulos en Ingeniería, Física, Matemáticas, etc., pero también en las Humanidades (Vajskop).

La mítica Marina Raskova, líder de las  llamadas por los alemanes “brujas de la noche”. Raskova fue derribada y muerta en 1943. Tuvo el primer funeral soviético de Estado en tiempos de guerra y sus cenizas están enterradas en la muralla del Kremlin.

Tales regimientos contribuyeron de forma decisiva en la defensa de la Unión Soviética, tanto en los combates cerca de la primera línea como en la defensa de la retaguardia. Gracias a Marina Raskova se crearon tres regimientos de mujeres, que formaban parte del Grupo 122 de la VVS: fueron los regimientos denominados inicialmente 586º regimiento de cazas, 587º regimiento de bombardeos y 588º regimiento de bombardeo nocturno (éste más tarde convertido en el 46º regimiento de Guardias). Aunque los tres participaron en ataques nocturnos, este tipo de misiones fueron especialmente destinadas al célebre 588º. Todo el personal era femenino, desde los pilotos y navegantes a los mecánicos y personal de tierra. Cada regimiento contaba con tres escuadrones.

Estos tres regimientos entraron en acción a principios de 1942, sirviendo hasta el final de la guerra. Entre los tres llegaron a realizar entre 25.000 y 30.000 misiones de combate (la cifra varía según las fuentes). Posteriormente, algunas pilotos de estos regimientos fueron integradas en unidades masculinas, que pasaron así a ser mixtas (Duncan).

El 586º fue un regimiento de cazas que volaba con aparatos Yakovlev Yak-1 como el del dibujo. Fue el primer regimiento en entrar en combate (16 de abril 1942). En él estuvo destinada otra piloto mítico: Lydia Litvak, apodada “La Rosa Blanca de Stalingrado”.

Dibujo del Yakovlev Yak-1

El 587º regimiento de bombardeo estuvo comandado directamente por la propia Marina Raskova, a la que se había encomendado la dirección del programa de pilotos femeninos. En septiembre de 1943 tomó el nombre de 125º regimiento de Guardias.

De los tres regimientos, el más célebre fue el 588º (más tarde, denominado 46º regimiento de Guardias), al que los alemanes llamaban “las brujas de la noche”. El avión utilizado era el Polikarpov PO-2, un biplano popularmente conocido como Kukuruznik (de la palabra kukuruzamaíz). Inicialmente fue un aparato de instrucción, utilizado también para uso agrícola como fumigador y otros fines civiles. Las necesidades de la guerra hicieron que se adaptase como avión militar. Su motor emitía un sonido de taqueteo característico que la gente asociaba a las máquinas de coser. Fue el biplano más fabricado en toda la historia de la aviación (más de 40.000 unidades). Diseñado por Nikolái Polikárpov, su primer vuelo tuvo lugar en 1927, siendo fabricado hasta 1957.

Polikarpov Po-2, popularmente conocido como Kukuruznik, similar al utilizado por las “brujas de la noche” en la II Guerra Mundial.

El Polikarpov PO-2 era un avión de madera muy versátil, poco complicado, muy resistente y sobre todo muy ligero (770 Kg. vacío). Tenía dos plazas (piloto y navegador-artillero), podía estar dotado de una ametralladora ShKAS de 7,62 mm. y era capaz de llevar 6 bombas pequeñas de 50 Kg. cada una, aunque en la mayoría de las misiones llevaban dos de mayor tamaño. Alcanzaba una velocidad máxima de 152 Km/h y su velocidad de crucero era de 110 Km/h.

Las pilotos volaban en condiciones increíbles, prácticamente sin instrumental de vuelo, sin radio, con cronómetros y mapas regulares (no cartas aeronáuticas). Para aligerar peso, prescindían de la ametralladora y de los paracaídas.
La táctica del 588º era lo que se conoce como bombardeo de acoso. Sus objetivos eran campamentos, depósitos de abastecimiento, bases de apoyo en la retaguardia, etc. (Dowdy).
Su lentitud convertía a los Polikarpov PO-2 en presa fácil para los cazas alemanes, aunque eran muy maniobrables. Para neutralizar estas desventajas, el 588º desarrolló una mortífera estrategia de ataque. En primer lugar, volaban solo por la noche y a muy baja altura, con el riesgo que ello conllevaba. En segundo lugar, cuando los Po-2 se acercaban al objetivo, ponían el motor a ralentí pasando a vuelo silencioso; una vez encima y llegado el momento de soltar las bombas, aceleraban.  Cuando los soldados alemanes escuchaban su peculiar zumbido que recordaba a las “máquinas de coser”, apenas tenían ya tiempo de reacción.
En Stalingrado, los alemanes aplicaron una defensa de reflectores y antiaéreos en círculo, lo que hacía más difícil las misiones del 588º. Para neutralizar la defensa alemana, las pilotos aplicaron una estrategia casi suicida. Volaban en grupos de tres aparatos. Dos iban delante para atraer la atención y cuando eran señalados por todos los reflectores, las pilotos se separaban volando en dirección divergente para librarse de los operadores de los focos que intentaban seguir los aparatos. Mientras tanto, la tercera piloto volaba en medio de la oscuridad, encontrando el camino despejado por sus dos compañeras, bombardeando el blanco prácticamente sin oposición. Posteriormente se reunían de nuevo cambiando el papel, así hasta que los tres aparatos conseguían soltar las bombas que había cargado cada uno (Dowdy).
El 588º regimiento de bombardeo nocturno, se convirtió en una unidad mítica, épica, legendaria. Al comienzo, muchos hombres se burlaban de estas pilotos. Pero por sus capacidades técnicas y destrezas, eficacia y precisión, coraje y espíritu de sacrificio, compromiso personal…, se convirtieron en heroínas de la URSS, del Socialismo y de la lucha antifascista. Volaron todas las noches durante meses, en ocasiones hasta 18 misiones en la misma noche, equilibrando la desventaja de sus aparatos a base de osadía, astucia, coraje e inteligencia.

Los alemanes las denominaban nachthexen“brujas de la noche”. La frustración e impotencia que provocaban en el enemigo fue tal, que los responsables militares nazis llegaron a prometer la Cruz de Hierro a todo aquel que consiguiera derribar un Po-2 de las brujas de la noche (Dowdy).

Los testimonios de los alemanes dan fe del impacto que dejaron estas mujeres. Un combatiente alemán escribía a un compañero, refiriéndose a las aviadoras soviéticas (Vajskop):

“Pelean como gatos salvajes y son absolutamente infrahumanas”.

El capitán alemán Johannes Steinhoff, declaró que los alemanes (Vajskop):

no podíamos creer que los aviadores soviéticos que les habían ocasionado los mayores problemas fueran en realidad mujeres. Esas mujeres no le temían a nada. Venían noche tras noche en biplanos muy lentos, y durante algunos períodos no nos dejaban dormir en absoluto”

Escribe Samantha Vajskop:

“Al principio de todo, cuando empezaron a entrar en combate, las mujeres fueron subestimadas tanto por sus compañeros pilotos como por el enemigo. En relación con estos últimos, la radio alemana, para mantener la moral de la tropa, decía: ‘Todos los aviadores soviéticos han sido exterminados. Ahora Stalin ha tenido que formar regimientos [de pilotos] femeninos, que destruiremos fácilmente’. Lo cierto es que esto no ocurrió. Los regimientos de mujeres realizaron básicamente la misma cantidad y tipos de misiones que los regimientos masculinos.  La eficacia media mostrada por las mujeres era por lo menos igual si no mejor que la media de los hombres (…). Su actuación en combate era de tal nivel que los pilotos alemanes a menudo creían que se trataba de pilotos masculinos, mostrando así su incredulidad cuando se enfrentaban a las mujeres pilotos rusas (…). El piloto alemán del Heinkel He-111, señaló que en cuestión de dos semanas ‘nuestro grupo ha perdido cinco aviones de nueve. Dos de ellos fueron abatidos por las mujeres piloto rusas. Las vi con mis propios ojos’. Este papel de las pilotos soviéticas fue esencial para frenar el avance aéreo alemán”.

Muchas de estas pilotos recibieron el título de “Héroes de la Unión Soviética”. A día de hoy, sigue resultando impresionante el impacto que tuvieron en la defensa de la URSS, así como el elevado nivel de eficacia en combate. Pero también su carácter pionero, que se acentúa cuando lo comparamos con el caso de los EE.UU. En la II Guerra Mundial, a pesar de la propaganda estadounidense sobre el Women’s Air Service Pilots (WASP’s), lo cierto es que a las aviadoras americanas se les impidió acceder a la esfera militar. Estados Unidos no comenzó la capacitación de mujeres para el servicio de combate aéreo hasta 1993 (Duncan), 50 años más tarde que los soviéticos. Las mujeres americanas del WASP’s., “incapaces de convencer a la burocracia militar de que estaban dispuestas y capacitadas para el combate aéreo, tuvieron que contentarse con ver a sus hijas y nietas” accediendo a lo que a ellas les resultó vedado (Duncan).

Lydia Litvak, apodada “La Rosa Blanca de Stalingrado”. En la parte superior izquierda del pecho, porta la condecoración de “Héroe de la Unión Soviética”, la más alta distinción que se concedía en la URSS.
“Brujas de la noche”. Oficiales soviéticas del legendario 588º regimiento:
Evdokia Davydovna Bershanskaya, Maria V. Smirnova y Polina Gelman.

Defensa antiaérea y artillería

Lo mismo que sucedió con las pilotos, ocurrió con las tropas femeninas de tierra, pero a mayor escala. Tuvieron un papel decisivo en batallas cruciales como las de Leningrado y Stalingrado, algo que es desconocido por la mayor parte de la gente. La defensa de Leningrado en gran medida recayó sobre las unidades de mujeres.  En 1942, las mujeres de Leningrado “representaban el 75 por ciento de la población de una ciudad de 790.000 personas, ya que la mayoría de los hombres habían sido llamados a servir en otras zonas del frente o habían sido evacuados de sus fábricas”  (Vajskop).

Muchas de las mujeres soviéticas combatientes fueron desplegadas en unidades de defensa antiaérea. En algunos casos, las mujeres formaron el 80% de los destacamentos antiaéreos (Vajskop).

La más célebre unidad de este tipo fue el 1077º regimiento de defensa antiaérea, que tuvo muy importante en la batalla de Stalingrado. Este regimiento, al igual que muchos otros regimientos antiaéreos en la Unión Soviética, en el momento estaba formada íntegramente por mujeres jóvenes, muchas de las cuales no hacía mucho tiempo que acababan de dejar la escuela secundaria.

El 1077º fue famoso por su feroz enfrentamiento con la 16ª División Panzer alemana. Después de un prolongado y terrible bombardeo por tierra y aire, dicha división, el 23 de agosto de 1942, recibió la orden de destruir la fábrica de tractores de Stalingrado, que se había reconvertido para poder fabricar tanques. En aquel momento, los soviéticos no estaban preparados para un ataque así, que tuvo lugar partiendo del norte de la ciudad. Sin cañones ni tropas de infantería, únicamente disponían del 1077º de defensa antiaérea, armado tan solo con 37 cañones M1039 (14). Las jóvenes mujeres del 1077º se encontraron con la ofensiva de los panzer alemanes y con la necesidad de defender a cualquier precio la estratégica fábrica de tractores, así que hicieron lo único que podían hacer: bajar sus cañones antiaéreos a la elevación más baja y disparar contra los tanques alemanes. Las jóvenes artilleras consiguieron frenar la ofensiva durante dos días, hasta que finalmente la resistencia fue vencida por la superioridad de los blindados y tropas alemanas. Se ha hablado y escrito sobre al sorpresa de los alemanes cuando alcanzaron los puntos en los que estaban instaladas las piezas de artillería soviéticos y encontraron que solo había cadáveres de mujeres jóvenes, ningún hombre. La feroz resistencia del 1077º durante los dos días de enfrentamiento desigual, se saldó con la destrucción de 83 tanques alemanes.

La actuación de 1077º en Stalingrado fue un paradigma del espíritu de resistencia del pueblo soviético, y del papel desempeñado por la mujer combatiente soviética.

El M1939 (61-K) de 37 mm. Museo de Artillería de San Petersburgo. Foto: Wikipedia

Francotiradoras

Sin duda, las mujeres francotiradoras es la faceta más conocidas de la mujer combatiente soviética. En parte por la abundancia de material fotográfico existente; en parte, por su elevadísima eficacia; y en parte también, todo hay que decirlo, quizás porque ha sido una imagen que a menudo ha cautivado la mirada masculina: bella, joven y letal, una mezcla de cualidades que ha seducido a muchos hombres, lo que ha contribuido a darle a las francotiradoras un plus de visibilidad inexistente en otros casos. En ningún otro caso de la mujer combatiente, el impacto visual de las imágenes alcanza la fuerza expresiva de las francotiradoras soviéticas, posando para la cámara (todas son fotografías de posado).

En principio subestimadas, muy pronto la capacidad y éxito de las mujeres como francotiradoras, alentó a desarrollar un programa específico. Fue el único campo en el que las mujeres fueron entrenados específicamente (Vajskop). Por el decreto del 21 de mayo de 1943, se creó la Escuela Central de Entrenamiento de mujeres francotiradoras. En cuestión de sólo dos años, el centro formó y entrenó a 1.061 francotiradoras y 407 instructoras (Vajskop; la cifra se eleva a 2.000 según otros autores).

A las francotiradoras rusas, se les aribuye haber matado o herido a miles de oficiales y soldados de la Wehrmacht. Los responsables militares soviéticos establecieron como creencia indiscutible que las mujeres tenían las cualidades perfectas requeridas en un francotirador: paciencia, sigilo, precisión, resistencia y habilidad de tiro. Por otra parte, eran especialistas militares que, obviamente, evitaban el combate cuerpo a cuerpo. Para explicar las especiales cualidades de la mujer como francotiradora, algunos expertos han recurrido al nivel de acondicionamiento aeróbico de la mujer como factor explicativo (15).

Las alta competencia de las mujeres soviéticas francotiradoras, las convirtieron en una amenaza especial para las fuerzas alemanas, dado que sobre todo se centraban en la eliminación de oficiales. Tanto que la Wehrmacht tenía instrucciones sumarísimas de ejecutarlas al instante en caso de ser capturadas. La ejecución inmediata al menos evitaba que fueran sometidas a violaciones masivas y a todo tipo de atrocidades, como ocurría con otras prisioneras. No obstante muy pocas fueron hechas prisioneras, ya que la costumbre era guardar siempre la última bala para si mismas antes de caer en manos del enemigo. Se calcula que sólo sobrevivió la cuarta parte de las mujeres entrenadas en la escuela de francotiradoras (unas 500, de las 2.000 iniciales).

Había dos grupos de francotiradores en la Unión Soviética (Vajskop). Uno era parte de la Reserva del Alto Mando Supremo (RVGK), y el otro fue asignado a las unidades regulares de infantería. La  RVGK tenía brigadas independientes, compuestas en su totalidad por mujeres. Estas francotiradoras actuaban en todo tipo de clima y terreno, arrastrándose entre las trincheras y la zona neutral, o permaneciendo ocultas entre los escombros de las ciudades.

En una carta a sus familiares en Moscú, Natasha Kovshove describía su motivación como francotiradora de la siguiente manera (Vajskop):

“Mi odio y desprecio por las malditas bestias fascistas crece más fuerte cada día, con cada batalla… Apuntaré a las alimañas. Dispararé bala tras bala contra sus repugnantes cráneos, llenos de enloquecidas ideas sobre nuestro Moscú y sobre nosotros, libres, orgullosas y osadas personas”.

Los alemanes, igual que dieron el nombre de brujas de la noche a las famosas pilotas del 588º, también se referían a las francotiradoras con apodos y expresiones que reflejaban su carácter letal y el odio que levantaban entre los combatientes alemanes: “bestias bolcheviques”, “amazonas carentes de feminidad” y “feroces mujeres del rifle” (Vajskop).

Entre las francotiradoras más conocidas figuran Lyudmila Pavlichenko (309 muertes enemigas, incluyendo 36 francotiradores alemanes),  Maria Ivanova Morozova y Nina Alexetevna Lobkovskaya (309 muertes).

Unidad de francotiradoras soviéticas en la II Guerra Mundial, 1943.

Partisanas (partizanki)

Las mujeres soviéticas que participaron en la defensa de la URSS, a menudo actuaron también como partisanas, causando considerables problemas en la línea alemana de suministro y en las fuerzas de retaguardia.

Esta función de guerrilleras fue en realidad la primera que desempeñaron como combatientes. Al comienzo de la guerra, tenían más opciones que los hombres para  moverse con facilidad y actuar de mensajeras y exploradoras, siendo el único contexto en que se les permitió tomar directamente las armas en las primeras fases de la resistencia, lo cual fue aprovechado por las mujeres como puente para integrarse definitivamente en las unidades partisanas (Vajskop).

Según Engel (16), el número de mujeres convertidas en partisanas ascendió a un total de 28.500, lo que representa 9.8% del total de los partisanos soviéticos.

Las partisanas soviéticas además asumieron roles de liderazgo. Fue el caso de Liza Ivanova, que en 1941 organizó un grupo de 68 hombres y mujeres guerrilleros a los que comandó.

Unidades terrestres regulares 

La participación de las mujeres en unidades regulares fue aumentando con el paso del tiempo. Del millón de mujeres soviéticas (incluyendo partisanas) que sirvieron como combatientes, más de la mitad en algún momento dado lo hicieron en primera línea del frente. Acompañaron a la ofensiva del Ejército Rojo y fueron las únicas mujeres combatientes en la Segunda Guerra Mundial que lucharon más allá de la frontera de su propio país (Vajskop).

En 1945, todavía había 246.000 mujeres combatientes en las distintas líneas del frente. Fue un factor importante para el éxito del Ejército Rojo, aunque ha sido injustamente infravalorado (en el mejor de los casos) o silenciado (en el peor de los casos) por los historiadores.


Tanquistas, enfermeras-soldados y otros servicios.

Además de las mujeres enroladas en unidades de combate, las enfermeras del frente no se encargaban solo de la atención médica a soldados heridos, sino que a menudo entraron en el campo de batalla bajo el fuego enemigo para socorrer a los heridos, armadas con su fusil y teniendo que abrir fuego con frecuencia, de ahí que “la línea entre el personal médico no combatiente y la lucha en combate a menudo fuesea una línea borrosa en el frente” (Vajskop).

Se consideraba “segundo frente” el que constituían los servicios médicos y las operaciones de abastecimiento y logística, en las que las mujeres también tuvieron un papel importante.
Por último, también hubo mujeres combatientes en las tripulaciones de los tanques, los famosos T-34, aunque no fue el espacio militar en el que más presencia tuvieron.
5. La post-guerra. 

La participación de la mujer soviética en la resistencia contra los nazis tuvo un peso fundamental. Sin embargo, el anticomunismo más o menos larvado o más o menos explícito de cierta historiografía occidental (y en especial, la fobia radical que despertó la figura de Stalin), así como la visión androcéntrica de tantos historiadores varones, condujo a oscurecer este papel, pero también a relativizarlo muy injustamente.

En relación con lo último mencionado (la relativización del papel de la mujer), se creó un discurso que todavía muchos mantienen, en el que todo aquello relacionado con la mujer soviética combatiente se tiende a presentar como una propaganda comunista (particularmente, una propaganda de Stalin). De esta forma, ideológicamente se ha buscado relativizar y minimizar la importancia del papel de la combatiente soviética. Nada más tendencioso e injusto que este planteamiento. Por un lado, durante la guerra era normal que las autoridades soviéticas utilizasen la imagen de la mujer combatiente para levantar y mantener la moral en circunstancias que eran extremas y dramáticas. Por otro lado y como hemos visto, fue algo real y no un mero objeto de propaganda. Por último, los creadores de este discurso olvidan y no mencionan toda la propaganda desarrollada en EE.UU, que sí tuvo mucho de manipulación. De tal forma que podemos decir que dicho planteamiento ideológico relativista obedece a una motivación anti-comunista, especialmente anti-soviética.

Sobre todo han sido las historiadores especializadas en investigar la realidad de las mujeres (muchas de ellas, investigadoras de universidades occidentales), las que poco a poco han ido rescatando la memoria histórica de las combatientes soviéticas, ayudando a visibilizar su papel.

¿Y en la URSS?

Mientras duró al guerra, las combatientes soviéticas fueron heroínas de la patria. Una vez finalizada la guerra, la situación fue un tanto distinta y su recuerdo perdió visibilidad en los medios de comunicación e incluso no se les permitió participar en los desfiles de la victoria. A partir de Nikita Jrushchov tras la muerte de Stalin, comenzó a recuperarse la visibilidad de la memoria histórica en relación con las mujeres.

No deseo entrar en una discusión sobre la figura de Stalin -más bien intento evitarla- (17), pero no podemos obviar los prejuicios de Stalin hacia las mujeres. El hecho de que liquidase en 1930 el Zhenotdel es muy significativo. Aunque durante la guerra mantuvo un discurso y un planteamiento más discreto, Stalin tenía una visión muy patriarcal de la mujer y tras finalizar la contienda afloraron sus convencimientos sobre el rol de ama de casa y criadora de hijos que debía desempeñar la mujer.

Sin embargo, de la misma forma que durante la guerra Stalin había apoyado decisiones favorables a las mujeres por exigencias de la guerra, aunque fuesen en contra de su forma de pensar, también durante la postguerra sucedió algo parecido.

Discurso y praxis entraron en contradicción. Por ejemplo, el 22 de junio de 1949, el Ministerio de Transportes e Ingeniería Mecánica, emitía una declaración con respecto a las mujeres en la industria soviética, recordando que el empleo femenino en la misma era una consecuencia de la guerra, en la que las mujeres patriotas tuvieron que reemplazar a los hombres de su tierra natal y asumir todas las tareas laborales (…)” (Vajskop). En la práctica, Stalin había marcado objetivos muy ambiciosos para el cuarto plan quinquenal (1946-1950), imposibles de alcanzar si se retrocedía en el empleo de la mujer en la industria. De ahí que pese al discurso que subrayaba la excepcionalidad del empleo femenino, en la práctica ocurrió que tal excepcionalidad acabó normalizándose en tiempo de paz. No hubo disminución en la proporción del número de mujeres en el empleo después de la guerra. En 1950, las mujeres representaban el 47% de la fuerza de trabajo soviética en su conjunto, mientras que antes de la guerra estaban solo en un 38,4% (Vajskop).

Esta estadística, sin embargo, puede también puede ser interpretada como el resultado de la alta tasa de mortalidad masculina que tuvo lugar durante la guerra, obligando a las mujeres a tener que reemplazar a los hombres. Sea como fuese, la mujer soviética quedó definitivamente incorporada al trabajo industrial, sin que hubiese marcha atrás.

La Unión Soviética fue el país que pagó el más alto precio por frenar y derrotar al fascismo: 25.000.000 de muertos, de los cuales casi 9 millones fueron soldados del Ejército Rojo. De manera que, aunque se pueda criticar a Stalin por su planteamiento sobre las mujeres, tampoco podemos olvidar que resultaba una exigencia colectiva aumentar la tasa de natalidad, de ahí que el rol reproductivo de la mujer fuese especialmente acentuado y apoyado. Ya un decreto de julio de 1944 del Soviet Supremo, estableció un plan de ayudas para incrementar los embarazos, así como medidas especiales de protección para las mujeres con muchos hijos que pasaban a beneficiarse del titulo de “madres heroínas”. La mujer era vista como una real o potencial madre y la idea de la maternidad y del trabajo en el hogar fue abrumadoramente enfatizada por el estado (Vajskop). Sin embargo en la práctica, como dijmos, la realidad fue otra, impuesta por la exigencia del desarrollo de las fuerzas productivas en la sociedad socialista.

*  *  *

Después de lo que hemos expuesto, es fácil comprender en qué medida las mujeres fueron un factor fundamental para la victoria del Ejército Rojo sobre el fascismo. Sin su participación, es posible que el desenlace de la guerra hubiera sido diferente.

@VigneVT
Publicado en blogdelviejotopo

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